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martes, 29 de abril de 2014

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sábado, 26 de abril de 2014

DICTADURA DEL PROLETARIADO

Dictadura del proletariado

La dictadura del proletariado es una concepción del poder constituyente dentro del marxismo, la cual actúa como forma directamente antagónica al estado burgués, el cual es en esencia la dictadura de la burguesía. A pesar de ser un común error, Marx nunca se refirió a ella como una forma de gobierno, sino como un concepto del estado de derecho, hecho bajo el materialismo histórico y el concepto de lucha de clases. Entonces la dictadura del proletariado es una transición revolucionaria entre el capitalismo y la sociedad comunista.
De acuerdo al marxismo, la existencia misma de cualquier tipo de Estado implica la dictadura de una clase social sobre otra. De acuerdo a Karl Marx, en el régimen capitalista, incluso en las mayores condiciones de democracia burguesa, existe una dictadura de la burguesía, en detrimento de los trabajadores y el conjunto del pueblo.
Marx postula la necesidad de una revolución en la cual el proletariado se establezca como clase dominante, para disolverse paulatinamente como tal, en la transición hacia una sociedad sin clases. La dictadura del proletariado sería la etapa inmediatamente posterior a la toma del poder por parte de la clase obrera, en la que se crea un Estado obrero, el cual, como todo estado, sería una dictadura de una clase sobre otra (en este caso, de las clases trabajadoras sobre la burguesía).
PINTURA DE DIEGO RIVERA.




En palabras de Lenin:
«Marx puso de relieve [...] que a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento.
Pero, partiendo de esta democracia capitalista -inevitablemente estrecha, que repudia bajo cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia mentirosa- [...] el desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y no puede ser de otro modo, porque el proletariado es el único que puede, y sólo por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas.
Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas.
Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia.
Engels expresaba magníficamente esto en la carta a Bebel, al decir, como recordará el lector, que "mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir."
Democracia para la mayoría gigantesca del pueblo y represión por la fuerza, es decir, exclusión de la democracia, para los explotadores, para los opresores del pueblo: he ahí la modificación que sufrirá la democracia en la 'transición' del capitalismo al comunismo».
Es importante diferenciar dos etapas en la historia de la concepción de la dictadura del proletariado. Inicialmente, Marx y Friedrich Engels sólo hablaban de la toma del poder estatal por parte de la clase trabajadora; sin embargo, tras la experiencia de la Comuna de París, concluyeron que para ejercer la Dictadura del Proletariado, la clase obrera no podía simplemente llenar las estructuras estatales existentes, sino que debía proceder a destruir el estado burgués y poner en pie un estado obrero basado en la organización colectiva (Comunas o Consejos, en ruso "Soviets") de la clase obrera





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MARXISMO

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¿Qué es el marxismo? 



Prólogo
El marxismo, o socialismo científico, es el nombre dado al conjunto de ideas concebidas por primera vez por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). En su totalidad, estas ideas proporcionan una base teórica completamente elaborada para la lucha de la clase obrera para alcanzar una forma superior de sociedad humana - el socialismo.

marx-engels_1848
Si bien las concepciones del marxismo han sido posteriormente desarrolladas y enriquecidas por la experiencia histórica de la propia clase obrera, sus ideas fundamentales siguen siendo inamovibles, proporcionando una base firme para el movimiento obrero en la actualidad. Ni antes, ni desde la época de Marx y Engels, se ha presentado ninguna teoría superior, más veraz o científica para explicar el movimiento de la sociedad y el papel de la clase obrera en este movimiento. El conocimiento del marxismo, por tanto, le proporciona al proletariado la teoría necesaria para llevar a cabo la gran tarea histórica de transformar la sociedad en líneas socialistas.

