Grandes Comunistas
Karl Marx
Karl
Marx nació en la Renania prusiana actual Alemania, en la ciudad de
Trier (antes Trèves, en español Tréveris) el 5 de mayo de 1818. Fue uno
de los siete hijos del abogado judío Heinrich Marx y de su esposa
holandesa Henrietta Pressburg. El padre era un hombre inclinado a la
Ilustración y a las ideas moderadamente liberales, devoto de Kant y de
Voltaire. Por tanto, Karl tuvo una infancia habitual en la burguesía
culta de su tiempo, y asistió a la escuela y cursó el bachillerato en su
ciudad natal.
En
octubre de 1835, con diecisiete años, se inscribió en los cursos de
humanidades de la Universidad de Bonn. Pasó allí sólo un año, en el que
estudió griego e historia y llevó una agitada vida estudiantil,
incluyendo un duelo y un día de calabozo por alcoholismo y desórdenes
(fue la única vez que el fundador del comunismo científico estuvo en
prisión). El ambiente universitario de Bonn era rebelde y politizado,
por lo que Karl se hizo miembro de un círculo en el que se discutía de
política y poesía, y llegó a presidir el Club de las Tabernas, que tenía
otros fines. Pese a tantas actividades, de pronto resolvió pasarse a la
Universidad de Berlín, en la que ingresó al año siguiente, también en
el mes de octubre.
En Berlín se apuntó para estudiar
leyes y filosofía, sin abandonar su inclinación por la historia.
Encontró muchos amigos y una novia, Jenny von Westphalen, joven
inteligente y atractiva de veintidós años (cuatro más que Karl Marx),
perteneciente a una familia de funcionarios de reciente nobleza, que
jamás tragarían al «noviecito» judío e intelectual de Jenny.
Un joven hegeliano
Georg
W. F. Hegel acababa de morir y el ambiente universitario berlinés era
fervorosamente hegeliano, aunque cada grupo o cenáculo estudiantil
interpretaba las ideas del creador de la dialéctica a su manera. El
joven Marx se vio inmerso en esas discusiones, que lo llevaron a una
profunda depresión y al primer descalabro de su frágil salud. En prenda a
su rigor intelectual, aceptó incorporarse a «una concepción que odiaba»
(según carta a su padre de noviembre de 1837) y se unió al grupo de
seguidores del joven profesor Bruno Bauer, que sostenía las ideas más
progresistas y democráticas de la obra de Hegel y el cuestionamiento del
pensamiento matemático y formal.
Bauer
fue expulsado de la universidad por «radical» en 1839, pero los jóvenes
hegelianos ya eran republicanos de izquierdas que utilizaban la
filosofía y la dialéctica como instrumento crítico de la rígida sociedad
prusiana en la que vivían. No obstante, Marx y sus compañeros eran
todavía idealistas y bastante románticos, al confiar en que la sociedad
cambiaría gracias al desarrollo de la cultura y la educación. Esta
posición no era compartida por el periodista Adolph Rutemberg, el más
íntimo amigo de Karl en esa época, que lo impulsaba a conocer la lóbrega
realidad de los obreros y los menesterosos.
A
instancias de sus amigos y de Jenny, en abril de 1841 presentó una
brillante tesis doctoral que contrastaba la filosofía de Demócrito y la
de Epicuro, incluyendo la después famosa frase: «La crítica es también
teoría», con lo que se doctoró en filosofía cuando aún no había cumplido
veintitrés años. No irían mucho más allá sus logros académicos. A
principios del año siguiente se incorporó a una publicación fundada por
las fuerzas más progresistas de Colonia, entonces capital industrial de
Prusia.
Como redactor de la Rheinische Zeitung
(Gaceta de Renania), Marx tomó contacto con las realidades sociales y la
naturaleza crudamente clasista de la legislación prusiana. Nombrado
otra vez director de la revista en octubre de 1842, sus crónicas
parlamentarias desde la Dieta renana denunciaban al Estado como guardián
y valedor de los intereses de los empresarios y expresaban su
interpretación radical del pensamiento hegeliano, en tanto que el Estado
no cumplía su función esencial como realización ética de la
especificidad humana.
Su labor como periodista
político lo llevó a tomar conocimiento de los movimientos obreros en
Francia e Inglaterra, especialmente por las crónicas de Heine desde
París y Lyon, y de las ideas del socialismo utópico mantenidas por
Fourier, Owen, Saint Simon y Weitlig. Desde hacía un tiempo estaba
fuertemente Influido por el pensamiento de Ludwig von Feuerbach,
discípulo de Hegel que elaboró lo que suele resumirse como un «humanismo
ateo». Marx comenzó a intentar casar ese materialismo con la dialéctica
hegeliana sin llegar a plantearse todavía nada que pudiera llamarse
lucha de clases. Justificaba en sus artículos las reivindicaciones
proletarias europeas como rebelión de «la clase que hasta ahora no ha
poseído nada», un fenómeno natural y circunstancial motivado por la
insensibilidad del estamento dominante, que no cumplía adecuadamente su
papel rector. Incluso criticaba abiertamente las ideas del comunismo
utópico por su parcialidad clasista, que dejaba de lado las
«comprensiones objetivas» de la realidad. En última instancia siguió
defendiendo el estado integral humanista de Hegel, frente al «estado de
artesanos» que, en su opinión, propiciaban los protocomunistas.
La
censura prusiana presionó seriamente contra los editores de la
Rheinische Zeitung y Marx se vio obligado a dimitir. No deseaba regresar
a la carrera académica a causa del rígido control ideológico implantado
por el gobierno en la universidad. Tras siete años de noviazgo, se casó
con Jenny en junio de 1843 y ambos se sumaron a la emigración política
alemana que se dirigió a París. Allí conocería a la crema de la juventud
revolucionaria europea, como Heine, Borne, Proudhon y, sobre todo,
Friedrich Engels.
El Manifiesto comunista
Marx
siguió trabajando sobre la base del humanismo abstracto de Feuerbach,
que criticaba la religión y la filosofía especulativa. Por su parte,
Engels lo convenció de la importancia de profundizar los estudios
económicos. Junto al hegeliano Arnold Ruge editó en 1844 el Deutsch Französische Jahrbücher
(Anuario AlemánFrancés), que incluía dos extensos artículos de Marx:
«La cuestión judía» y «La filosofía hegeliana del derecho» en el que
escribía el célebre aserto: «La religión es el opio de los pueblos»
(metáfora de gran actualidad, pues Inglaterra acababa de invadir China
en la llamada «guerra del opio»). También trabajó en esa época en unos Manuscritos económicofilosóficos,
que dejó en borrador y no publicó durante su vida. En ellos se refleja
especialmente el momento de transición que atravesaba su pensamiento, y
el proceso de elaboración de lo que él mismo llamaría la «mezcla» entre
el análisis crítico de las ideas y el estudio e interpretación de los
datos reales.
La
presión de Prusia sobre el gobierno de Guizot hizo que Karl Marx
abandonara París. El 5 de febrero de 1845 se instaló en Bruselas, donde
transcurrirían dos años de fecundo trabajo en colaboración con Engels.
Fue en ese período cuando efectuaron la primera formulación del
materialismo dialéctico y escribieron La sagrada familia, La ideología alemana y Miseria de la filosofía, este último cuestionando el libro de Proudhon Filosofía de la miseria.
En
1847 Marx llegó a Londres y tomó contacto con una sociedad secreta en
formación, la Liga de los Justos, integrada principalmente por artesanos
alemanes emigrados, que le pidieron que escribiera sus estatutos.
Engels los relacionó con los obreros izquierdistas ingleses, y ambos
trabajaron desde diciembre hasta enero de 1848 en la carta fundacional
de la Liga, que se publicó como Manifiesto comunista. La
declaración comienza con una frase que se hizo famosa: «La historia de
toda sociedad que haya existido hasta hoy, es la historia de una lucha
de clases». Y entre sus consideraciones afirma que las fuerzas
productivas están en tensión constante con «las relaciones de
producción, con las relaciones de propiedad, que son las condiciones de
vida de la burguesía y de su dominio».
Según
escribiría más tarde Engels, fue en este período cuando se produjo el
punto de inflexión conceptual que rebasó a Feuerbach, pasando «del culto
del hombre abstracto a la ciencia del hombre real y su evolución
histórica». Apareció entonces también la idea de la «sobreestructura»
compuesta por las instituciones y formaciones ideológicas, frente a la
Verhaltnisse (palabra alemana que significa tanto condiciones como
relaciones) de producción y apropiación del producto social.
En
ese momento estallaron en Europa una serie de revoluciones populares en
cadena que afectaron a Francia, Italia y Austria, con repercusiones
sociales en Alemania e Inglaterra. Marx fue invitado a París por el
gobierno provisional y se opuso con vehemencia a la expedición
«liberadora» sobre Alemania que proponía el poeta Georg Herwegh. Esto le
granjeó una gran impopularidad entre los revolucionarios, pese a que él
y Engels pasaron en abril de 1848 a Alemania para colaborar con las
fuerzas democráticas. La propuesta de Marx era una alianza de los
trabajadores con la burguesía progresista, que lo llevaría a
enfrentamientos frontales con los líderes obreros.
Marx resucitó en Colonia la Neue Rheinische Zeitung,
que tuvo corta vida debido al contraataque represivo del gobierno
prusiano. En su último número, espectacularmente impreso en tinta roja,
la revista convocaba tardíamente a la resistencia armada. En 1849, ante
el fracaso de la revolución, Marx volvió a París, de donde fue
nuevamente expulsado. Pasó a Londres, ciudad en la que viviría el resto
de sus días. El desencanto circunstancial respecto al activismo político
y su rechazo al radicalismo utópico de algunos compañeros, lo llevó a
disolver en 1850 la Liga de los Comunistas.
El cerebro de la Internacional
La
primera época en Londres fue bastante dura para Karl Marx, sumido en la
pobreza, aquejado por su mala salud y acechado por los acreedores. La
familia sobrevivió seis largos años en dos míseros cuartos del Soho,
gracias a las ayudas que enviaba Engels desde la factoría de su padre en
Manchester, donde trabajaba como contable. También colaboraron a su
sustento Wilhelm Wolff, amigo de Karl, y esporádicos envíos de los
parientes de Jenny. Dos de los cuatro niños de los Marx murieron en esos
años de privaciones y sufrimientos.
A fines de 1851
el New York Tribune lo designó corresponsal, lo que alivió en parte su
situación económica y mucho su dignidad. En once años de colaboración,
Marx escribió para ese diario más de quinientos artículos y editoriales,
un tercio de ellos con Engels. En esa etapa de su labor intelectual
comenzó a preparar datos y materiales para el primer volumen de El capital (Das Kapital). Trabajos como la Contribución a la crítica de la economía política, Teorías sobre la plusvalía o un nuevo Esbozo para una crítica de la economía política
suelen ser considerados como escritos preparatorios de su monumental
obra teórica. Mientras tanto, no dejó de mantener nuevos enfrentamientos
con los que llamaba «aventureros» y «alquimistas» de la revolución.
No
obstante, cuando en 1864 se fundó en Londres la Asociación
Internacional de Trabajadores (conocida popularmente como la
Internacional), sus dirigentes llamaron a Karl Marx a participar y a
colaborar en la redacción de sus primeros documentos. Si Marx es
considerado el creador del comunismo moderno, y la Internacional su
primera formación concreta para los trabajadores de todo el mundo, lo
cierto es que aquél no fue fundador ni líder de ésta, sino sólo el guía
intelectual de un sector de la misma.
Como miembro
del consejo general, trabajó activamente en la redacción de la memoria
inicial y los estatutos de la asociación, al tiempo que completaba la
elaboración del primer volumen de El capital, que se editó en
Londres en 1867. Fue el único volumen publicado en vida de su autor (los
volúmenes II y III los dio a conocer Engels, respectivamente, en 1885 y
1894), y el conjunto de esta obra tuvo una influencia decisiva a lo
largo del siguiente siglo. Sólo bastante más tarde se comenzó a dar
importancia al estudio y conocimiento de los trabajos anteriores y
juveniles de Karl Marx. El núcleo ideológico de El capital parte
de la negación de la especulación filosófica como fundamento de la
acción política revolucionaria, que debe basarse en el conocimiento
positivo de la realidad histórica social y económica. En este último
aspecto, introduce el concepto de la «plusvalía» como valor del trabajo
humano del que se apropia el dueño de los medios de producción.
La
Internacional nació en un momento propicio, como propuesta de unión y
organización concreta del movimiento obrero, en tanto expresión de la
clase trabajadora más allá de las fronteras nacionales. En 1869
alcanzaba ya la cifra de 800.000 asociados, con un consejo general
integrado por representantes de las «secciones» de los distintos países.
En 1870 Engels consiguió trasladarse a Londres. Curiosamente, fueron
los italianos quienes le pidieron que se incorporase al consejo como
delegado de su sección. La entrada de su estrecho colaborador alivió a
Marx de la intensa tarea como «cerebro» de la asociación y le permitió
dedicar más tiempo a sus estudios en el Museo Británico y a sus escritos
teóricos.
Marx en 1882
Pese
a ser quien era, Karl Marx no era un nombre muy conocido en el resto de
Europa: en parte porque escribía en alemán (pero sus obras no se
publicaban todavía en Alemania) y en parte porque sus elaboraciones
conceptuales y su estilo no estaban precisamente al alcance de las
masas. Fue el levantamiento popular de París en 1871, conocido como la
Comuna, el que adoptó El capital como fundamento teórico,
proclamó la primera experiencia histórica de «dictadura del
proletariado» y difundió el nombre de Karl Marx por todo el mundo. La
mayor parte de los revolucionarios y líderes obreros adoptaron sus ideas
(aunque no todos las bebieran en su fuente original) y se inició la
veneración de su persona y su obra como quintaesencia del pensamiento
revolucionario.
Mientras tanto, el Marx de carne y
hueso estaba enredado en una furiosa disputa de facciones en el seno del
consejo general de la Internacional. Su adversario era Mijaíl Bakunin, y
el tema de enfrentamiento era el camino a seguir en la lucha
revolucionaria. El líder anarquista ruso, que había levantado la Comuna
de Lyon en 1870, propiciaba la destrucción de los estados nacionales y
disentía del papel que otorgaba su rival al partido y a los obreros
industriales como vanguardia revolucionaria. El enfrentamiento se
alimentaba también de las fuertes y tozudas individualidades de ambos
adversarios y de su inocultable encono personal. Marx, que no estaba
libre de prejuicios, llegó a afirmar: «No me fío de los rusos». Hay
quien, no sin ironía, vio en esa frase una cierta intuición profética.
En
el congreso celebrado en 1872 en La Haya, los partidarios de Marx
consiguieron la expulsión de Bakunin y sus seguidores de la Asociación
Internacional de Trabajadores. En el mismo encuentro, Engels anunció que
la sede del consejo se trasladaría de Londres a Nueva York, noticia que
fue recibida con justificada preocupación por los asistentes. En
efecto, la que pasaría a la historia como la I Internacional languideció
en su sede americana hasta desaparecer. Luego vendrían la II, III y IV
Internacional, de diverso signo ideológico y sin vinculación con la
persona de Marx. Éste decidió retirarse del activismo político en 1873,
para dedicarse al estudio y el trabajo teórico.
