Dictadura
del proletariado
La dictadura
del proletariado es una
concepción del poder constituyente dentro del marxismo, la cual actúa
como forma directamente antagónica al estado burgués, el cual es en esencia la
dictadura de la burguesía. A pesar de ser un común error, Marx nunca se refirió
a ella como una forma de gobierno, sino como un concepto del estado de derecho,
hecho bajo el materialismo histórico y el concepto de lucha de clases. Entonces
la dictadura del proletariado es una transición revolucionaria entre el capitalismo y la sociedad comunista.
De acuerdo al marxismo, la existencia
misma de cualquier tipo de Estado implica la dictadura de una clase
social sobre otra. De acuerdo a Karl Marx,
en el régimen capitalista, incluso en las mayores condiciones de democracia burguesa, existe una dictadura de la burguesía,
en detrimento de los trabajadores y el conjunto del pueblo.
Marx postula la necesidad de una
revolución en la cual el proletariado se establezca como clase dominante, para
disolverse paulatinamente como tal, en la transición hacia una sociedad sin
clases. La dictadura del proletariado sería la etapa inmediatamente posterior a
la toma del poder por parte de la clase obrera,
en la que se crea un Estado obrero,
el cual, como todo estado, sería una dictadura de una clase sobre otra (en este caso,
de las clases
trabajadoras sobre la
burguesía).
PINTURA DE DIEGO RIVERA.
En palabras de Lenin:
«Marx puso de
relieve [...] que a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada
varios años qué miembros de la clase opresora han de representarlos y
aplastarlos en el parlamento.
Pero, partiendo
de esta democracia capitalista -inevitablemente estrecha, que repudia bajo
cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia mentirosa- [...] el
desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y
no puede ser de otro modo, porque el proletariado es el único que puede, y sólo
por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas.
Pero la
dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los
oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir
tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme
ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia
para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para
los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de
restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de
los capitalistas.
Debemos reprimir
a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que
vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay
represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia.
Engels expresaba
magníficamente esto en la carta a Bebel, al decir, como recordará el lector,
que "mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará
en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto
como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir."
Democracia para
la mayoría gigantesca del pueblo y represión por la fuerza, es decir, exclusión
de la democracia, para los explotadores, para los opresores del pueblo: he ahí
la modificación que sufrirá la democracia en la 'transición' del capitalismo al
comunismo».
Es importante diferenciar dos etapas
en la historia de la concepción de la dictadura del proletariado. Inicialmente,
Marx y Friedrich Engels sólo hablaban de la toma del poder
estatal por parte de la clase trabajadora; sin embargo, tras la experiencia de
la Comuna de París,
concluyeron que para ejercer la Dictadura del Proletariado, la clase obrera no
podía simplemente llenar las estructuras estatales existentes, sino que debía
proceder a destruir el estado burgués y poner en pie un estado obrero basado en
la organización colectiva (Comunas o Consejos, en ruso "Soviets") de la clase
obrera
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Rembry





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