Es este hecho el que explica los constantes y amargos ataques a todos los aspectos del marxismo llevados a cabo por todo tipo de defensores del orden social existente - desde los conservadores hasta los reformistas pequeñoburgueses, desde el sacerdote jesuita hasta el profesor universitario.
Por la furia misma de estos ataques, así como por el hecho de que han de mantenerse de forma continua pese a que cada uno de los expertos de turno presuma siempre de haber “eliminado finalmente” el marxismo, los miembros más avanzados del movimiento obrero pueden deducir dos cosas:
En primer lugar, que los defensores del capitalismo reconocen en el marxismo el desafío más peligroso para su sistema, y con ello también confiesan al mismo tiempo la verdad que contiene, a pesar de todos sus intentos por "refutarlo".
En segundo lugar, que, lejos de desaparecer bajo el montón de abusos, "exposiciones" chapuceras y flagrantes distorsiones, las teorías de Marx y Engels están ganando terreno, especialmente entre las capas activas del movimiento obrero, donde un número creciente de trabajadores, bajo el impacto de la crisis del capitalismo, se esfuerzan por descubrir el auténtico significado de las fuerzas que dan forma a sus vidas, con el fin de ser capaces de influir y decidir conscientemente su propio destino.
Las teorías del marxismo le proporcionan al trabajador pensante el necesario entendimiento a tal fin - un hilo capaz de conducirlo a través del laberinto confuso de los acontecimientos, de los complejos procesos de la sociedad, de la economía, de la lucha de clases, de la política. Armado con esta espada, el trabajador puede cortar el nudo gordiano que lo ata al más poderoso obstáculo en el camino al progreso para sí mismo y para su clase - la ignorancia.
Es para mantener este nudo firmemente atado que los representantes a sueldo de la clase dominante luchan con todas sus fuerzas para desacreditar al marxismo ante los ojos de la clase obrera. Es un deber de todo trabajador serio en el movimiento obrero estudiar las teorías de Marx y Engels, como un requisito previo esencial para la conquista de la sociedad por la clase trabajadora.
Sin embargo, hay obstáculos en el camino de la lucha de los trabajadores hacia la teoría y la comprensión que son mucho más difíciles de resolver que los garabatos de los sacerdotes y profesores. Una persona que se ve obligada a trabajar largas horas en la industria, que no se ha beneficiado de una educación decente y, en consecuencia, no tiene el hábito de leer, encuentra una gran dificultad en la absorción de algunas de las ideas más complejas, sobre todo en un principio. Sin embargo, era para los trabajadores para quienes Marx y Engels escribían, no para estudiantes y personas de clase media "inteligentes".
"Todo comienzo es difícil", no importa de qué ciencia estemos hablando. El marxismo es una ciencia y por lo tanto le exige mucho al principiante. Sin embargo, todo trabajador que esté activo en los sindicatos o en un partido obrero sabe que nada vale la pena si no se alcanza con cierto grado de lucha y sacrificio. Es a los activistas del movimiento obrero a quienes se dirige el presente folleto.
Al trabajador activo que esté dispuesto a perseverar, se le puede prometer una cosa: una vez que haya realizado el esfuerzo inicial para familiarizarse con ideas nuevas y desconocidas, la teoría marxista le aparecerá como fundamentalmente directa y sencilla. Por otra parte - y hay que hacer hincapié en ello - el trabajador que adquiera mediante el esfuerzo paciente una comprensión del marxismo se convertirá a su vez en mejor teórico que la mayoría de los estudiantes, tan sólo porque podrá comprender las ideas no sólo en abstracto, sino concretamente, al aplicarlas a su propia vida y trabajo.
Todas las clases explotadoras tratan de justificar moralmente su dominio de clase al presentarlo como la forma más alta, más natural del desarrollo social, ocultando deliberadamente el sistema de explotación, disfrazando y distorsionando la verdad. La clase capitalista actual, a través de sus mercenarios profesionales y seguidores, ha minuciosamente desarrollado toda una nueva filosofía y moral para justificar su posición dominante en la sociedad.