Varios
autores consideran que la capacidad intelectual de Karl Marx se
debilitó notablemente en la última década de su vida. Lo cierto es que
era un hombre enfermo, casi sexagenario y profundamente desengañado por
la incomprensión o la trivialización de su pensamiento por muchos de los
que deberían desarrollarlo y llevarlo a la práctica. En sus obras de
madurez recuperó buena parte del estilo y la terminología del lenguaje
filosófico de Hegel, según el propio Marx, por «coqueteo intelectual»
con la obra de su antiguo maestro y como respuesta a la «vulgarización»
que mostraba la cultura de izquierdas desde hacía varios años. Por otra
parte, buscó también expresar su reconocimiento al fundador de la
dialéctica, pese a no haber compartido sus «mixtificaciones idealistas».
Pese
a ese semirretiro y a la declinación de sus energías creativas, Marx
recibió en esta etapa final visitas y correspondencia de líderes obreros
y políticos. Nunca descuidó y siempre mantuvo un magnetismo personal
sobre los círculos revolucionarios (incluso los que no compartían sus
puntos de vista), que no podían sustraerse a lo que Engels denominaba su
«peculiar influencia». Hacia 1877 con la salud muy quebrantada, se
refugió definitivamente en la vida hogareña. Y fue precisamente en el
círculo familiar donde se produjeron dos desgracias consecutivas que
probablemente precipitaron su muerte. El 2 de diciembre de 1881 falleció
su esposa, y apenas un año después, el 11 de enero de 1883, su hija
mayor, Jenny Longuet. Solo, abatido, con la mente debilitada y los
pulmones seriamente afectados, Karl Marx murió o se dejó morir el 14 de
marzo de 1883. Su tumba en un cementerio londinense es hasta hoy meta de
peregrinación de marxistas y no marxistas que veneran la importancia de
su obra y la profunda apertura intelectual de su pensamiento.
FRACES DE MARX
- · La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
- · El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.
- · Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.
- · La razón siempre ha existido, pero no siempre en una forma razonable.
- · Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.
- · La manera cómo se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría.
- · El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.
- · El motor de la historia es la lucha de clases.
- · Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.
- · El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino.
- · La familia burguesa se basa en el capital, en el lucro privado.
- · El hombre es, en el sentido más literal de la palabra, un zoon politikon, no sólo un animal social, sino un animal que únicamente en la sociedad puede transformarse en un individuo.
- · La producción capitalista no es símplemente la producción de mercancías: es esencialmente la producción de plusvalía.
- · En las etapas precapitalistas de la sociedad, el comercio gobierna a la industria. En la sociedad moderna ocurre al contrario.
- · El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan
- · No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.
- · La peor lucha es la que no se hace.
- · El significado de paz es la ausencia de oposición al socialismo.
- · El comunismo no priva al hombre de la libertad de apropiarse del fruto de su trabajo, lo único de lo que lo priva es de la libertad de esclavizar a otros por medio de tales apropiaciones.
- · Bienvenida sea cualquier crítica inspirada en un juicio científico. Contra los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que nunca hice concesiones, mi divisa es, hoy como ayer, la gran frase del gran florentino: "segui el tuo corso, e lascia dir la genti." (sigue tu curso y deja que la gente hable).
- · El oro circula porque tiene valor, pero el papel moneda tiene valor porque circula.
- · Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
- · Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia
- · Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!
Friedrich Engels
(Friedrich o Federico Engels; Barmen, Renania,
1820 - Londres, 1895) Pensador y dirigente socialista alemán. Nació en
una familia acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas
textiles. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín
(1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época:
se relacionó con los hegelianos de izquierda y con el movimiento de la
Joven Alemania.
Enviado a Inglaterra al frente de los negocios
familiares, conoció las míseras condiciones de vida de los trabajadores
de la primera potencia industrial del mundo; más tarde plasmaría sus
observaciones en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845).
En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con Karl Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848).
Aunque corresponde a Marx la primacía en el
liderazgo socialista, Engels ejerció una gran influencia sobre él: le
acercó al conocimiento del movimiento obrero inglés y atrajo su atención
hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue también él quien,
gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba como
empresario, aportó a Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y
escribir El Capital; e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la muerte de su amigo.
Fraces de Friedrich Engels
"Cuando sea posible hablar de libertad, el Estado como tal dejará de existir".
"El cristianismo, especialmente el protestantismo, es la religión
adecuada a una sociedad en la que predomina la producción de
mercancías".
"El estado moderno no es sino un comité que administra los problemas comunes de la clase burguesa".
"La religión no es más que un reflejo fantástico, en las cabezas de
los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia
cotidiana. Un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de
supraterrenas".
"Lo que no se sabe expresar es que no se sabe".
"Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de
una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que
perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que
ganar".
"Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre".
Lenin
Lenin
En las últimas décadas del siglo XIX, el abismo
existente entre el zar Alejandro III, defensor del absolutismo bizantino
de sus antepasados, y la clase cultivada se había agravado hasta tal
punto que la lucha contra el zarismo había llegado a ser, entre los
rusos cultos, un deber y un honor. La oposición política y el movimiento
revolucionario crecían bajo el empuje de una "intelligentsia" que hacía
acólitos en las escuelas, en las fábricas, los periódicos y las
oficinas. Seis años después de la muerte de su antecesor, Alejandro II,
precisamente el 1 de marzo de 1887, un grupo de jóvenes nihilistas
intentó acabar con la vida del zar. El atentado fracasó y los
terroristas fueron apresados. Entre los condenados a muerte figuraba
Alexander Uliánov, el hermano mayor del futuro Lenin. Al enterarse por
la prensa de que el grupo había sido ahorcado en San Petersburgo, el
muchacho recibió una impresión indeleble, que con el tiempo se
transformaría en la más firme y decidida oposición al zarismo. Pero ya
entonces, con la lucidez de un visionario, resumía la situación en esta
frase de condena a los métodos del terrorismo individual: «Nosotros no
iremos por esta vía. No es la buena».
Vladímir
llich Uliánov, conocido como Lenin, nació el 22 de abril de 1870, en el
seno de una familia típica de la intelectualidad rusa de fines del
siglo XIX. Era el cuarto de los seis hijos habidos por llia Uliánov y
María Alexandrovna Blank, quienes se habían establecido el año anterior a
su nacimiento en Simbirsk, una ciudad de provincias pobre y atrasada, a
orillas del Volga. El padre, un inspector de primera enseñanza,
compartía las ideas de los demócratas revolucionarios de 1860 y se había
consagrado a la educación popular, participando de la vida de los
campesinos rusos confinados en la miseria y la ignorancia. La madre, de
ascendencia alemana, amaba la música y seguía de cerca las actividades
escolares de sus hijos. Por su carácter apacible y tierno -jamás imponía
castigos ni levantaba la voz-, despertó en los suyos un amor rayano en
la adoración.
El ambiente estudioso de la casa,
donde no faltaba una buena biblioteca, propiciaba el desarrollo del
sentido del deber y la disciplina. Vladímir seguía el ejemplo de su
hermano mayor, era un muchacho perseverante y tenaz, un alumno asiduo y
metódico que obtenía las mejores notas y destacaba en el ajedrez. A los
catorce años comenzó a leer libros «prohibidos» -Rusia vivía entonces
bajo la más negra represión y la lectura de los grandes demócratas era
considerada un delito-.
Cuando Alexander fue
ahorcado, al año siguiente de que muriera el padre, la familia debió
trasladarse a la fuerza a la aldea de Kokuchkino, cerca de Kazán. En esa
época Vladímir abandonó la religión, pues, como diría más adelante, la
suerte de su hermano le «había marcado el destino a seguir». En Kazán
inició sus estudios de derecho en la universidad imperial, uno de los
focos de mayor oposición al régimen autocrático. El mismo año de su
ingreso, 1887, Vladímir fue detenido por participar en una manifestación
de protesta contra el zar. Cuando uno de los policías que lo
custodiaban le preguntó por qué se mezclaba en esas revueltas, por qué
se daba cabezazos contra un muro, su respuesta fue: «Sí, es un muro,
cierto, pero con un puntapié se vendrá abajo».
Lenin (Óleo de Brodsky)
Expulsado
de la universidad, se dedicó por entero a las teorías revolucionarias,
comenzó a estudiar las obras de Marx y Engels directamente del alemán, y
leyó por primera vez El capital, lectura decisiva para su
adhesión al marxismo ortodoxo. Ya en sus primeros escritos defendió el
marxismo frente a las teorías de los "naródniki", los populistas rusos.
En mayo de 1889 la familia se trasladó a la provincia de Samara, donde,
después de muchas peticiones, Lenin obtuvo la autorización para
examinarse en leyes como alumno libre. Tres años después se graduó con
las más altas calificaciones y comenzó a ejercer la abogacía entre
artesanos y campesinos pobres.
Ya en esa época, en el
grupo marxista del que formaba parte le decían el Viejo por su vasta
erudición y su frente socrática, precozmente calva. El rostro de corte
algo mongólico, con los pómulos anchos y los ojos de tártaro,
entrecerrados e irónicos, el porte robusto y el poderoso cuello le daban
el aspecto de un campesino. Abogado sin pleitos, Lenin se inscribió en
las listas de instructores de círculos obreros, llamados «universidades
democráticas». Organizó bibliotecas, programas de estudio y cajas de
ayuda con el objetivo de enseñar los métodos de la lucha revolucionaria,
para formar así cuadros obreros, propagandistas y organizadores de
círculos socialdemócratas, con miras a la formación de un futuro
partido. Para ello necesitaba contar con el apoyo de los grupos
marxistas emigrados, dirigidos por Grigori Plejánov, y en abril de 1895
viajó al extranjero, decidido a estudiar el movimiento obrero de
Occidente. Pasó unas semanas en Suiza, luego visitó Berlín y París,
donde tuvo como interlocutores a Karl Liebknecht y Paul Lafargue.
Al
regresar, fue detenido con su futuro rival Julij Martov por la Ochrana,
la policía secreta del zar. En la cárcel, Lenin rápidamente se puso a
trabajar. Se comunicaba con el exterior a través de su hermana Ana y de
Nadezda Krupskáia, una estudiante adherida al círculo marxista, que,
para poder visitarlo en la prisión, había declarado ser su novia. Más
tarde, en 1898, un año después de que fuera deportado a la Siberia
meridional, cerca de la frontera con China, contrajo matrimonio con
Nadezda en una ceremonia religiosa.
En el destierro,
la pareja llevó una vida ordenada, sin sobresaltos, que le permitió a
Lenin terminar de redactar su primera obra fundamental, El desarrollo del capitalismo en Rusia, en la que sostiene que el país semifeudal avanza decididamente hacia el capitalismo industrial.
En el exilio
Después
de casi mil días en Siberia, a poco de comenzar el siglo y con treinta
años de edad, Lenin comenzaba su primer exilio en Suiza. Allí, reunido
con Martov, puso en marcha un proyecto largamente acariciado: la
publicación de un periódico socialdemócrata de alcance nacional. El
primer número de Iskra (La Chispa) vio la luz el 21 de diciembre de
1900, con un editorial de Lenin encabezando la primera página. En sus
andanzas, entre Munich y Ginebra, fue en esta época cuando se convirtió
en el líder de los marxistas rusos, sobre todo después de la publicación
del libro ¿Qué hacer?, una de sus obras más importantes, en la
que reclamaba la necesidad de una organización de revolucionarios
profesionales y sintetizaba la idea del partido como vanguardia de la
clase obrera.
Fue justamente la polémica desatada en
torno a cómo estructurar el partido lo que provocó profundas
divergencias en el 11 Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso
inaugurado por Plejánov en julio de 1903. En él se consumó la ruptura
entre Martov y Lenin. Desde entonces los partidarios de este último se
llamaron «bolcheviques», por mayoría frente al grupo de los
«mencheviques», minoritarios. Y desde entonces el partido de cuadros
profesionales, centralizado y disciplinado, fue el pilar básico del
bolchevismo.
La revolución de 1905, que había
estallado en San Petersburgo tras el «domingo sangriento» en que las
tropas del zar dispararon sobre manifestantes indefensos, causando más
de mil muertos y cinco mil heridos, sorprendió a Lenin en Suiza. La
presión de las masas obligó al decadente régimen zarista a hacer algunas
concesiones liberales: ahora los bolcheviques actuaban en la legalidad,
y ello permitió a Lenin regresar a Rusia en octubre de ese año para
ponerse al frente de sus partidarios. Pero las esperanzas de que se
produjeran nuevos levantamientos no se concretaron y, ante los intentos
de la policía por detenerle, a fines del verano siguiente, Lenin huyó a
Finlandia. El proceso insurreccional había sido un fracaso y el gobierno
de los zares volvía a endurecer sus métodos, hasta liquidar totalmente
las conquistas logradas por la revolución. Sumida en el pesimismo y las
rencillas internas, la fracción bolchevique se resintió con la derrota,
hasta tal punto que viejos militantes la abandonaron.
Huyendo
de la policía, Lenin pasó de Finlandia a Ginebra, donde comenzó su
segundo exilio, que habría de prolongarse hasta 1917. En aquella época
hicieron su aparición el insomnio y los dolores de cabeza que habrían de
perseguirle por el resto de sus días. La vida errante de los exiliados
lo llevó a París, donde él y Nadezda soportaron duras estrecheces
económicas que les obligaban a dar clases o a escribir reseñas para
ganar algo de dinero, en medio de una serie de dificultades. La dureza
de aquellos días en la capital francesa se vio en parte aliviada por la
presencia de Inés Armand, una militante parisiense, inteligente y
feminista, a la que se dice le unió un profundo amor. Fruto de su
segundo exilio es la obra publicada en 1909, Materialismo y empiriocriticismo,
en la que Lenin expone sus reflexiones filosóficas fundamentales, en un
intento de culminar la teoría del conocimiento marxista.
Pasada
la etapa de la más dura reacción, que se extendió hasta 1911,
comenzaron a llegar noticias alentadoras de San Petersburgo. Una huelga
iniciada en los yacimientos del Lena fue bárbaramente reprimida con
centenares de muertos, lo que originó un gran descontento y una huelga
general. Lenin presentía que se acercaba una ola de efervescencia
revolucionaria y abandonó París en junio de 1912 para instalarse más
cerca de sus partidarios, en Cracovia. Allí le visitaban los diputados
bolcheviques para informarle sobre la situación interna y pedirle
instrucciones. En marzo de ese mismo año había aparecido el primer
número de Pravda (La Verdad), diario obrero que Lenin dirigía desde el
exterior y que pronto gozó de una gran difusión. Así, mientras las
grandes potencias ultimaban sus preparativos para la primera
conflagración mundial, entre los proletarios rusos crecía la influencia
de Lenin.
El estallido de la Primera Guerra Mundial
supuso un giro decisivo en la historia del socialismo. Lenin, que había
confiado en la socialdemocracia alemana, cuando se enteró de que los
diputados alemanes -y también franceses- votaban unánimemente a favor de
los créditos de guerra para sus respectivos países, de inmediato
denunció la traición. Para Lenin, la guerra no era más que una
«conflagración burguesa, imperialista y dinástica... una lucha por los
mercados y una rapiña de los países extranjeros». El socialismo
occidental, acaudillado por los revisionistas alemanes, había pasado a
una evidente colaboración con la democracia burguesa, y por ende, el
movimiento internacional estaba roto. Era necesario preparar una
conferencia de los socialistas que se oponían al conflicto bélico, para
impugnar definitivamente al sector revisionista.
El
encuentro se celebró en Zimmerwald, en septiembre de 1915, y en él Lenin
intentó sin éxito convencer a los representantes de que adoptaran la
consigna: «Transformar la guerra imperialista en guerra civil». Fue en
este período de defección de los líderes políticos y de desconcierto
para los obreros socialistas, cuando el revolucionario ruso, que hasta
entonces era poco conocido fuera de los círculos marxistas de su país,
se convirtió en una primera figura internacional. En sus manos, la
doctrina marxista recuperó su sentido transformador y su fuerza
revolucionaria, como se ve en la obra escrita durante el período bélico,
El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde usa las
herramientas del análisis económico marxista para probar que la
revolución, a diferencia de lo que postulaban Marx y Engels, también es
posible en países atrasados como Rusia.
La Revolución de Octubre
El
cansancio y el derrotismo general en las naciones beligerantes a
comienzos de 1917 desembocó en el imperio de los zares en un amplio
movimiento revolucionario que, al grito de «¡Viva la libertad y el
pueblo!», ganó las principales ciudades. Los trabajadores de Petrogrado
se organizaron en soviets, o consejos de obreros, y la guarnición de la
ciudad, encabezada por los mismos regimientos de la guardia imperial, se
sumó en masa al movimiento. Sin que nadie se atreviera a defenderlo, en
la semana del 8 al 15 de marzo el régimen zarista sucumbía para ser
reemplazado por un gobierno provisional formado por partidos
pertenecientes a la burguesía y apoyado por el soviet de Petrogrado
A
través de Pravda, Lenin publicaba sus «Cartas desde el exilio», con
instrucciones para avanzar en la revolución, aniquilando de raíz la
vieja maquinaria del Estado. Ejército, policía y burocracia debían ser
sustituidos por «una organización emanada del conjunto del pueblo armado
que comprenda sin excepción todos sus miembros». Un mes después de la
abdicación del zar, en abril de 1917, Lenin llegaba a la estación
Finlandia de Petrogrado, tras atravesar Alemania en un vagón blindado
proporcionado por el estado mayor alemán. A pesar de las disputas
políticas que originó su negociación con el gobierno del káiser, Lenin
fue recibido en la capital rusa por una multitud entusiasta que le dio
la bienvenida como a un héroe. Pero el jefe de los bolcheviques no se
comprometió con el gobierno provisional y, por el contrario, terminó su
discurso de la estación con un desafiante «¡Viva la revolución
socialista internacional!».
Muchos de sus camaradas
habían aceptado la autoridad de dicho gobierno, al que Lenin calificaba
de «imperialista y burgués», acercándose así a las corrientes
izquierdistas de la clase obrera, cada vez más radicalizadas, y con el
apoyo de un importante aliado, Trotski. A pesar de que los bolcheviques
aún constituían una minoría dentro de los soviets, Lenin lanzó entonces
la consigna: «Todo el poder para los soviets», pese al evidente
desinterés de los mencheviques y los socialistas revolucionarios por
tomar tal poder.
Para hacer frente a la presunta
amenaza de un golpe de estado por parte de los seguidores de Lenin, en
el mes de julio la presidencia del gobierno provisional pasó a manos de
un hombre fuerte, Kerenski, en sustitución del príncipe Lvov. Al cabo de
unos días aquél ordenó que le detuvieran y Lenin se vio obligado a huir
a Finlandia: cruzó la frontera como fogonero de una locomotora, sin
barba y con peluca, y se estableció en Helsingfors. Fue ésta su última
etapa de clandestinidad, que habría de durar tres meses. En ellos
escribió la obra que con el tiempo sería calificada de utopía leninista,
El Estado y la revolución, por su concepción del Estado como
aparato de dominación burguesa, destinado a desaparecer tras la etapa
transitoria de la dictadura del proletariado y el advenimiento del
comunismo.
A medida que la situación interna se
agravaba, Lenin desde el exterior urgía al partido a preparar la
sublevación armada: «El gobierno se tambalea, hay que asestarle el golpe
de gracia cueste lo que cueste». Ya los bolcheviques controlaban el
soviet de Moscú y el de Petrogrado estaba bajo la presidencia de
Trotski, cuando, el 2 de octubre, Lenin volvió a entrar clandestinamente
en la capital rusa. Cuatro días más tarde se presentaba disfrazado en
el cuartel general del partido para dirigir el alzamiento. El día 7
estallaba la insurrección y las masas asaltaban el palacio de Invierno.
Según escribe Trotski, Lenin se dio cuenta entonces de que la revolución
había vencido, y sonriendo le dijo: «El paso de la clandestinidad, con
su eterno vagabundeo, al poder es demasiado brusco, te marea». Y ése fue
su único comentario personal antes de volver a las tareas cotidianas.
Al día siguiente era nombrado jefe de gobierno y lanzaba su famosa
proclama a los ciudadanos de Rusia, a los obreros, soldados, campesinos,
ratificando los grandes objetivos fijados por la revolución: construir
el socialismo en el marco de la revolución mundial y superar el atraso
de Rusia.
La revolución había llegado al poder, pero
ahora había que salvarla, y la tarea más urgente para ello, según Lenin,
era firmar la paz inmediata. El Tratado de Brest-Litovsk, signado por
Trotski el 3 de marzo de 1918, concertó la paz unilateral de Rusia con
Alemania, Austria-Hungría, Bulgaria y Turquía. El tratado ahondó aún más
las divergencias con los socialistas revolucionarios -que en agosto
atentaron contra la vida de Lenin-, y contribuyó a intensificar la
decisión de las fuerzas contrarrevolucionarias para derribar al nuevo
gobierno con el apoyo de los países aliados, especialmente Francia y
Estados Unidos. Durante dos años, entre 1918 y 1920, la guerra civil
condujo al gobierno soviético al borde del desastre; por último, el
ejército de los contrarrevolucionarios, los «blancos», conducido por
antiguos generales zaristas, fue derrotado por el Ejército Rojo, formado
por campesinos y obreros y dirigido por Trotski. Pero el país quedó
devastado, la economía maltrecha y el hambre se enseñoreó de grandes
regiones. El reto más grande de la revolución pasó a ser entonces la
reconstrucción económica de Rusia, tarea que Lenin se propuso encarar a
través de la NEP (nueva política económica), que detuvo las
expropiaciones campesinas y supuso una apertura hacia una economía de
mercado bajo control.
Pese a las dificultades de la
guerra civil, Lenin concretó en 1919 su viejo sueño de fundar una nueva
Internacional. En su opinión, el destino de Rusia dependía de la
revolución mundial, y en especial del futuro del movimiento llevado
adelante en Alemania por los espartaquistas. El 2 de marzo de 1919, en
Moscú, inauguró el Primer Congreso de la III Internacional, invocando a
los líderes del comunismo alemán asesinados: Karl Liebknecht y Rosa
Luxemburg. La Comintern elevó el comunismo ruso a la categoría de modelo
a imitar por todos los países comunistas del mundo y, al defender los
movimientos de liberación nacional de los pueblos coloniales y
semicoloniales de Asia, logró ampliar enormemente el número de aliados
de la Revolución soviética.
A finales de 1921, la
salud de Lenin se vio gravemente afectada: sufría de insomnios
progresivamente acusados y sus dolores de cabeza eran cada vez más
frecuentes. En marzo del año siguiente asistió por última vez a un
congreso del partido, en el que fue elegido Stalin secretario general de
la organización. Al mes siguiente se le intervenía quirúrgicamente para
extraerle las balas que continuaban alojadas en su cuerpo desde el
atentado sufrido en 1918. Si bien se recuperó rápidamente de la
operación, pocas semanas después sufrió un serio ataque que, por un
tiempo, le impidió el habla y el movimiento de las extremidades
derechas. En junio su salud mejoró parcialmente y dirigió la formación
de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Pero en diciembre
sufrió un segundo ataque de apoplejía que le impidió cualquier
posibilidad de influir en la política práctica. Aun así, tuvo la fuerza
de dictar varias cartas, entre ellas su llamado «testamento» en la que
expresa su gran temor ante la lucha por el poder entablada entre Trotski
y Stalin en el seno del partido. El 21 de enero de 1924 una hemorragia
cerebral acabó con su vida. El hombre que detestaba el culto a la
personalidad y abominaba de la religión fue embalsamado y depositado en
un rico mausoleo de la plaza Roja. La lucha contra el Lenin de carne y
hueso no había hecho más que comenzar.
CRONOLOGIA
| 1870 | Nace en Simbirsk. |
| 1887 | Estudia derecho en Kazan. Es condenado por participar en una asamblea antizarista y es expulsado de la universidad. |
| 1889 | Se presenta a los exámenes de derecho como alumno no oficial en la Universidad de San Petersburgo. |
| 1895 | Funda la Unión para la Lucha por la Liberación de la Clase Obrera. |
| 1897 | Destierro a Siberia. |
| 1899 | Redacta su primera obra El desarrollo del capitalismo en Rusia. |
| 1900 | Comienza el primer exilio en Suiza |
| 1903 | Encabeza la fracción bolchevique del Partido Socialdemócrata de Rusia. |
| 1909 | Publica su obra filosófica Materialismo y empirocriticismo. |
| 1917 | Triunfo de la Revolución de Octubre. |
| 1918 | Atentado contra su vida. |
| 1919 | Congreso fundacional de la III Internacional. |
| 1922 | Proclama La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. |
| 1924 | Muere en Gorki. |
FRASES DE LENIN
Vladímir Ilich Uliánov, Lenin citó muchas frases que fueron memorables, de las cuales podemos destacar las siguientes:
- "La revolucion empieza por casa."
- "El marxismo es todopoderoso porque es cierto."
- "La libertad es un bien tan valioso que hay que racionarlo."
- "Es una antigua verdad el que con frecuencia en política se aprende del enemigo."
- "No hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria y viceversa."
- "Una mentira repetida muchas veces se convierte en una gran verdad."
- "Comunismo es todo el poder para los soviets más la electrificación de todo el país."
- "Si no eres parte de la solución ,entonces eres parte del problema . ¡Actúa!"
- "No hay Marx que cien años dure."
- "A este sitio le voy a llamar Leningrado."
- "La democracia es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano."
- "No pinteis el nacionalismo de rojo."
- "Es una antigua verdad el que con frecuencia en política se aprende del enemigo."
- "Pueden darse situaciones en las que los intereses de la humanidad tengan que ceder su prioridad a los intereses de clase del proletariado."
- "Libertad ¿para qué?."
- "Cuando falla la organización se suele echar la culpa a la ideología."
- "La organización está bien, pero el control es mejor."
- "Todos quieren la libertad, pocos saben para qué."
Rosa Luxemburg, 1871-1919
Hija de un comerciante de Varsovia, su
brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios
que imperaban contra las mujeres en ese entonces, y pese a la
discriminación antisemita que existía en Europa contra los judíos. Rosa
Luxemburg hizo un doctorado en una época en la que poquísimas mujeres
iban a la universidad. Se dice que hablaba once idiomas. Pronto destacó
como una de los principales dirigentes de la socialdemocracia europea.
En 1889, a los 18 años, abandonó Polonia
a consecuencia de la persecución de la policía debido a su militancia
socialista, refugiándose en Suiza. Allí terminó sus estudios, entró en
contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del
joven Partido Socialdemócrata Polaco. Contrajo matrimonio en 1895 con
Gustav Lübeck para adquirir la nacionalidad alemana y poder trabajar con
el movimiento obrero en este país.
Junto al político alemán Karl
Liebknecht, fundó la liga de Spartacus, que más adelante se convertiría
en el Partido Comunista Alemán. Fue redactora del periódico teórico
marxista "Neue Zeit" y autora de varios libros. Fue sentenciada
(1903-1904) a nueve meses de prisión acusada de "insultar al Kaiser"
(emperador). Participó directamente en la revolución de 1905 en Polonia.
En marzo de 1906 fue arrestada y encarcelada en Varsovia durante cuatro
meses.
Participó activamente tanto en el
Congreso del partido socialdemócrata alemán en 1906 como en el Congreso
Socialista Internacional celebrado en Stuttgart un año después, en el
que intervino en nombre del partido ruso y polaco. Su pensamiento
representaba a las opciones más radicales en el seno de la II
Internacional. Gran teórica, realizó importantes contribuciones al
desarrollo del marxismo, en especial en lo referente a las relaciones
entre nacionalismo y socialismo, y sobre el socialismo democrático.
Hizo también aportes teóricos originales
en torno al imperialismo y al derrumbe del capitalismo, en su obra “La
acumulación del capital” de 1913. Su crítica a Marx se basa en las
predicciones de éste acerca de las crisis cíclicas del capitalismo. Marx
pensaba que el capitalismo, como sistema económico y político basado en
el crecimiento y la búsqueda constante del beneficio, debía colapsar en
algún momento, por saturación. Sin embargo, muchas décadas después de
muerto Marx, las crisis periódicas del capitalismo parecían aplazarse o
solventarse sin producir convulsiones en el sistema. Rosa Luxemburgo
encontró la explicación a este hecho en el colonialismo, hallando que el
crecimiento de las potencias capitalistas encontró una vía de expansión
en las colonias, la cuales, al tiempo que procuraban materias primas a
muy bajo costo, servían también de mercado donde colocar los productos
manufacturados. En el mismo sentido, expuso las primeras teorías sobre
el imperialismo, que más tarde desarrollaría Lenin. Rosa Luxemburg creía
en una opción socialista internacional, esto es, alejada de
particularismos y nacionalismos, en la que las masas obreras,
solidariamente, tomaran el poder.
Lenin también fue objeto de críticas por
parte de Rosa Luxemburg, en especial en lo referente a las concepciones
que tenía sobre la democracia en el partido y la dictadura del
proletariado. Rosa Luxemburg postulaba un menor dirigismo y una mayor
integración de las bases en la dinámica partidista, y se oponía a la
concepción del “centralismo democrático” de un partido de
revolucionarios profesionales que defendía Lenin.
En 1918 hay vientos de revolución en
Alemania, cuyas fuerzas de izquierda miran hacia el ejemplo ruso y cuya
población está cansada de la guerra. El 28 de enero se declara la huelga
general y se inicia la formación de Consejos Obreros. El 31 de enero la
huelga es prohibida y se declara el estado de sitio, extendiéndose la
represión. En marzo, Rosa Luxemburg es encarcelada conjuntamente con Leo
Jogiches y otros militantes espartaquistas que difundían propaganda
revolucionaria en el ejército. El 9 de noviembre, a raíz de un
levantamiento de marinos en Kiel, estalla la “Revolución de Noviembre”
con la conformación de Consejos de Obreros y Soldados en todo el
territorio nacional. El emperador Guillermo II abdica. Se pretende la
refundación de Alemania como democracia socialista con una nueva
Constitución. Rosa Luxemburg, liberada dos días antes, llega a Berlín y
coedita “Bandera Roja”, el periódico de la liga de Spartacus, con Karl
Liebknecht, para poder influir a diario en los sucesos políticos. En los
últimos días del año 1918, participa en la fundación del Partido
Comunista Alemán, KPD. Sin embargo, las fuerzas radicales de izquierda
no logran imponerse frente a la tendencia reformista del socialdemócrata
Friedrich Ebert.