La clase obrera, por el contrario, no tiene ningún interés material en distorsionar la verdad, y se da por tarea poner al descubierto las realidades del capitalismo con el fin de preparar conscientemente su emancipación. Lejos de buscar una posición especial para sí misma, la clase obrera tiene como objetivo abolir el capitalismo y con ello las diferencias de clase y los privilegios. Para ello debe rechazar el punto de vista de los capitalistas, y buscarse para sí misma un nuevo método, marxista, de comprensión.
El método marxista ofrece una visión más completa y rica de la sociedad y la vida en general, y despeja el velo de misticismo en la comprensión del desarrollo humano y social. La filosofía marxista explica que el motor de la historia no se halla ni en "grandes hombres", ni en lo sobrenatural, sino que se deriva del propio desarrollo de las fuerzas productivas (industria, ciencia, técnica, etc) en sí mismo. Es la economía, en última instancia, la que determina las condiciones de vida, los hábitos y la conciencia de los seres humanos.
Cada nueva reorganización de la sociedad - ya sea la esclavitud, el feudalismo o el capitalismo - ha dado paso a un enorme desarrollo de las fuerzas productivas que a su vez dio a los hombres y las mujeres un mayor poder sobre la naturaleza. Tan pronto como un sistema social se muestra incapaz de desarrollar estas fuerzas de producción, es cuando la sociedad entra en una época de revolución. Sin embargo, en el caso del cambio del capitalismo al socialismo, el proceso no es automático, sino que requiere la intervención consciente de la clase obrera para llevar a cabo esta tarea histórica. Si no lo hace, esto a largo plazo allanaría el camino para el advenimiento de la reacción y, finalmente, una guerra mundial.
El capitalismo ha vuelto a entrar en una nueva crisis económica mundial que resulta en un desempleo masivo en las líneas de la década de 1930. Las seudo teorías de los economistas capitalistas han demostrado ser totalmente incapaces de impedir las recesiones, lo que ha impulsado a la clase dominante a deshacerse del keynesianismo y volver a adoptar las medidas antiguas de "finanzas sanas" del monetarismo. En lugar de resolver la situación, este último programa ha servido para profundizar y prolongar la crisis.
Sólo el marxismo ha sido capaz de exponer las contradicciones del capitalismo que resultan periódicamente en recesiones y depresiones. El capitalismo ha agotado por completo su papel histórico en el desarrollo de la base productiva de la sociedad. Constreñidas por el Estado nacional y la propiedad privada, las fuerzas productivas son sistemáticamente destruidas debido a la sobreproducción masiva de mercancías y capitales.
Tal y como Marx y Engels explicaron:
“En esas crisis una epidemia social que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción. La sociedad se ve retrotraída repentinamente a un estado de barbarie momentánea; se diría que una plaga de hambre o una gran guerra aniquiladora la han dejado esquilmada, sin recursos para subsistir; la industria, el comercio están a punto de perecer. ¿Y todo por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad; son ya demasiado poderosas para servir a este régimen, que constituye un obstáculo para su desarrollo. Y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstáculo, siembran el desorden en toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. (Marx & Engels, El Manifiesto Comunista).
El presente folleto reúne por primera vez en castellano los tres suplementos del Boletín de Estudios Marxistas de Gales del Sur (publicados por primera vez en la década de 1970) como una pequeña contribución a la sed creciente de ideas marxistas.
Este folleto sin embargo, no está destinado a proporcionar una exposición completa del marxismo, sino a ayudar al trabajador-estudiante en su aproximación al tema, dando un esbozo de algunas ideas básicas.
El estudio del marxismo reposa sobre tres categorías principales, que corresponden en términos generales a la filosofía, la historia social y la economía, o llamándolos por sus nombres correctos, el materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la teoría del valor-trabajo. Estas son las famosas "tres partes integrantes del marxismo" a las que se refería Lenin.