El 15 de enero 1919, Rosa Luxemburg y su
coideario Karl Liebknecht son asesinados en Berlín por los soldados que
reprimen el levantamiento. Sus cuerpos son arrojados a un canal. Estos
asesinatos desatan una ola de protestas violentas en todo el país, que
se extienden hasta mayo 1919, y cuya represión militar lleva a varios
miles de muertos.
FRASES DE ROSA LUXEMBURG
*A pesar de que los obreros crean con sus manos el sustrato social de
esta cultura, sólo tienen acceso a la misma en la medida en que dicho
acceso sirve a la realización satisfactoria de sus funciones en el
proceso económico y social de la sociedad capitalista.
*De motor del desarrollo capitalista, el militarismo se ha vuelto una enfermedad capitalista.
*El liberalismo económico es la zorra libre en el gallinero libre.
En esta erupción de la división social en el seno de la sociedad
burguesa, en la profundización internacional y el enaltecimiento del
antagonismo de clases radica el mérito histórico del Bolchevismo, y en
esta proeza – como siempre en las grandes conexiones históricas – los
errores y equivocaciones puntuales desaparecen sin dejar rastro.
*En toda sociedad de clases, la cultura
intelectual (arte y ciencia) es una creación de la clase dominante; y el
objetivo de esta cultura es en parte asegurar la satisfacción directa
de las necesidades del proceso social, y en parte satisfacer las
necesidades intelectuales de la clase gobernante.
*Es necesario preparar a las masas en forma tal que ellas nos sigan con entera confianza.
*Hay que dar vuelta un mundo. Pero cada lágrima que corre allí donde
podría haber sido evitada es una acusación; y es un criminal quien, con
inconsciencia brutal, aplasta una pobre lombriz.
*La clase obrera no estará en condiciones de crear una ciencia y un
arte propios hasta que se haya emancipado de su situación actual como
clase.
*La Historia es el único maestro infalible, y la revolución la mejor escuela para el proletariado. Ellas asegurarán que las “pequeñas hordas” de los más calumniados y perseguidos se conviertan, paso a paso, en lo que su visión del mundo les destina: la luchadora y victoriosa masa del proletariado socialista y revolucionario.
*La Historia es el único maestro infalible, y la revolución la mejor escuela para el proletariado. Ellas asegurarán que las “pequeñas hordas” de los más calumniados y perseguidos se conviertan, paso a paso, en lo que su visión del mundo les destina: la luchadora y victoriosa masa del proletariado socialista y revolucionario.
*La democracia es indispensable para la clase obrera, porque sólo
mediante el ejercicio de sus derechos democráticos, en la lucha por la
democracia, puede el proletariado adquirir conciencia de sus intereses
de clase y de su tarea histórica.
*La justicia de las clases burguesas fue nuevamente como una red que
permitió escapar a los tiburones voraces, atrapando únicamente a las
pequeñas sardinas.
*La libertad, sólo para los miembros de gobierno, sólo para los
miembros del Partido, aunque muy abundante, no es libertad del todo. La
libertad es siempre la libertad de los disidentes. La esencia de la
libertad política depende no de los fanáticos de la justicia, sino de
los efectos vigorizantes y benéficos de los disidentes. Si “libertad” se
convierte en “privilegio”, la esencia de la libertad política se habrá
roto.
*La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de
clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa
conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de
la socialdemocracia, la única que puede desencadenar esa energía de las
masas y moldearla como un factor decisivo en la vida política.
*Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta “derrota”
una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el
orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco
de esta “derrota” florecerá la victoria futura. Y esto es por lo que la
victoria futura surgirá de esta derrota.
*‘¡El orden reina en Berlín!’ ¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!»
*‘¡El orden reina en Berlín!’ ¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!»
*La revolución proletaria debería arrojar un rayo de bondad para
iluminar la triste vida de las prisiones, disminuir las sentencias
draconianas, abolir los bárbaros castigos -las cadenas y azotes- mejorar
en lo posible la atención médica, la alimentación y las condiciones de
trabajo. ¡Es una cuestión de honor!
*Lo más notable de esto es que todos los afectados, el conjunto de la
sociedad, consideran y tratan a la crisis como algo fuera de la esfera
de la voluntad y el control humanos, un golpe fuerte propinado por un
poder invisible y mayor, una prueba enviada desde el cielo, parecida a
una gran tormenta eléctrica, un terremoto, una inundación.
*No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles.
*Quien desee el fortalecimiento de la democracia, debe también desear
el fortalecimiento, y no el debilitamiento, del movimiento socialista.
Quien renuncia a la lucha por el socialismo, renuncia también a la
movilización obrera y a la democracia.
*Toda la fuerza del movimiento obrero moderno descansa sobre el conocimiento científico.
*Yo sé, que también los bolcheviques tienen algunos yerros, sus
rarezas, excesiva intransigencia, pero yo los comprendo plenamente y los
justifico: no se puede por menos de ser firme como la roca a la vista
de esa masa informe y gelatinosa que es el oportunismo menchevique.
Stalin
Fue
un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución
bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre
de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le
permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como
Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.
Stalin
Stalin
cmprendió entonces una pugna con Trotski por la sucesión de Lenin que,
ya muy enfermo, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había
indicado su preferencia por Trotski (pues consideraba a Stalin
«demasiado cruel»), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la
información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y
Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de
argumentos ideológicos, defendiendo cada bando una estrategia para
consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski).
Para
Stalin lo esencial era la ambición de poder, pues una vez que eliminó a
Trotski (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940),
se desembarazó también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev y
Kamenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov,
ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal,
apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales.
Stalin
gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta
hasta su muerte, implantando el régimen más totalitario que haya
existido jamás; pero también hay que atribuirle a él la realización del
proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión de su modelo a
otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia.
Radicalizando
las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la
Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista todo
rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las
libertades, negó el más mínimo pluralismo y aterrorizó a la población
instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los
discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún
prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.
Con
la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura,
hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para
solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema
productivo a la estricta disciplina de una planificación central
obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un
crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en
ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el
desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa
de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas
condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
La
represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas
compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte,
sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión
Soviética en una gran potencia, capaz de ganar la Segunda Guerra
Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en
el orden bipolar posterior.
Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por
consideraciones de poder y no por ideales revolucionarios. Este
maquiavelismo fue más palpable en su política exterior, donde la causa
del socialismo quedó sistemáticamente postergada a los intereses
nacionales de Rusia (convirtiendo a los partidos comunistas extranjeros
en meros instrumentos de la política exterior soviética).
No
tuvo reparos en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi
para asegurarse la tranquilidad en sus fronteras, el reparto de Polonia y
la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto Germano-Soviético de
1939). A pesar de todo, Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a
la guerra en 1941. Stalin movilizó eficazmente las energías del país
apelando a sus sentimientos nacionalistas (proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó
la evacuación de la industria de las regiones occidentales hacia los
Urales, adoptando una estrategia de «tierra quemada». Con ayuda del
clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los
partisanos, debilitó a los alemanes hasta recuperarse y pasar a la
contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado (1942-43). Después
el avance ruso fue arrollador hasta llegar más allá de Berlín.
Reforzado
por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran
Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y
Postdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran
potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados
tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y
occidental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS.
Stalin
mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su
ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953) y
fomentando la extensión del comunismo a países en los que existieran
movimientos revolucionarios autóctonos (como Grecia, Turquía, China,
Corea…). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la
«guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque
comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la
desaparición de la URSS.
FRASES DE STALIN
*El escritor es un ingeniero del alma humana
*El mercado es la primera escuela en que la burguesía aprende el nacionalismo
*No puedes hacer una revolución con guantes de seda
*La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística
*En el ejército soviético hace falta más valor para retirarse que para avanzar
*Yo me hice socialista en el seminario porque el género de disciplina que allí reinaba me ponía fuera de mí
*Las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, ¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?
*Como suele decirse, persigue al mentiroso hasta el umbral de su mentira
*La nación sólo se forma como resultado de relaciones duraderas y regulares, como resultado de la convivencia de los hombres, de generación en generación. Y esta convivencia prolongada no es posible sin un territorio común
*El idioma es un instrumento de desarrollo y un arma de lucha.
Antonio Gramsci (1891 . 1937)
Efectivamente resulta
muy difícil delinear los principales aspectos del pensamiento gramsciano
sin referirse a su biografía personal, y principalmente a su biografía
política. Es que Gramsci ha sido ante todo un dirigente comunista, un
revolucionario, actividad que ha desarrollado desde diferentes campos
-como mostraremos en esta resumida y necesariamente parcial reseña
biográfica-. En su permanente compromiso con esa labor es que despliega
su pensamiento en forma fragmentaria y dispersa a través de notas
periodísticas, cartas personales y a dirigentes del partido, informes a
Congresos partidarios, y finalmente en sus notas de la cárcel. Es la
lectura póstuma de esas elaboraciones la que nos enfrenta con el
“teórico de las ciencias sociales”.
Apuntes sobre su vida (personal y política) (1)
Antonio Gramsci nació
el 22 de Enero de 1891 en Ales, provincia de Cagliari, en la Isla de
Cerdeña, Italia. Fue el cuarto de siete hijos de un matrimonio
relativamente acomodado. Su padre era funcionario público y siempre
mantuvo una posición afectivamente distante de Antonio, para quien será
su madre la que ocupe un lugar central en sus afectos, tanto de niño y
adolescente como en su vida adulta.
Mientras cursaba sus
estudios medios, en Caligari, comenzó a participar en el ambiente
socialista. Sus estudios universitarios lo llevan a Turín, gracias a una
beca que le permite iniciar sus estudios en la Facultad de Letras,
donde participa de un ambiente intelectual y político más intenso del
que lo inició en la vida política en su ciudad natal.
En 1913 se afilia al
PSI y luego de desatada la Guerra, relega su actividad estudiantil para
dedicarse por completo a la militancia política. Hacia 1915 abandona
definitivamente de sus estudios formales.
En 1919 funda L´Ordine Nuovo, periódico socialista, que cuando funde el Partido Comunista Italiano se “llevará consigo”.
La Primera Guerra
Mundial no solo se desata en el campo de batalla sino también en el
interior del Socialismo Internacional que se había consolidado
enarbolando la bandera de la no intervención y que luego de seis meses
de iniciada la guerra encuentra a socialistas de países comprometidos en
el enfrentamiento “aliados” a las burguesías de sus países tras la
contienda. Este será el origen de la escisión entre socialistas y
comunistas. La actitud del partido socialdemócrata alemán que aprueba
los gastos de guerra, disparará la crisis más grande en el movimiento
socialista. En ese debate Gramsci se definirá como “pacifista” y
terminará creando, luego del Congreso de Livorno, hacia 1921, el PCI.
En su artículo “La
revolución contra el Capital” que escribe en saludo a la Revolución de
Octubre, Gramsci define su primer ruptura con el marxismo dogmático y
perfila su perspectiva “voluntarista” bebida en fuentes leninistas. El
debate se sitúa en esos momentos en torno de la cuestión del rol de los
movimientos, partidos y sujetos en la historia, y la revolución
bolchevique deja como enseñanza incuestionable que ocupan un rol central
devaluando las lecturas que establecían el prerequisito de la
“revolución burguesa” para alcanzar la “revolución socialista” . De allí
el interés especial de Gramsci por construir un partido fuertemente
vinculado con las masas y con capacidad no sólo de movilización sino
también de “educación”.
El 15 de enero de 1921
se celebra el XVI Congreso Nacional del Partido Socialista Italiano en
Livorno, donde se consuma la escisión interna que venía comprometiendo
al partido, como producto de la cual Gramsci crea el PCI.
A su vez, Gramsci
mantiene diferencias internas con otros grupos dentro del PCI en cuanto a
la valoración del fascismo: el dirigente sardo no minimiza la capacidad
de destrucción de la oposición que tenía el régimen fascista y no
alienta posiciones optimistas respecto de la caída del mismo y del
triunfo del socialismo.
En 1923 se casa con
Giulia Schucht, a quien conoce en un viaje a la URSS como representante
ante la Internacional. Tiene dos hijos, de lo cuales el más pequeño no
lo conoció. Su vida privada resultará muy atormentada por la delicada
salud mental de Giulia, la separación, y la constante intromisión de su
cuñada Genia en el vínculo entre ambos. Durante su encierro Giulia se
traslada a la URSS con sus hijos, consumando así una separación
irreparable. Será su cuñada Tania, otra hermana de Giulia, entre sus
afectos, quien esté más cerca de él en ese momento.
Entre 1924 y 1926
Gramsci es Presidente del PCI, momentos en que se suceden sangrientas
persecuciones y asesinatos a dirigentes de izquierda, ante lo cual se
impone como una de sus tareas definir una estrategia de lucha
antifascista. En ese campo, Gramsci intentará sentar las bases de un
partido de masas, que represente a campesinos y trabajadores para
educarlos en la lucha, con organización de base laboral y no sólo
territorial (experiencia de los Consejos), sin privilegios para quienes
ocupen cargos de importancia (Parlamentos, cooperativas, sindicatos,
etc) y comprometido con los movimientos de masas, para promover nuevas
zonas de influencia.
Gramsci otorgaba un
papel esencial a la educación popular como herramienta de liberación y
para garantizar la autonomía de las clases subalternas. El partido aquí
también debía cumplir funciones trascendentes: formar cuadros y promover
la educación entre las masas. Así es como en 1919 crea la “Escuela de
cultura y propaganda socialista” (organizada sobre la base de encuentros
con obreros dos veces por semana donde se impartían clases teóricas y
prácticas); en 1924, durante su exilio en Viena, organiza la “escuela
por correspondencia” para formar cuadros partidarios; en 1930, en la
cárcel de Turí de Bari, crea la “escuela de Turi” para los comunistas
detenidos que participaban de percepciones mecanicistas que sostenían
que era inminente la caída del fascismo y que luego sobrevendría el
comunismo.
El 8 de noviembre de
1926 es arrestado en su domicilio, horas antes de una sesión
parlamentaria, en la que debía tomar parte como Diputado Comunista. Un
brutal traslado entre unidades carcelarias que dura 19 días deteriora su
ya delicado estado de salud y da inicio al período de reclusión.
En su vida en la
cárcel Gramsci mantiene una intensa vinculación con dirigentes del
Partido, del Partido Comunista Ruso y diversos dirigentes e
intelectuales, lo que lo mantiene al tanto de la realidad nacional e
internacional. En ese marco escribe el capítulo más denso de su obra.
En 1929 se da lo que
se conoce como “el Viraje” en el PCI, en sintonía con la Internacional
Comunista de 1928 VI Congreso, a partir del cual describen un escenario
de inminente caída del fascismo y de irrupción del proletariado, una
variante renovada del “desplome” del capitalismo por sus propias
contradicciones que a Gramsci ya lo habían enfrentado con otros
dirigentes en el PSI. Como respuesta a esta lectura de la realidad,
Gramsci organiza, como ya dijimos, la escuela de Turí de Bari con
intensión de combatir el mecanicismo positivista.
Hacia 1933 su
liberación se convierte en una cuestión de Estado para el régimen
fascista - que había negado sistemáticamente los pedidos de libertad -
momento en que se inicia una campaña internacional por su liberación.
Muere el 27 de Abril
de 1937, en la cárcel fascista, luego de más de diez años de
confinamiento, dos días despúes de que se dispusiera su libertad.
Apuntes sobre su obra
Como adelantamos, la
producción gramsciana parte de las inquietudes que le presentaba su
actividad política y su temperamento inquieto y cuestionador. En ella se
manifiesta también un profundo interés por la historia, y más aún, por
la historia anclada en el espacio nacional, lugar desde donde se concibe
la construcción de la alternativa de cambio social. También ocupan un
lugar central en sus consideraciones la política y la cultura como los
campos desde los cuales se gestan las transformaciones sociales y por lo
tanto, son arenas en las que se debe “intervenir”. Como sostiene
Ansaldi: “Hobsbawm tiene razón cuando afirma que Gramsci es el iniciador
de una teoría marxista de la política. Pero quizás pueda decirse, mejor
aún, que él abre el camino para elaborar una ciencia histórica de la
política.”(2)
La crisis del
capitalismo que impacta en el conjunto de la teoría social y el debate
de entreguerras en el interior del pensamiento socialista son los dos
ejes que nos permiten enmarcar la producción gramsciana. Sus
preocupaciones surgen, como se ha señalado, al calor de su actividad
militante y se pueden sintetizar, siguiendo a Portantiero (3), en dos
puntos:
Por un lado, la crisis
del capitalismo, su caracterización y sus implicancias en tanto crisis
económica y política (crisis de dominación) y por el otro, la situación
de las clases y su potencialidad para la acción, movilización, en un
contexto de integración en el Estado (ante la cual la caracterización de
éste como “comité administrativo” de la burguesía describía bastante
superficialmente al estado burgués). Esto le hace mirar con esmerada
atención la situación y transformaciones de la burguesía.
Gramsci forma parte
activa de los pensadores de la crisis del capitalismo. Comparte las
mismas preocupaciones y se enfrenta a los representantes más encumbrados
del pensamiento liberal: Weber, Croce, Mosca. Por otra parte, dentro de
la tradición socialista va a tener como interlocutores a sus camaradas
de la III Internacional y la socialdemocracia europea.
A partir del prólogo
de Engels a La lucha de clases en Francia de 1898 se abre un motivador
debate en el interior del partido socialista alemán que por esos años
era el centro de irradiación del pensamiento marxista. En ese prólogo
Engels daba por clausurado el ciclo de luchas violentas de las clases
subalternas dado que la burguesía había reestructurado sus mecanismos de
dominación desde 1848. Se abrían ahora caminos diferentes para la
transformación social y la lucha de clases. Para Engels era necesario en
esta nueva etapa llevar la lucha de clases al interior del Estado.
En este marco, se
desata la polémica por la interpretación del estado entre Bernstein y
Kautsky que termina con el aislamiento de la propuesta kautskiana de
concebir el estado como portador de cierto margen de autonomía respecto
de la burguesía y sobre su diagnóstico de la crisis y sus perspectivas
de resolución. La perspectiva revisionista es combatida por la social
democracia alemana, pero lo que queda planteado es la capacidad de
transformación de la burguesía y de sus mecanismos de dominación y, en
sintonía con ello, los nuevos desafíos de la lucha obrera.
Es al calor de este
doble debate en que debe entenderse la propuesta gramsciana. Doble en
tanto se trata de las teorías acerca de la crisis del capitalismo
liberal y del debate interno al pensamiento socialista.
Gramsci nos propone
una teoría de la crisis, de la hegemonía, del estado y de la revolución.
Su principal ruptura con el marxismo está dada por su “antideterminismo
económico” y por el lugar de la política como espacio de construcción
de la hegemonía, de allí la atención que despierta en su obra la
dimensión política y cultural de la dominación y el lugar de los sujetos
en la historia. Sus conceptos de hegemonía, guerra de posiciones,
revolución pasiva, intelectuales orgánicos, crisis orgánica, sociedad
civil, intentan describir y construir alternativas a la inusitada
capacidad de reconstrucción del capitalismo de principios de siglo que
tan lúcidamente percibe. También es destacable su realismo como
principio metodológico de análisis de la realidad y que tendrá efectos
políticos, que lo va a conducir a no dejarse engañar por la aparente
derrota del enemigo, sino que lo mantendrá vigilante respecto de los
indicadores de su recuperación (así ofreció una sagaz interpretación de
las estrategias de recuperación del capitalismo en Americanismo y
Fordismo y fue también ese espíritu el que lo llevó a desplegar desde el
PCI una estrategia de lucha antifascista sin ser seducido por las
visiones catastrofistas que recorrían el marxismo europeo por aquellas
épocas).
Pueden distinguirse, siguiendo a Portantiero, tres etapas en el pensamiento gramsciano:
De 1917 a 1921:
período en el que se ocupa de la experiencia de los Consejos de Fábrica,
de fervor y efervescencia revolucionaria.
De 1921 a 1927:
período que se inicia con la derrota histórica de los Consejos de
Fábrica. Funda el PC italiano, y sobreviene la Marcha sobre Roma de
Mussolini. Este constituye un momento del repliegue del movimiento
revolucionario, al menos, en Italia. En esta etapa de su pensamiento,
revalorizará el papel del partido como herramienta de cambio.
De 1927 a 1937: período de la cárcel y de redacción de los cuadernos, donde se despliega en toda su complejidad su obra teórica
La obra gramsciana
aparece condensada en los Cuadernos de la Cárcel, una serie de 33
artículos que escribió en su experiencia carcelaria y que el PCI decidió
editarlos como libros, según agregación temática. Así aparecieron en
1948, “El materialismo histórico y la filosofía de Bendetto Crocce” en
1949, “Los intelectuales y la organización de la cultura”,
“Notas sobre
Maquiavelo, la Política y el Estado moderno” y “El Risorgimiento”, en
1950, “Literatura y vida nacional” y en 1951, “Pasado y Presente”.
Recién en 1974 fueron
editados como cuadernos, tal cual fueron escritos, lo cual otorga a la
obra densidad histórica. Esto, sumado a parte importante de la
publicación de la comunicación epistolar de su etapa de confinamiento
-donde trasuntan sus diferencias con la conducción orgánica del PCI y su
combate al stalinismo- permiten reconstruir en toda su magnitud el
pensamiento de Gramsci.
Sus principales
conceptos: bloque histórico, hegemonía, revolución pasiva, crisis
orgánica, intelectuales orgánicos-intelectuales tradicionales, guerra de
posiciones, sociedad civil y sociedad política han iluminado
interminable cantidad de estudios académicos y han trascendido al
discurso político hasta instalarse finalmente en el lenguaje coloquial.
Muy tempranamente,
hacia fines de los 50, Gramsci llega a América Latina de la mano de los
“comunistas argentinos”. Su desembarco en tierras que abrazarán sus
ideas de una forma singular, será pues antes político que académico y
estará impulsado por sus virtudes personales y políticas (coraje,
moralidad, entereza, férreas convicciones) antes que por la fineza y
originalidad de sus anotaciones. Como nos ilustra Aricó, no existe país
de América Latina donde no se haya editado alguno de sus textos, y en
varios de ellos las ediciones fueron sucesivas y de gran circulación.
Es entonces a partir
de algunos (pocos) militantes del Partido Comunista Argentino que se
introducen sus meditaciones en el continente. Las mismas alumbran
algunos ensayos de interpretación histórica nacional que se publican
como libros o artículos de revistas. Estas aproximaciones sin embargo,
se mantienen en las márgenes del partido y son recibidas con cierta
resistencia, ya que daban cuenta de un espíritu de revisión teórica e
ideológica que la estructura partidaria no acogió precisamente con
entusiasmo.
En una hermosa frase,
con tono de confesión, José Aricó plantea, como intelectual marxista, el
atractivo que Gramsci despertó en gran parte de su generación: “En
realidad, era uno de los nuestros, de algún modo expresaba lo que
nosotros hubiéramos querido ser sin haberlo logrado nunca: hombres
políticos capaces de retener la densidad cultural de los hechos del
mundo, intelectuales cuyo saber se despliega y se realiza en el proceso
mismo de transformar.”(4)
El clima que surge
luego de la derrota del movimiento revolucionario de los 60 en la región
(la evidencia de los errores en la interpretación y las apuestas
políticas acerca de los movimientos populistas) y la inquietud por
explicarla reaviva el interés por Gramsci ahora para servirse de la
cuota de realismo de sus planteos y de la manera en que lo teje con una
inquebrantable voluntad de cambio y transformación, que mantuvo incluso
en su decenio de cárcel. El exilio ofrecía así el ámbito para las
relecturas de los hechos del pasado reciente.
Pero también en los 70
Gramsci vuelve a los partidos de izquierda, al menos a aquellos que
intentaban renovar o enriquecer su discurso, desplazándose de la
Academia a las organizaciones partidarias de izquierda o
liberal-democráticas.
Las dictaduras
institucionales de las Fuerzas Armadas clausuran sin más este itinerario
y fue en los procesos de transición a la democracia donde se reinstala
el debate sobre sus aportaciones.
Según Portantiero (5),
lo que logra Gramsci es hacer “un estudio sociológico sobre la realidad
italiana; es decir, sobre una sociedad típica del “capitalismo tardío”
en el sentido que Gerschenkron da a la expresión. Una sociedad compleja
pero desarticulada, penetrada por una profunda crisis estatal en sentido
integral, marcada por un desarrollo económico desigual y sobre la que
el fascismo, a partir de una derrota catastrófica del movimiento obrero y
popular, intentó reconstruir estatalmente la unidad de las clases
dominantes y disgregar la voluntad política de las clases populares, en
un movimiento convergente con un proceso de centralización del
capitalismo que se daba en la economía.”
Este panorama
caracteriza tan acabadamente a las sociedades latinoamericanas como a
las sociedades de desarrollo capitalista tardío de Europa. De allí el
interés que despierta su análisis sobre las formas de la política y la
economía en sociedades en transición. Su pensamiento está signado por la
crisis del orden capitalista del S XIX, es un pensador de la crisis que
a la vez logra avizorar los profundos cambios que se insinúan hacia la
segunda década del Siglo XX. Sin duda este proceso impactó en América
Latina; en lo inmediato, conmoviendo los sistemas políticos y dando
lugar a un sinnúmero de originales -y no por esto menos nefastas -
experiencias políticas que surgen en la región en la década del 30, y en
el largo plazo poniendo de manifiesto la dificultad por reconstruir
desde la sociedad un nuevo orden. Muchas de esas experiencias tienen en
común una rearticulación entre estado y sociedad donde la omnipresencia
del primero logra “resolver” la crisis de la dominación oligárquica a
partir de procesos semejantes a la “revolución pasiva”. Por otra parte,
tampoco la crisis de la “alianza populista” abrió paso a los movimientos
revolucionarios sino a cruentas dictaduras militares que se instalaron
en el poder del estado, en algunos caso por casi dos décadas.
Esta realidad tan
compleja, atravesada por la situación de dependencia que impacta en el
ordenamiento y dinámica de las clases intenta ser observada con las
anteojeras de la “revolución burguesa” por los pensadores de izquierda,
limitados en su capacidad de volverse hacia un estudio histórico
concreto de los desdoblamientos del capitalismo en nuestras
sociedades.(6) Efectivamente, la lucha de clases estaba presente y
efervescente, sin embargo ni la burguesía nacional, ni el proletariado
parecían ser los sujetos de la historia latinoamericana. En este
escenario, el pensamiento gramsciano encontró las mentes ávidas de
respuestas de los intelectuales y políticos de izquierda
latinoamericanos. En él su mirada sobre la realidad, sus “herramientas”
para construirla y hacerla comprensible antes que quizás sus “conceptos”
resultaron una bocanada de aire fresco en la tarea de la revisión
histórica y política que se abrió en el continente hacia fines de los
70.
FRASES DE ANTONIO GRAMSCI
“El error del intelectual consiste en creer que se puede
saber sin comprender y, especialmente, sin sentir y ser apasionado (no solo del
saber en sí, sino del objeto del saber), esto es, que el intelectual pueda ser
tal (y no un puro pedante) si se halla separado del pueblo-nación, o sea, sin
sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas y, por lo tanto,
explicándolas y justificándolas por la situación histórica determinada;
vinculándolas dialécticamente a las leyes de la historia, a una superior
concepción del mundo, científicamente elaborada: el saber. No se hace
política-historia sin esta pasión, sin esta vinculación sentimental entre
intelectuales y pueblo-nación”
“El socialismo es precisamente la religión que debe abrumar
al cristianismo. En el nuevo orden, el socialismo triunfará por la primera
captura de la cultura a través de la infiltración de las escuelas,
universidades, iglesias y medios de comunicación mediante la transformación de
la conciencia de la sociedad.”
"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y
en ese claroscuro surgen los monstruos."
Doy vuelta y vuelta en mi celda como una mosca que no sabe
dónde morir".
“Es demasiado fácil ser original haciendo lo contrario de lo
que hacen los demás, esto es sólo mecánica.”
“En la historia, en la vida social, nada es fijo, rígido o
definitivo. Y nada volverá a serlo. “
“Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra
inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo.
Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”
“El pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo,
de la voluntad”
“Esta revolución supone también la formación de un nuevo
conjunto de normas, una nueva psicología, nuevas formas de sentir, pensar y de
vivir que debe ser específico a la clase trabajadora, que debe ser creado por
ella.”
Si debe haber polémicas y divisiones, no hay que tener miedo
de afrontarlas y superarlas:. son inevitables en estos procesos de desarrollo,
y evitarlas significa postergarlas justamente para cuando pueden ser peligrosas
o decididamente catastróficas, etc.
“Si un enemigo te hace daño y tu te lamentas eres un
estúpido, porque lo propio del enemigo es hacer daño.”
“El sentido común no es algo rígido e inmóvil, pero está en
continua transformación, enriqueciéndose con nociones científicas y filosóficas
que han entrado en circulación común. "Sentido común" es el folklore
de la filosofía y siempre está a medio camino entre el folclore propiamente
dicho (folclore como se entiende normalmente) y de la filosofía, la ciencia y
la economía de los científicos. El sentido común crea el folklore del futuro,
una fase relativamente anquilosada del conocimiento popular en un momento y
lugar determinados.”
“El que por profesión se ha convertido en un esclavo de los
detalles triviales es la víctima de la burocracia. “
“Un concepto que es difícil en sí mismo no puede ser fácil
cuando se expresa sin llegar a ser vulgar.”
“Hay que hablar de una lucha por una nueva cultura, es
decir, para una vida moral nueva que no puede dejar de estar íntimamente
conectada a una nueva intuición de la vida, hasta que se convierte en una nueva
forma de sentir y ver la realidad”
"Toda acción nuestra es transmitida a otros de acuerdo
a su valor, de bien o mal, pasa de padre a hijo, de una generación a la
siguiente, en un movimiento perpetuo".
“La crisis consiste precisamente en que muere lo viejo y no
puede nacer lo nuevo; y en ese interregno se producen los fenómenos morbosos
más variados.”