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MAPAS CONCEPTUALES DEL MARXISMO

MARXISMO

 MAPAS CONCEPTUALES DEL MARXISMO


MATERIALISMO HISTORICO

La concepción materialista de la historia (también conocida como materialismo histórico), es un término acuñado por el marxista ruso Georgi Plejánov, que alude al marco conceptual identificado por Karl Marx y usado originalmente por él y Friedrich Engels para comprender la historia humana.
Aunque el materialismo histórico se halla estrechamente ligado al comunismo marxista, historiadores, sociólogos e intelectuales no ligados al comunismo marxista han tomado elementos de aquel para elaborar sistemas y enfoques materialistas para el estudio de la historia....en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859)


Antecedentes

La teoría materialista de Marx reconoce múltiples influencias intelectuales y sociales:
·    Del filósofo alemán G. W. F. Hegel, su método dialéctico.
·    De los filósofos materialistas de la Ilustración, la idea de la influencia de las circunstancias y de la educación sobre las personas.
·             De los historiadores franceses del periodo de la Restauración, los conceptos de clase social y lucha de clases.
·             Del economista inglés David Ricardo la fundamentación económica de las contraposiciones de clase y la teoría del valor-trabajo.
·             Del socialista francés Pierre-Joseph Proudhon el énfasis en el proletariado como la clase revolucionaria de la época.
·             Del socialismo reaccionario, la crítica amarga de los ideales del liberalismo.
·             Del socialismo de Sismondi, la crítica de las consecuencias antisociales del régimen burgués.
·             De la izquierda hegeliana y del filósofo Feuerbach, la crítica de la filosofía especulativa y la idea de la religión como resultado de la autoenajenación de la esencia humana.
·             De la revolución francesa y de Blanqui, la doctrina de la dictadura revolucionaria.
·             De los cartistas ingleses, la importancia de la lucha política para la clase obrera.
·             Del socialismo utópico, sus objetivos últimos: abolición de las clases sociales.


La génesis del materialismo histórico

El propio Marx detalló, en su Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859),] el itinerario de sus estudios que le llevaron a formular su concepción de la historia y a desarrollarla con su amigo y camarada Engels.El primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me azotaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho, trabajo cuya introducción apareció en 1844 en los “Anales francoalemanes”, que se publicaban en París. Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas a donde me trasladé a consecuencia de una orden de destierro dictada por el señor Guizot proseguí mis estudios de economía política comenzados en París.Marx también detalla en el mismo texto, el desarrollo de esta nueva concepción de la historia a partir de su cooperación intelectual con Engels. Cita como textos que utilizan esta concepción a:·             El bosquejo de Engels sobre la crítica de las categorías de la economía política (publicado en los Anales franco-alemanes).
·             El libro de Engels La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845).
·             La ideología alemana, primer texto de Marx y Engels, inédito (1846).
·             El Manifiesto del Partido Comunista, de 1847, junto con Engels.
·             Discursos sobre el librecambio.
·             Miseria de la Filosofía, obra polémica publicada en 1847 y dirigida contra el libro de Proudhon Filosofía de la Miseria.
Entre las categorías teóricas centrales del materialismo histórico se encuentran: fuerzas productivasrelaciones de producciónmodo de producciónexplotaciónalienaciónlucha de clases,plusvalor, y fetichismo de la mercancía.


La aplicación científica y política

El materialismo histórico investiga la sociedad humana, tratando de hacerlo sin presupuestos ideológicos, partiendo de los individuos empíricos y las relaciones que establecen entre ellos. A diferencia de los enfoques que muestran al capitalismo como un sistema estático o como el producto de una evolución "natural" del ser humano, la investigación histórico-materialista revela su carácter histórico y por lo tanto transitorio en el desarrollo de la humanidad.Marx y Engels aplicaron esta nueva concepción de la historia al análisis de los hechos políticos y sociales del pasado y de su época y a la creación de una nueva corriente del socialismo, que a la toma de partido por el comunismo y la lucha de clases proletaria sumaba el estudio científico de la sociedad burguesa y de la transición de ésta a la sociedad comunista. Al explicar las revoluciones políticas y sociales por la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y por la lucha de clases, Marx y Engels combatieron tanto la visión burguesa de la historia basada en la historia de las ideas y de los "grandes hombres" como las corrientes socialistas que deducían la lucha por el socialismo de los ideales abstractos de Justicia, Libertad e Igualdad. El desarrollo revolucionario de las fuerzas productivas bajo el comunismo hacía posible que todas las necesidades humanas fueran satisfechas, y que el desarrollo de la producción prescindiera de la división de la sociedad entre clases explotadoras (poseedoras de los medios de producción sociales) y clases explotadas (obligadas a mantener a las clases explotadoras mediante el plustrabajo). Con este planteo, el comunismo podía concebirse como necesidad histórica en vez de como aspiración utópica, ya que las mismas contradicciones internas del capitalismo generaban la necesidad de revolucionar las relaciones de producción burguesas y creaban al sujeto histórico capacitado para tal misión: el proletariado.
De esta manera, el materialismo histórico tal como lo formuló Marx se encuentra indisolublemente vinculado a la lucha de la clase proletaria por el comunismo. Esto no significa que sus conclusiones (sobre todo en el campo económico) no sean científicas, sino que no están dirigidas a constituir una ciencia positiva "neutral", sino un conocimiento científico útil para la emancipación proletaria.