"Somos una organización de lucha, y en nuestras filas
se estudia para aumentar, para afinar la capacidad de lucha del militante y de
toda la organización; para comprender mejor cuales son las posiciones del
enemigo y la nuestra; para poder mejor adecuar al militante a nuestra acción de
cada día. Estudio y cultura no son para nosotros otra cosa que la conciencia
teórica de nuestros fines inmediatos y supremos y del modo como podremos ligrar
traducirlos en actos."
“La colectividad debe entenderse como el producto de un
desarrollo de la voluntad y del pensamiento colectivo alcanzado mediante el
esfuerzo individual de hormigón y no a través de un proceso de destino, ajeno a
las personas.”
“La abolición de la lucha de clases no significa
la abolición de la necesidad de luchar como un principio de desarrollo.”Trotsky
Liev Davídovich Bronstein
1879 - 1940 (Yákovka, Ucraina)
Escapa de su destierro en Siberia en 1902 y se traslada a Europa adoptando el seudónimo de Trotsky (nombre de un carcelero que le había custodiado). Durante su estancia en el extranjero, se unió a Lenin, L. Mártov, Gueorgui Plejánov y otros miembros del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) que editaban el periódico Iskra (La Chispa). Cuando se celebra el segundo congreso del POSDR, de Londres en 1903, Trotsky se opone a las teorías de Lenin y los bolcheviques y se unie a los mencheviques, grupo moderado del POSDR. Regresa a Rusia para participar en la revolución de 1905, llega a ser presidente del Soviet de San Petersburgo. Encarcelado en diciembre de 1905 y deportado a Siberia nuevamente; en este tiempo, expone sus reflexiones en dos obras, 1905 y Balance y perspectivas.
Escapa una vez mas de Siberia en 1907 y dedica la siguiente década a defender sus ideas implicándose en frecuentes disputas ideológicas. Cuando se produce el inicio de la Revolución Rusa en marzo de 1917 (febrero, según el calendario juliano por el que se rigió Rusia hasta 1918) Trotsky está en Nueva York, colaborando en un periódico ruso. Llegó a Rusia en el mes de mayo y no tarda en asumir la jefatura de la organización socialdemócrata interdistrital uniéndose al Soviet de Petrogrado. Ganó una enorme popularidad por ser el dirigente más elocuente de la izquierda soviética. Ingresó en el partido bolchevique en el mes de julio y fue elegido miembro de su Comité Central.
Fue presidente del Soviet de Petrogrado en el mes de septiembre. Coincide con Lenin en su interés por derrocar al Gobierno Provisional establecido tras la primera fase revolucionaria y luchó por conseguir apoyo para el levantamiento armado de los bolcheviques. Trotsky presidió el Comité Militar Revolucionario bolchevique, desde el cual guió con éxito la Revolución de noviembre (octubre).
Fue comisario (ministro) de Relaciones Exteriores en el gobierno soviético que se constituyó a continuación, y negoció la paz por separado con Alemania en Brest-Litovsk, que supuso el abandono ruso de la I Guerra Mundial. Como comisario de la Guerra a él se debe la fundación y dirección del Ejército Rojo, que consiguió una gran victoria durante la Guerra Civil rusa que sucedió a la revolución. Lenin se vio obligado a retirarse de la vida política en mayo de 1922, tras sufrir una apoplejía, Trotsky no se encontraba en posición de asumir el control del gobierno. Nunca había sido un defensor de la política de partidos, y no consiguió impedir que la troika compuesta por Grígori Zinóviev, Liev Kámenev y Stalin se hiciera con el poder. Aunque Trotsky se asignó a sí mismo la jefatura de una oposición de izquierdas poco unificada, sus polémicas diatribas no podían competir con la máquina burocrática del partido creada por Stalin. Sus adversarios políticos le destituyeron de su cargo de comisario de Guerra en 1925 y le expulsaron del Politburó en 1926; Stalin le envió al exilio a Asia central en 1928 y fue desterrado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1929. Pasó el resto de su vida haciendo públicas sus críticas al estalinismo. Residió en Turquía, Francia, Noruega y finalmente en México, invitado por el general Lázaro Cárdenas, presidente del país, en 1937. Escribió numerosos ensayos, una autobiografía, Mi vida (1930), una Historia de la Revolución Rusa (3 volúmenes, 1931-1933), La revolución traicionada (1937), y artículos sobre los paincipales temas de la actualidad de su época (estalinismo, nazismo, fascismo o la Guerra Civil espaňola). En la ciudad de México vivía en un autén/aco palacete, defendido y guardado como fortaleza, con guardaespaldas armados. Fue amigo del pintor mexicano Diego Rivera y de su esposa Frida Kahlo. El agente soviético Kótov, que desde México dirigía las operaciones contra Trotsky, ordenó a Ramón Mercader, que había logrado infiltrarse en la casa como amigo de una de las secretarias, que acabara con su vida.
Ramón Mercader, comunista espaňol, estaba a las órdenes de Kótov para penetrar en el círculo
más próximo a Trotsky y perpretar su asesinato. Mercader atacó a Trotsky el 20 de agosto de
1940 con un piolet, que hundió en su cabeza; pero éste pudo reaccionar y pidió ayuda. Mercader
permaneció en la cárcel de México durante 20 aňos. Trotsky falleció el día siguiente. Su muerte
culminó aňos de persecución y exilio, unidos al exterminio físico de decenas de miles de
comun/ptas en Rusia por parte del aparato policial de Stalin.
Pero cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte,
moriré con una fe inquebrantable en el futuro comunista. Esta fe en el hombre y
su futuro me da, aún ahora, una capacidad de resistencia que ninguna religión
puede otorgar
Quien se arrodilla
ante el hecho consumado es incapaz de enfrentar el porvenir
El socialismo
significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad
Sin una
organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el
vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el
movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor
El patriotismo es
la principal parte de la ideología mediante la cual la burguesía envenena la
conciencia de clase de los oprimidos y paraliza su voluntad revolucionaria,
porque patriotismo significa sujeción del proletariado a la nación, tras la
cual está la burguesía
El proletariado no
puede apoderarse del poder por una insurrección espontánea
Una revolución no
es digna de llamarse tal si no prodiga el mayor cuidado posible a los niños, la
futura generación para cuyo beneficio se llevó a cabo la revolución
Exponer a los
oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución
No hay más que una
alternativa: ¡o la revolución rusa desencadena un movimiento revolucionario en
Europa, o las potencias aplastarán la revolución rusa!
No hay mejor
prueba de los puntos de vista revolucionarios que la aplicación de ellos
durante la revolución, así como el método de natación se comprueba mejor cuando
el nadador se arroja al agua.
Mao Tse-tung
Sin
embargo, el joven Mao dejó la casa paterna y entró en la Escuela de
Magisterio en Changsha, donde comenzó a tomar contacto con el
pensamiento occidental. Más tarde se enroló en el Ejército Nacionalista,
en el que sirvió durante medio año, tras lo cual regresó a Changsha y
fue nombrado director de una escuela primaria. Más adelante trabajó en
la Universidad de Pekín como bibliotecario ayudante y leyó, entre otros,
a Bakunin y Kropotkin, además de tomar contacto con dos hombres clave
de la que habría de ser la revolución socialista china : Li Dazhao y
Chen Duxiu.
Mao Tse-tung
El
4 de mayo de 1919 estalló en Pekín la revuelta estudiantil contra
Japón, en la que Mao Tse-tung tomó parte activa. En 1921 participó en la
creación del Partido Comunista, y dos años más tarde, al formar el
partido una alianza con el Partido Nacionalista, Mao quedó como
responsable de organización. De regreso en su Hunan natal, entendió que
el sufrimiento de los campesinos era la fuerza que debía promover el
cambio social en el país, idea que expresó en Encuesta sobre el movimiento campesino en Hunan.
Sin
embargo, la alianza con los nacionalistas se quebró, los comunistas y
sus instituciones fueron diezmados y la rebelión campesina, reprimida;
junto a un numeroso contingente de campesinos, Mao huyó a la región
montañosa de Jiangxi, desde donde dirigió una guerra de guerrillas
contra Jiang Jieshi, jefe de sus antiguos aliados. El Ejército Rojo,
nombre dado a las milicias del Partido Comunista, logró ocupar
alternativamente distintas regiones rurales del país.
En
1930, la primera esposa de Mao fue asesinada por los nacionalistas,
tras lo cual contrajo nuevo matrimonio con He Zizhen. Al año siguiente
se autoproclamó la nueva República Soviética de China, de la que Mao fue
elegido presidente, y desafió al comité de su partido a abandonar la
burocracia de la política urbana y centrar su atención en el
campesinado.
Pese a las victorias de Mao en la primera época de la
guerra civil, en 1934 Jiang Jieshi consiguió cercar a las tropas del
Ejército Rojo, tras lo cual Mao emprendió la que se conoció como la
Larga Marcha, desde Jiangxi hasta el noroeste chino. Entre tanto, los
japoneses habían invadido el norte del país, lo que motivó una nueva
alianza entre comunistas y nacionalistas para enfrentarse al enemigo
común.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se reanudó la
guerra civil, con la victoria progresiva de los comunistas. El 1 de
octubre de 1949 se proclamó oficialmente la República Popular de China,
con Mao Tse-tung como presidente. Si bien al principio siguió el modelo
soviético para la instauración de una república socialista, con el
tiempo fue introduciendo importantes cambios, como el de dar más
importancia a la agricultura que a la industria pesada.
A
partir de 1959, dejó su cargo como presidente chino, aunque conservó la
presidencia del partido. Desde este cargo promovió una campaña de
educación socialista, en la que destacó la participación popular masiva
como única forma de lograr un verdadero socialismo. Durante este
período, conocido como la Revolución Cultural Proletaria, Mao logró
desarticular y luego reorganizar el partido gracias a la participación
de la juventud, a través de la Guardia Roja. Su filosofía política como
estadista quedó reflejada en su libro Los pensamientos del presidente Mao.
FRASES DE Mao Tse-Tung
1893-1976. Estadista chino. Lideró a China en la revolución comunista.
FRASES DE Mao Tse-Tung
1893-1976. Estadista chino. Lideró a China en la revolución comunista.
*La crítica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse
llevar por la mala costumbre de criticar *sólo después de consumados los
hechos.
*Vivir no consiste en respirar sino en obrar.
*Leer demasiados libros es peligroso.
*La acción no debe ser una reacción sino una creación.
*Lo urgente generalmente atenta contra lo necesario.
*La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre.
* Hay que hacer comprender
a cada camarada que el criterio supremo para juzgar las palabras y actos
de un comunista reside en precisar si éstos concuerdan con los más
altos intereses de la abrumadora mayoría del pueblo y se granjean
su apoyo.
*Los comunistas deben ester dispuestos
en todo momento a perseverar en la verdad, porque la verdad concuerda con
los intereses del pueblo; los comunistas deben estar dispuestos en todo
momento a corregir sus errores, porque todo error va en contra de los intereses
del pueblo.
* Los comunistas
tienen que preguntar el porqué de todas las cosas y valerse de su
propio juicio para examinar cuidadosamente si corresponden a la realidad
y si están bien fundadas; no deben en absoluto seguir ciegamente
a otros ni preconizar la obediencia servil.
*Los comunistas
no deben desdeñar o menospreciar a las personas políticamente
atrasadas, sino acercarse a ellas, unirse con ellas, convencerlas y alentarlas
a progresar.
*Los comunistas
deben asimismo dar ejemplo en el estudio. En todo momento, deben ser alumnos
de las masas populares a la vez que sus maestros.
* El comunista debe
ser sincero y franco, leal y activo, considerar los intereses de la revolución
como su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de la revolución.
En cualquier momento y dondequiera que esté, ha de adherirse a los
principios justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones
erróneas, a fin de consolidar la vida colectiva del Partido y su
ligazón con las masas; ha de preocuparse más por el Partido
y las masas que por ningún individuo, y más por los demás
que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de
llamarse comunista.
Che Guevara [Ernesto Guevara]
Ernesto Che Guevara
Revolucionario iberoamericano (Rosario, Argentina, 1928 - Higueras, Bolivia, 1967). Ernesto Che
Guevara nació en una familia acomodada de Argentina, en donde estudió
Medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la
oposición contra Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y
Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de
Iberoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la
región, y participando en múltiples movimientos contestatarios,
experiencias que le inclinaron definitivamente a la ideología marxista.
En 1955 Ernesto Che
Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que
preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad
con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en
Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se
convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que
salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la
isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958)
y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de
Batista.
El
nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y
le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma
Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de
Economía (1960) y, finalmente, ministro de Industria (1961). Buscando un
camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la
industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética,
una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y
clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). En
aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros
internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo
norteamericano.
Su inquietud de revolucionario
profesional, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y
marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en
marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era
eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado
cubano, el Che Guevara volvió a Iberoamérica en 1966 para lanzar
una revolución que esperaba fuera de ámbito continental: valorando la
posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de
operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su
influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.
El Che, mito revolucionario
Al
frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según
la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales
produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción
armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un
movimiento revolucionario (Guerra de guerrillas, 1960; Recuerdos de la guerra revolucionaria, 1963).
Sin
embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas; por el
contrario, aislado en una región selvática en donde padeció la
agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales
y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle
Grande, donde fue herido y apresado.
Dado que el Che se había convertido en un símbolo
para los jóvenes de todo el mundo, los militares bolivianos,
aconsejados por la CIA, quisieron destruir el mito revolucionario,
asesinándole para después exponer su cadáver, fotografiarse con él y
enterrarlo en secreto. Se salvó, sin embargo, su Diario de campaña, publicado en 1967.
En 1997 los restos del Che
Guevara fueron localizados, exhumados y trasladados a Cuba, donde
fueron enterrados con todos los honores por el régimen de Fidel Castro.
FRASES DEL CHE GUEVARA
"Prefiero morir de pie, a vivir arrodillado."
"Seamos realistas y hagamos lo imposible."
"Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas."
"Recuerden que el eslabón más alto que pude alcanzar la especie humana es ser revolucionario."
"Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?."
"La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella."
"Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizá sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado, una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos. No puede descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre común lo ejercita."
"El capitalismo es el genocida más respetado del mundo"
"Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro."
"El conocimiento nos hace responsables."
"Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie."
"Es mejor caminar descalzo, que robando zapatillas."
"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura."
"Si no hay café para todos, no habrá para nadie."
"Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida"
"Pero la juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente."
"…todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización."
"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
"Podrán cortar todas las flores, pero nunca terminarán con la primavera."
"Por que el socialismo…no se ha hecho simplemente para tener hermosas fábricas, sino se ha hecho para el hombre integral."
"No se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año pueda ir alguien a pasearse por la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta más pleno, con mucha más riqueza interior y con mucha más responsabilidad."
"…que el pasado sigue pesando en nosotros; que la liberación de la mujer no está completa. Y una de las tareas de nuestro Partido debe ser lograr su libertad total, su liberación interna, poque no se trata de una obligación física que se imponga a las mujeres para retrotraerse en determinadas acciones; es también el peso de una tradición anterior. "
"Porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente."
En la carta de despedida a su cinco hijos: "Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionano."
"Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario."
"Sólo existe un sentimiento mayor que el amor a la libertad: el odio al que te la quita."
"Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio consciente de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el Hombre Nuevo que se vislumbra en el horizonte."
"El hombre debe transformarse al mismo tiempo que la producción progresa; no realizaríamos una tarea adecuada si fuéramos tan sólo productores de artículos, de materias primas y no fuéramos al mismo tiempo productores de hombres."
"…aquí está una de las tareas de la juventud: empujar, dirigir con el ejemplo la producción del hombre de mañana. Y en esta producción, en esta dirección, está comprendida la producción de si mismos…"
"El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación…"
"Muchas veces debemos cambiar todos nuestros conceptos, no solamente los conceptos generales, los conceptos sociales y filosóficos, sino también, a veces, los conceptos médicos, y veremos que no siempre las enfermedades, se tratan como se trata una enfermedad en un hospital, en una gran ciudad; veremos entonces, cómo el médico tiene que ser también agricultor,… un poco pedagogo … cómo tendremos que ser políticos también; como lo primero que tendremos que hacer no es ir a brindar nuestra sabiduría, sino ir a demostrar que vamos a aprender con el pueblo"
"Lo que nosotros tenemos que practicar hoy, es la solidaridad. No debemos acercarnos al pueblo a decir: "Aquí estamos. Venimos a darte la caridad de nuestra presencia, a enseñarte con nuestra presencia, a enseñarte con nuestra ciencia, a demostrarte tus errores, tu incultura, tu falta de conocimientos elementales".
Debemos ir con afán investigativo, y con espíritu humilde, a aprender en la gran fuente de sabiduría que es el pueblo"."
"…Hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización."
"El individualismo en cuanto tal, como acción aislada de una persona en el ambiente social, debe desaparecer de Cuba. El individualismo debe ser, mañana, la realización completa de las capacidades de todo un individuo en beneficio absoluto de una colectividad. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor "interés individual" y el lucro desde las motivaciones psicológicas."
"…La moderación es otra de las palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia.
"Son moderados todos los que tienen miedo o todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo no es de ninguna manera moderado."
"Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión, hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de los cuarteles, y aun dentro de los mismos; atacarlo dondequiera que se encuentre, hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Crear dos, tres, muchos Vietnam."
"…ha pasado un camión del ejército, el mismo de ayer; en la parte de atrás dos soldaditos envueltos en una manta. No he tenido el valor de dispararles ni he tenido suficientes reflejos para capturarlos."
"Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio."
"…nuestros ojos libres hoy son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar: que la "civilización occidental" esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales."
"Donde quiera que la muerte nos sorprenda, será bien recibida mientras nuestro grito de guerra sea escuchado"
"Si avanzo, seguidme; si me detengo, empujadme; si retrocedo, matadme"
"La violencia no es monopolio único de los explotadores, por lo tanto los explotados la pueden hacer servir siempre y cuando las circunstancias lo permitan"
"Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades."
"Y que no se puede lograr de la masa de un pueblo el que sea casi un arquetipo humano, nosotros tenemos que contestar, una y mil veces que sí, que sí se puede"
"…no ponemos condición de ninguna clase a los Estados Unidos. No queremos que ellos cambien su sistema. No pretendemos que cese la discriminación racial en los Estados Unidos. No ponemos condición alguna para el establecimiento de relaciones, pero tampoco aceptamos condiciones… "
"Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos plenos; somos más plenos por ser más libres."
"El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos."
"El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI; nosotros mismos."
"Nos forjaremos en la acción cotidiana creando un hombre nuevo con una nueva técnica."
"La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta."
"…quien aspire a ser dirigente tiene que poder enfrentarse, o mejor dicho, exponerse al veredicto de las masas, y tener confianza de que ha sido elegido dirigente o se propone como dirigente porque es el mejor entre los buenos, por su trabajo, por su espíritu de sacrificio, su constante actitud de vanguardia en todas las luchas que el proletariado debe realizar a diario para la construcción del socialismo. "
"…el estímulo moral, la creación de una nueva conciencia socialista, es el punto en que debemos apoyarnos y hacia donde debemos ir, y hacer énfasis en él."
"El estímulo moral, la cración de una nueva conciencia socialista, es el punto en que debemos apoyarnos y hacia donde debemos ir, y hacer énfasis en él. El estímulo material es el rezago del pasado, es aquello con lo que hay que contar, pero a lo que hay que ir quitándole preponderancia en la conciencia de la gente a medida que avance el proceso. Uno está en decidido proceso de ascenso; el otro debe estar en decidido proceso de extinción. El estímulo material no participará en la nueva sociedad que se crea, se extinguirá en el camino y hay que preparar las condiciones para que el tipo de movilización que hoy es efectiva, vaya perdiendo cada vez más su importancia y la vaya ocupando el estímulo moral, el sentido del deber, la nueva conciencia revolucionaria."
"Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia."
"El aspecto fundamental en el cual la juventud debe señalar el camino es precisamente en el aspecto de ser vanguardia en cada uno de los trabajos que le compete."
"El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal."
"Mi confianza en el triunfo final de lo que creo, es completa."
"No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas."
"No soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a si mismos"
"O nosotros somos capaces de destruir con argumentos las ideas contrarias, o debemos dejar que se expresen. No es posible destruir ideas por la fuerza, porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia."
Cuando lo estaba por morir dicen que dijo "Sé que vienes a matarme. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." y/o/o puro mito "Párese derecho y apunte bien, que está por matar a un hombre".
"En substancia, se impone al joven comunista ser esencialmente humano, ser tan humano como para abordar lo mejor del hombre; purificar lo mejor del hombre por medio del trabajo, el estudio, el ejercicio continuo de la solidaridad con el pueblo y con todos los pueblos del mundo; desarrollar al máximo la sensibilidad hasta sentir angustia cada vez que en cualquier parte del mundo sea asesinado un hombre, y sentirse entusiasmado cada vez que en cualquier rincón del mundo se alce una nueva bandera de libertad."
"Los estudiantes son en su mayoría revolucionarios. Revolucionarios por naturaleza, porque pertenecen a ese estrato de jóvenes que se abren a la vida y que adquieren todos los días conocimientos nuevos".
"La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud; en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera."
"Un trabajador de vanguardia, un miembro del Partido dirigente de la Revolución, siente todos los trabajos que se llaman sacrificio con un interés nuevo, como una parte de su deber, pero no de su deber impuesto, sino de su deber interno y lo hace con interés. Y las cosas más banales y más aburridas se transforman, por imperio del interés del esfuerzo interior del individuo, de la profundización de su conciencia, en cosas importantes y sustanciales, en algo que no puede dejar de hacer sin sentirse mal: en lo que se llama sacrificio. Y se convierte entonces, no hacer el sacrificio en el verdadero sacrificio para un revolucionario. Es decir, que las categorías y los conceptos ya van variando. El revolucionario cabal, el miembro del Partido dirigente de la Revolución, deberá trabajar todas las horas, todos los minutos de su vida, en estos años de lucha tan dura como nos esperan, con un interés siempre renovado y siempre creciente y siempre fresco. Ésa es una cualidad fundamental. Eso significa sentir la Revolución. Eso significa que el hombre es un revolucionario por dentro, que siente como revolucionario. Y entonces el concepto de sacrificio adquiere nuevas modalidades."
"Nuestra revolución ha destruido las teorías de salón. Hay que hacer revoluciones agrarias, luchar en los campos, en las montañas y de aquí llevar la revolución a las ciudades."
"Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército, no hay que esperar a que se den las condiciones para la revoluciónm el foco insurreccional puede crearlas."
"Yo nací en Argentina... Permítame que sea un poquito pretencioso al decirle que Martí nació en Cuba y Martí es americano, Fidel también nació en Cuba y Fidel es americano; yo nací en Argentina, no reniego de mi patria de ninguna manera, tengo el sustrato cultural de la Argentina, me siento también tan cubano como el que más y soy capaz de sentir en mí el hambre y los sufrimientos de cualquier pueblo de América, fundamentalmente, pero además de cualquier pueblo del mundo."
"...ustedes no entienden lo que yo escribo y repito en mis conferencias. Aquí lo que hace falta no son homenajes, sino trabajo. En cuanto a los honores, se los agradezco, pero les voy a responder en francés, que es más delicado, para no ofenderlos: Les honneurs, ca m´emmerde!." (los honores son una mierda)"
"Me he sentido guatemalteco en Guatemala, mexicano en México, peruano en Perú, como me siento hoy cubano en Cuba y naturalmente como me siento argentino aquí y en todos los lados, ese es el estrato de mi personalidad, no puedo olvidar el mate y el asado..."
“...todos los pueblos del mundo deben unirse para conseguir lo más sagrado, que es la libertad, que es el bienestar económico, que es el sentimiento de no tener absolutamente ningún problema insalvable por delante...”
“...un pueblo en que hace pocos años los marineros norteamericanos hacían sus necesidades en la cabeza de nuestro Apóstol Martí, y hoy es un pueblo enteramente erguido contra el imperialismo norteamericano..."
"Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército, no hay que esperar a que se den las condiciones para la revoluciónm el foco insurreccional puede crearlas. "
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Fidel Castro
Su
ideología izquierdista le llevó a participar en actividades
revolucionarias desde muy joven, como la sublevación contra la dictadura
de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo (1947). Desde 1949 militó
en el Partido del Pueblo Cubano.
Exiliado en México,
en 1952 inició su actividad revolucionaria contra la dictadura del
general Batista, que había entregado al país en manos de los intereses
norteamericanos. Su primer intento fue el asalto al Cuartel de Moncada
en Santiago de Cuba, que se saldó con un fracaso (1953); fracaso
militar, pues el cuartel no fue tomado ni provocó la esperada
insurrección popular, pero no fracaso político, puesto que aquel acto
dio una gran popularidad a sus protagonistas, acrecentada durante el
juicio subsiguiente, en el que Castro se defendió a sí mismo y aprovechó
para pronunciar un extenso alegato político («La Historia me
absolverá»).
Fidel Castro fue condenado a 15 años de
prisión, de los que sólo cumplió dos -en la isla de Pinos- merced a un
indulto que le puso en libertad en 1955. Se exilió entonces a México,
desde donde preparó un segundo intento; pero, habiendo aprendido que su
lucha tendría pocas posibilidades de triunfar en un medio urbano, esta
vez apostó por crear una guerrilla rural, en la zona más apartada y
montañosa del país: la Sierra Maestra, en el Oriente de Cuba.
Desembarcó allí a finales de 1956 con un contingente de sólo 80 hombres (el «Grupo 26 de julio») a bordo del yate Gramma.
Dos años después, sus bases en la Sierra eran lo suficientemente
sólidas y sus efectivos lo bastante nutridos como para llevar a cabo con
éxito la ocupación de Santiago (1958). Desde allí Fidel Castro lanzó la
ofensiva final que recorrió la isla de este a oeste, hasta entrar en La
Habana en 1959, secundado por sus colaboradores Ernesto Guevara (el Che), Camilo Cienfuegos y su hermano Raúl Castro.
Fidel Castro en La Habana (1961)
Al
inicial apoyo del campesinado pobre había seguido el fin de las
reticencias del Partido Comunista, que abrió la posibilidad de encontrar
apoyo en las ciudades; la dictadura, minada por la corrupción fue
incapaz de hacer frente al movimiento popular. El triunfo militar puso a
Castro al frente del gobierno cubano, acumulando los cargos de primer
ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Sin
pérdida de tiempo empezó a hacer realidad los proyectos de cambio que
habían suministrado una base social a la Revolución: el más importante
de todos, la reforma agraria, que expropiaba las grandes haciendas
extranjeras para dar medios de vida a los campesinos pobres (1959); y,
enseguida, la nacionalización de los bienes de compañías norteamericanas
en Cuba (1960).
Ese indudable contenido
nacionalista que tuvo en un principio la Revolución cubana (contra el
dominio semicolonial que ejercía Estados Unidos) se transformó dos años
después por la dinámica de enfrentamiento con el gobierno
norteamericano. Mientras Castro llamaba a una revolución general contra
el imperialismo en Latinoamérica (Primera declaración de La Habana), el
presidente Eisenhower rompía las relaciones diplomáticas con Cuba y
decretaba un embargo comercial destinado a ahogar la economía cubana y
forzar la retirada de Castro, ya que Cuba dependía casi totalmente de
sus exportaciones a Estados Unidos, fundamentalmente de azúcar (1961).
Al sucederle Kennedy no aflojó la presión, sino que se agudizó con la
organización de un desembarco de exiliados cubanos armados en la bahía
de Cochinos, que fue repelido por el ejército revolucionario (1961).
Fidel Castro
Después
de aquello, Fidel Castro proclamó el carácter marxista-leninista de la
Revolución cubana y alineó a su régimen con la política exterior de la
Unión Soviética (Segunda declaración de La Habana, 1962); al
mismo tiempo eliminó del gobierno a los políticos liberales con los que
se había aliado al llegar al poder, y unificó a los grupos políticos que
apoyaban la Revolución en un único Partido Unido de la Revolución
Socialista.
En 1962 permitió que los soviéticos
instalaran en suelo cubano rampas de lanzamiento de misiles con las que
podían alcanzarse objetivos en Estados Unidos; descubiertas por el
espionaje americano, Kennedy reaccionó con un bloqueo naval a Cuba y la
exigencia de retirada de las instalaciones: la consiguiente «crisis de
los misiles» estuvo a punto de hacer estallar una guerra nuclear entre
las dos superpotencias, que se evitó a última hora al retirar Jruschov
los misiles soviéticos a cambio de la promesa de que no habría nuevos
intentos de invadir Cuba.
En 1965 el partido cambió
su denominación por la de Partido Comunista de Cuba, del cual fue
elegido secretario general el propio Castro; en 1976 acumuló el título
de presidente del Consejo de Estado. La presión norteamericana le había
convertido en un dictador comunista más, el primero en el hemisferio
americano.
Bajo la dirección de Fidel Castro, Cuba ha obtenido
importantes logros sociales, especialmente visibles en educación y
sanidad, materias en las que llegó a constituir un modelo para los
países subdesarrollados; pero el coste político y cultural ha sido
enorme, pues ha exigido un ejercicio dictatorial del poder, con
desprecio de las libertades individuales y del pluralismo, bajo la
vigilancia continua de un Estado policial. Ha desarrollado una política
exterior muy activa, basada en la lucha contra el imperialismo,
destacando el protagonismo del propio Fidel Castro en el Movimiento de
Países No Alineados (cuya conferencia presidió en 1980) y la
intervención militar cubana en África (en apoyo de los regímenes
socialistas de Angola y Etiopía).
La economía
planificada de inspiración soviética dio algunos frutos iniciales,
racionalizando las inversiones hacia objetivos de interés colectivo y
facilitando una mejor distribución de la riqueza; pero, al igual que
había ocurrido en la propia Unión Soviética, anuló los incentivos y las
iniciativas, aisló al país de las corrientes inversoras internacionales
y, finalmente, condujo a un grave estancamiento. Cuando las dificultades
económicas de la URSS impidieron que siguiera subvencionando a la
retrasada economía cubana, ésta se hundió en una crisis sin precedentes.
No obstante, Castro rehusó introducir reformas en un sentido liberalizador, al estilo de la perestroika que
auspiciaba Gorbachov. Salvó así su régimen del hundimiento del resto de
los regímenes prosoviéticos y de la propia URSS a finales de los años
ochenta y principios de los noventa; y entró en una fase agónica de
duración imprevisible, en medio de la intensificación de las presiones
norteamericanas.