El devenir posterior del materialismo histórico en el marxismo

Engels y el materialismo histórico Tras la muerte de Marx, Engels prosiguió con su actividad política y con su actividad intelectual en la aplicación y la divulgación de la concepción de la historia desarrollada por Marx y él. En su obra Del socialismo utópico al socialismo científico de 1880, dice:La concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción, y tras ella el cambio de sus productos, es la base de todo orden social; de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos, y junto a ella la división social de los hombres en clases o estamentos, es determinada por lo que la sociedad produce y cómo lo produce y por el modo de cambiar sus productos. Según eso, las últimas causas de todos los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres ni en la idea que ellos se forjen de la verdad eterna ni de la eterna justicia, sino en las transformaciones operadas en el modo de producción y de cambio; han de buscarse no en la filosofía, sino en la economía de la época de que se trata. Cuando nace en los hombres la conciencia de que las instituciones sociales vigentes son irracionales e injustas, de que la razón se ha tornado en sinrazón y la bendición en plaga, esto no es más que un indicio de que en los métodos de producción y en las formas de cambio se han producido calladamente transformaciones con las que ya no concuerda el orden social, cortado por el patrón de condiciones económicas anteriores. Con ello queda que en las nuevas relaciones de producción han de contenerse ya -más o menos desarrollados- los medios necesarios para poner término a los males descubiertos. Y esos medios no han de sacarse de la cabeza de nadie, sino que es la cabeza la que tiene que descubrirlos en los hechos materiales de la producción, tal y como los ofrece la realidad.Sin embargo, ya en vida de Marx hubo epígonos que distorsionaron esta concepción convirtiéndola en un mero determinismo económico. Engels denuncia esta situación en su carta a Joseph Bloch de 1890, en la cual, si bien reivindica que la causa última de los cambios sociales se encuentra en las condiciones económicas, esto no significa que esta influencia sea unilateral e inmediata ni que pueda explicarse cada cambio social a partir de la economía. Engels admite que esta malinterpretación economicista del materialismo histórico se debe a que, en su polémica con los socialistas utópicos y con otros sectores que negaban la influencia de la economía, Marx y él se vieron obligados a resaltar el rol de las condiciones económicas sin darle la importancia que se merecía a las condiciones extra-económicas.
 

 De teoría revolucionaria del proletariado a ciencia positivaKarl Korsch ha argüido en sus obras Marxismo y filosofía (1923) y Karl Marx (1938) que el materialismo histórico marxiano tal como fue heredado por la socialdemocracia alemana dejó de ser una teoría crítica con finalidades prácticas para pasar a ser una doctrina de análisis positivo de la realidad y, por lo tanto, el fundamento de una ciencia positiva. Según Korsch, esta desviación dogmática tiene su raíz en el marxismo original, debido a su dependencia de la filosofía heredada de la burguesía y la influencia en Marx y Engels de la tradición revolucionaria jacobina de la revolución francesa.Debido a esta disociación entre la teoría histórico-materialista y su aplicación para la lucha de clases proletaria, se cimentó la creencia de que la dialéctica materialista marxiana podía ser utilizada como elemento para la investigación científica positiva incluso fuera de las ciencias sociales. Un ejemplo de esto es la obra de Engels Dialéctica de la naturaleza.