FRASES DE FIDEL CASTRO
-La historia me absolverá
-Cada año que se acelere la liberación de América significará millones de niños que se salven para la vida, millones de inteligencias que se salven para la cultura, infinitos caudales de dolor que se ahorrarían los pueblos
-Socialismo o muerte
-Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo
-Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, César, los que van a morir te saludan. Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria
-¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!
-Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada
-Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido
-Y si alguna de las cosas que decimos las explota el enemigo y nos producen profunda vergüenza, ¡¡bienvenida sea la vergüenza!!... ¡¡bienvenida sea la pena!!, si sabemos convertir la vergüenza en fuerza, si sabemos convertir la vergüenza en espíritu de trabajo, si sabemos convertir la vergüenza en dignidad, si sabemos convertir la vergüenza en moral
-Es realmente impresionante qué porquería de sistema es el capitalismo, que no le puede garantizar ni a su propia gente empleo, no le puede garantizar salud, la educación adecuada; que no puede impedir que la juventud se corrompa con las drogas, con el juego, con los vicios de todas clases
-No sólo sabremos resistir cualquier agresión sino que sabremos vencer a cualquier agresión y nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de la libertad o la muerte, solo que ahora libertad quiere decir patria y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte
-Argumentos tenemos millones para defendernos; el capitalismo es indefendible, el imperialismo es indefendible; el socialismo, cualesquiera que sean los errores que puedan cometer los hombres —y no habrá ninguna obra humana en que los hombres no cometan errores—, es lo más noble, lo más justo y lo más digno que se pueda llevar a cabo
-A los pueblos muchas veces les hablan de democracia los mismos que la están negando en su propio suelo; a los pueblos les hablan de democracia los mismos que la escarnecen, los mismos que se la niegan y los pueblos no ven más que contradicciones por todas partes. Y por eso nuestros pueblos han perdido, desgraciadamente, la fe
-¡No! Nosotros no perseguimos ningún interés material, y es lógico que los imperialistas no lo entiendan, porque se guían por criterios exclusivamente chovinistas, nacionalistas, egoístas
-Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas
-Se pueden adquirir conocimientos y conciencia a lo largo de toda la vida, pero jamás en ninguna otra época de su existencia una persona volverá a tener la pureza y el desinterés con que, siendo joven, se enfrenta a la vida
-¡Patria o Muerte, Venceremos!
-Los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan, ni pan sin libertad
-Las ideas no necesitan ni de las armas, en la medida en que sean capaces de conquistar a las grandes masas
-Si salgo llego, si llego entro, si entro triunfo.
Hugo Chávez
(Hugo Chávez Frías; Sabaneta de Barinas, 1954 -
Caracas, 2013) Militar y político venezolano que fue presidente de
Venezuela desde 1999 hasta su fallecimiento en 2013. La influencia de
este político acusado a menudo de populista trascendió las fronteras de
su país al propiciar el surgimiento en Latinoamérica de una nueva Jornada de dirigentes de izquierdas, opuestos como él al neoliberalismo
económico y a las injerencias estadounidenses y preocupados por las
clases más desfavorecidas y las minorías indígenas.
Hugo Chávez
Hugo Chávez realizó los estudios primarios y
secundarios en Sabaneta y los superiores en la Academia Militar de
Venezuela, donde obtuvo el grado de subteniente en 1975. Se licenció
también en Ciencias y Artes Militares, rama Ingeniería, mención
Terrestre. Ocupó diversos cargos en las Fuerzas Armadas de Venezuela, el
último de los cuales sería el de comandante del Batallón de
Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño (1991-1992).
En diciembre de 1982 creó, con otros dos
capitanes del Ejército de Tierra, el Movimiento Bolivariano
Revolucionario-200, de orientación nacionalista e izquierdista. En 1989
el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez,
aplicó un plan de choque con medidas neoliberales bajo los auspicios
del Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer frente a la grave
crisis económica y financiera que afectaba al país en aquellos años. Las
clases populares de Caracas se movilizaron masivamente contra el plan
del gobierno, en un movimiento conocido como Caracazo. El
presidente ordenó al ejército reprimir las manifestaciones, lo que
provocó un fuerte descontento en el seno de las Fuerzas Armadas.
En 1992, Chávez lideró como comandante militar
una intentona golpista para derrocar el gobierno de Carlos Andrés
Pérez. Pese a ser acogido favorablemente por parte de la población, el
golpe fracasó y Chávez fue detenido, juzgado y condenado a dos años de
prisión en la cárcel de Yare (1992-1994). Ese mismo año otro grupo de
militares descontentos protagonizó otro intento de golpe, que también
fracasó; entre sus reivindicaciones se hallaba la puesta en libertad de
Chávez. En mayo de 1993, el Parlamento destituyó al presidente Carlos
Andrés Pérez, acusado de malversación de fondos públicos. Cumpliendo su
promesa electoral, en 1994 el nuevo presidente, Rafael Caldera, acordó el sobreseimiento del proceso abierto contra Chávez.
Hugo Chávez en la cárcel de Yare
Tras ser liberado, Chávez abandonó el ejército y
entró de lleno en la lucha política; fundó el Movimiento V República
(MVR) y comenzó a recorrer el país explicando sus propuestas. Enfrentado
a la clase política que había dirigido el país en las últimas décadas, a
la que acusaba de corrupción y traición a la patria, Chávez basó su
discurso en la denuncia de la corrupción del sistema y de los
principales partidos políticos. Si se tiene en cuenta que en los últimos
cuarenta años el país, gracias al petróleo, había integrado en forma de
divisas el equivalente a diecisiete planes Marshall, la acusación de
corrupción, mala administración y malversación de fondos dirigida contra
los partidos tradicionales resulta más que razonable. El 3% de la
población de Venezuela constituía la clase alta, el 17% se situaba en
una clase social media y el 80% restante se hallaba en la miseria o en
la marginalidad.
Ante la caótica realidad del país, el discurso
de salvación de Hugo Chávez contaba con la adhesión incondicional de
amplias capas de población desesperada y empobrecida. Sus oponentes le
acusaron de populismo y de vender esperanzas retóricas y vacías de
contenido real, pero ello no haría más que acentuar la tendencia de
Chávez a presentar una sociedad dividida en dos bandos, el pueblo por un
lado y la "oligarquía decadente" por el otro, y a enfrentarse sin
eludir crispaciones con los medios de comunicación, alineados en parte
junto a la oposición, y con una de las principales instituciones del
país, la Iglesia.
Al frente del Movimiento V República y con el
apoyo de varios partidos de izquierdas, Chávez presentó su candidatura a
las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 y resultó
elegido con el 56,2% de los votos, imponiéndose al candidato de consenso
de los partidos tradicionales (COPEI y Acción Democrática). Siguiendo
su programa, el nuevo presidente impulsó la elección de una Asamblea
Constituyente encargada de redactar un nuevo texto constitucional, que
más tarde sería aprobado en referéndum. Tras aprobarse en 1999 la nueva
constitución, en julio de 2000 Chávez fue reelegido presidente de
Venezuela para el período 2000-2006 con amplia diferencia sobre sus
adversarios.
Chávez ante la Asamblea Constituyente (1999)
Dos años más tarde, el 11 de abril de 2002, el
gobierno de Chávez fue objeto de una fallida asonada golpista
cívico-militar que elevó a la presidencia a Pedro Carmona, el presidente
de la patronal Fedecámaras. Prisionero por dos días en la Isla de la
Orchila, Hugo Chávez fue repuesto en sus funciones gracias a la acción
de fracciones del Ejército Nacional y de sus partidarios, y el país
retornó al orden constitucional. La oposición organizó nuevas
manifestaciones que desembocaron en una huelga general entre diciembre
de 2002 y febrero de 2003. Los conflictos con la oposición no cesaron, y
en agosto de 2004 Chávez hubo de hacer frente a un referendo
revocatorio de su mandato presidencial, del que salió fortalecido al
conseguir el 59% de los votos, y que lo habilitó para gobernar hasta
finalizar su mandato. Dos meses más tarde, el partido de Chávez logró un
triunfo rotundo en las elecciones regionales y locales de Venezuela.
Ante la posibilidad del recambio presidencial
que ofrecían las elecciones de finales de 2006, la oposición logró sumar
voluntades y nuclearse en torno a un único candidato, el
socialdemócrata Manuel Rosales. Los comicios se realizaron el 3 de
diciembre en un clima de total normalidad y con una participación del
70% del electorado; los venezolanos volvieron a dar su beneplácito a
Chávez, quien se convirtió en presidente por tercera vez para el
período 2007-2013 al obtener el 63% de los votos.
Durante su tercera gestión avanzó en la
propuesta de profundizar en el denominado "socialismo del siglo XXI",
para lo cual, entre otras decisiones, amplió el proceso de
nacionalización de numerosas empresas de servicios. La reelección
presidencial fue uno de los temas más candentes entre los expuestos a
debate político durante el ejercicio 2007. En noviembre de ese año el
parlamento venezolano aprobó un controvertido proyecto de reforma
constitucional que contemplaba, entre otros aspectos, la eliminación de
la autonomía del Banco Central, la reducción de la jornada laboral a
seis horas y la creación de la presidencia vitalicia de la República. El
proyecto fue sometido a referendo popular el 2 de diciembre y los
resultados arrojaron una oposición mayoritaria al mismo.
Hugo Chávez (Porto Alegre, 2003)
Tras la derrota, Hugo Chávez mantuvo su
intención de someter nuevamente a consulta popular una reforma
constitucional que permitiese su permanencia en el poder. Así, los
partidarios y los opositores de la misma se enfrentaron en una intensa
campaña electoral que, a pesar de la radical polarización en la que se
hallaba inmersa la sociedad venezolana, se llevó a cabo con normalidad y
sin violencia. El 15 de febrero de 2009 tuvo lugar la nueva cita
electoral, que con el 54% de los votos aprobó el carácter irrestricto
del número de reelecciones presidenciales. Una vez hechos públicos los
resultados, Chávez anunció su intención de postularse candidato a las
presidenciales de 2012.
Los comicios presidenciales se celebraron el día
7 de octubre, y en ellos sólo dos figuras contaban con posibilidades de
victoria: el presidente en funciones Hugo Chávez, candidato del Gran
Polo Patriótico; y Henrique Capriles, representante de la Mesa de la
Unidad Democrática, coalición en torno a la cual se aglutinó la casi
totalidad de la oposición al chavismo. Las urnas confirmaron una vez más
en el poder a Chávez, quien consiguió el 55,25% de los sufragios
emitidos, frente al 44,13% de Capriles.
La clave de la que sería la última reelección de
Chávez (para el mandato 2013-2019) radicó en los logros sociales de su
gobierno, plasmados en la drástica reducción del analfabetismo, el
incremento de estudiantes universitarios de extracción social popular,
la ampliación de la cobertura sanitaria pública y la creación de
mercados populares con artículos de primera necesidad a precios
subvencionados por el Estado. Para la oposición, sin embargo, temas como
la inseguridad ciudadana o la falta de garantías jurídicas continuaban
estando pendientes de solución.
Tras el triunfo electoral, Chávez designó como
vicepresidente de la República a Nicolás Maduro, quien venía
desempeñando el cargo de ministro de Relaciones Exteriores, cartera en
la que también fue ratificado. La decisión del mandatario se interpretó
como la voluntad de depositar en Maduro la herencia de su liderazgo,
teniendo en cuenta que la salud de Chávez se había deteriorado mucho
desde que le fue diagnosticado un cáncer en junio de 2011.
El día previsto para su investidura (10 de enero
de 2013), el mandatario no pudo estar presente en Caracas por hallarse
en La Habana recibiendo tratamiento oncológico. Pese a los reclamos de
la oposición, el Tribunal Supremo de Justicia entendió que, al no
existir interrupción en el ejercicio del cargo, el gobierno en funciones
podía continuar su gestión, y que era válido postergar la investidura, a
la espera de que Chávez se hallara en condiciones de poder jurar su
cargo en territorio venezolano. El vicepresidente Maduro permaneció al
frente del gobierno, recibiendo directrices de su presidente desde Cuba.
Esta anómala situación duró apenas dos meses:
Chávez falleció el 5 de marzo, sin llegar a ser investido presidente.
El vicepresidente Maduro quedó al frente del ejecutivo de forma
interina, hasta la celebración de nuevas elecciones. Las exequias de
Chávez, a las que asistieron más de treinta jefes de Estado de todo el
mundo, se prolongaron durante tres días; al término de las mismas se
anunció que el cuerpo sería embalsamado y expuesto en un mausoleo, al
que los venezolanos podrían acudir para rendir homenaje al líder.
FRASES DE HUGO CHAVEZ
*Váyanse al carajo
yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno
* Patria, socialismo
o muerte
* Venezuela nunca
será colonia norteamericana ni de nadie
* No es lo mismo
hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer
concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador
* O tomamos el
camino del socialismo o se acaba el mundo
* El mundo debe
olvidarse del petróleo barato
Juro sobre esta
moribunda Constitución que haré cumplir, impulsaré las transformaciones
democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna
adecuada a los nuevos tiempos
*El Rey es tan Jefe
de Estado como soy yo. Sólo que yo he sido electo tres veces con 63 por ciento.
Somos iguales, Jefes de Estado igual. Somos tan Jefes de Estado el indio Evo
Morales como el rey Juan Carlos de Borbón y yo
* Tenemos 500 años
aquí y nunca nos callaremos, mucho menos ante un monarca
* Creo que estamos
sufriendo de impotencia política. Necesitamos un viagra político
¿Quién ha invadido
países y pueblos enteros durante cien años y más? ¿Quién ha lanzado miles y
miles de bombas sobre pueblos indefensos, incluyendo bombas atómicas? Queremos
respeto a las naciones. *Queremos respeto al derecho internacional. Queremos
respeto a la autodeterminación de los pueblos
*Estamos en un
laberinto sin salida, en el que la solución de los problemas socioeconómicos de
Latinoamérica es lenta, vamos mal y vamos de Cumbre en Cumbre, mientras
nuestros pueblos van de abismo en abismo
* Aquí estoy parado
firme. Mándeme el pueblo, que yo sabré obedecerle. Soldado soy del pueblo,
ustedes son mi jefe
* Invito a todos a
que pensemos, diseñemos y pongamos en práctica acciones en todos los ámbitos
para llenar de fuerza transformadora a la Democracia Revolucionaria
*No haremos el
futuro grande que estamos buscando si no conocemos el pasado grande que tuvimos
* Tenemos que ser
creativos continuamente. Hay que buscar la teoría; no hay revolución sin teoría
revolucionaria
* Si yo me callo,
gritarían las piedras de los pueblos de América Latina que están dispuestos a
ser libres de todo colonialismo después de 500 años de coloniaje
* Ayer estuvo el
diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía esta tribuna donde me
ha tocado hablar! Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor
Presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo "el diablo", vino
aquí hablando como dueño del mundo
* Una serpiente es
más humana que un fascista o un racista; un tigre es más humano que un fascista
o un racista
*No cambiemos el
clima, cambiemos el sistema, y en consecuencia empezaremos a salvar al planeta.
19:25
Rembry







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