Otros enfoques materialistas de la historia

Fuera del campo del materialismo histórico de Marx, existen otros métodos de investigación histórica para los cuales los rasgos definitorios de las sociedades humanas y la evolución histórica de las mismas ha estado determinada o fuertemente condicionada ante todo por factores materiales (tecnología disponible, sistema de producción, características geográficas y climáticas). Debido al intento de establecer las ideas del materialismo histórico de modo independiente a la versión marxista del mismo, se han acuñado términos nuevos como: materialismo culturalfuncionalismo ecológicodeterminismo geográficodeterminismo económico, y otros, que pueden ser considerados como concepciones materialistas de la Historia. Diversos autores académicos como Jared Diamond o Marvin Harris han tratado en detalle la evolución histórica de extensas áreas geográficas, y tratado de explicar rasgos definitorios de la sociedad a partir de factores materiales, señalando que este tipo de factores son los preponderantes cuando se trata de entender la evolución de las sociedades y las civilizaciones.Maurice Godelier, entre otros tantos, se proponía mostrar cómo el marxismo constituía el modo adecuado de abordar la historia de forma científica. Y con ese objetivo, intentaba satisfacer todas las exigencias epistemológicas, todos los requisitos formales para la comprobación del estatuto científico del campo de la historia."El materialismo histórico no es un modelo más de la historia, no es una filosofía de la historia, constituye ante todo una teoría de la sociedad, Cuya hipótesis sobre la articulación de sus niveles internos y sobre la causalidad específica y jerarquizada de cada uno de sus niveles. Haciendo posible el descubrimiento de la forma y de los mecanismos de esa causalidad y de la articulación demostrará el marxismo su capacidad de ser el instrumento de una verdadera ciencia de la historia".

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LOS GRUNDRISSES.




    Los Grundrisse Elementos fundamentales para la crítica de la economía política son una recopilación de anotaciones de Karl Marx, completada entre 1857-1858, que pueden considerarse borradores de su obra cumbre, El Capital.
    Karl Marx escribió los Grundrisse durante su exilio en Londres, en uno de los momentos más difíciles de su vida, al tiempo que arreciaba la primera crisis financiera mundial.

    Pero los Grundrisse también pueden considerarse como textos complementarios a El capital, ya que en estos Marx alcanzó a desarrollar concepciones y elementos que quedaron fuera de esa obra. Muestra una idea enfocada a la producción, la producción es aquella que asa en sociedad y que de este punto es donde podemos estudiarla, pero se debe tomar en cuenta que debe esperar hasta la sociedad civil porque es a partir de que el hombre tiene relaciones sociales que en verdad busca obtener fines privados y ventajas sobre los demás individuos.
     El objetivo del capital es ser la producción en tal, un trabajo objetivado, en el que se puede decir que es un vínculo contrario y perpetuo entre la naturaleza y el hombre. Pero también esto se afronta a una cuestión diferente. Marx nos muestra un ejemplo en él se puede ver con perfección su idea, mientras esta el pueblo en su culminación industrial, nos dice Marx que lo que es valioso no es la ganancia, sino en superar al otro y es de esta manera que queda en segundo mando la ganancia respecto al poder. Pero, entonces, que es el poder, el poder según nos dice la lectura que se refiere a que este es el contenido de la producción y que de este dependen varias circunstancias hablando en lo general podemos decir que es la tipo de tierra, el clima e inclusive la raza que provocan un poder muy diferente al del entorno y provocando una industrialización de una región.

     En un caso para definir bien el capitalismo como su movimiento para su aportación de un trabajo y de una recompensa de beneficio, podemos ver que en el periodo histórico se necesita un obrero, esclavo, vasallo -refiriéndose a un trabajador- para que el capitalista pueda cubrir las necesidades básicas del trabajador, este, el capitalista vive con este estilo de vida mientras que el terrateniente vive de sus vasallos y de esta manera necesita de estos para controlar la propiedad y para mantener activa la justicia.

    La producción es el procedimiento del bien, para llegar a una obligación y llegar a que se consuma, por lo tanto, podemos decir que la producción en pocas palabras es el punto de partida, pero por otra parte podemos ver que la distribución determinará la producción y que los productos nos corresponden para llenar las necesidades de cada persona. Por lo cual se entiende a la producción como un término universal, la distribución y el cambio como los términos particulares y el consumo como un término singular.

     Podemos ver claramente lo que nos trata de decir Marx en los Grundrisse: la producción se convierte en el mismo consumo y que de esta manera el individuo que al producir desarrolla sus capacidades las gasta también, las consume en el acto de producción dando una especie de ciclo cuyo caso nunca terminará y lo que queremos es producir algo que no se gaste un producto que no se deseche un acontecimiento una respuesta.


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EL CAPITAL

El capital (en alemán: Das Kapital), de Karl Marx es, como reza su subtítulo, un tratado de crítica de la economía política; al mismo tiempo, puede leerse como un estudio sobre la especificidad histórica de la sociedad moderna. En la medida en que Marx considera que la esfera económica, el capital, domina y condiciona el funcionamiento de la sociedad moderna, la crítica de la economía política, es decir, del saber sobre esa esfera, se torna el punto de partida fundamental para comprender qué es esa sociedad moderna y cómo funciona. Ha sido un libro influyente, crucial para el marxismo y la historia del pensamiento económico, y ha sido también leído como una obra de filosofía, como un tratado de economía, o como un tratado político sobre las relaciones de dominación entre las clases, de un lado los proletarios y de otro los burgueses.


Ediciones


Marx sólo publicó en vida el primer libro de El capital en 1867. Los dos libros restantes, publicados entre 1885 y 1894, fueron editados a partir de los manuscritos de Marx por su amigo y colaborador Friedrich Engels (véase también Grundrisse).


Existen varias traducciones al español de esta obra. La más conocida y accesible es la realizada por Wenceslao Roces y publicada por la editorial Fondo de Cultura Económica en 1946.


Partes


Unánimemente considerada como la obra cumbre de Karl Marx, El capital es un tratado en tres volúmenes. El primero se publicó en Hamburgo en 1867; el segundo y el tercero fueron publicados por Engels después de la muerte del autor, en 1885 y en 1894, respectivamente.


  1. Tomo I. El proceso de producción del capital.
  2. Tomo II. El proceso de circulación del capital.
  3. Tomo III. El proceso global de la producción capitalista o el proceso de producción capitalista, en su conjunto.


Libro primero


El primer libro es una exposición general del modo de producción capitalista, sus elementos básicos y su articulación visto de manera general y de manera analítica sin considerar ciertas variables (especialmente de la circulación), sino centrándose especialmente en la fase de producción que Marx considera el fundamento de todo el sistema capitalista y de manera general de todo modo de producción.


El libro se divide en 7 secciones:


  • Sección 1: Mercancía y dinero
    • Capítulo 1. La Mercancía:
      • 1. Valor de uso y valor de cambio.
      • 2. Doble Aspecto del Trabajo.
      • 3. El valor, realidad social, Forma del valor.
      • 4. Apariencia material del carácter social del trabajo.
    • Capítulo 2. De Los Cambios:
      • 1. Relaciones de los poseedores de mercancías: condiciones de esas relaciones.
      • 2. La relación de cambios implica necesariamente la forma moneda.
      • 3. La forma moneda va unida a los metales preciosos.
    • Capítulo 3. La Moneda o circulación de las mercancías:
      • 1. Medida de los Valores. La forma precio.
      • 2. Circulación de las mercancías. Curso de la moneda. El numerario o las especies y el papel moneda.
      • 3. Reservas de oro y de plata o tesoros. El Dinero como medio de pago. La Moneda universal.
  • Sección 2: La transformación de dinero en capital


  • Sección 3: Producción del plusvalor absoluto
  • Sección 4: La producción del plusvalor relativo
  • Sección 5: La producción del plusvalor absoluto y del relativo
  • Sección 6: El salario
  • Sección 7: El proceso de acumulación del capital


La mercancía, el dinero y el capital en abstracto


El primer capítulo del libro Marx lo dedica a un análisis dialéctico de la mercancía, pues parte del hecho que la mercancía individual es la forma elemental de la riqueza social en el capitalismo. Marx analiza, siguiendo a la economía política clásica, a la mercancía en tanto valor de uso —un bien que satisface ciertas necesidades humanas— y en tanto valor de cambio —un bien que puede intercambiarse por otros bienes en una proporción determinada—. Pero para Marx el valor de cambio de una mercancía es una manifestación de algo más. Lo que permite que una cantidad X de mercancía A equivalga a una cantidad Y de mercancía B es algo que no depende del carácter de valor de uso de las mercancías ni de los trabajos particulares con las que fueron producidas. Lo que hace posible la equivalencia es que ambas contienen la misma cantidad de «trabajo humano abstracto» materializado en ellas. Marx denomina como valor de las mercancías al trabajo socialmente necesario para su producción, siendo la magnitud del valor determinada por la cantidad (duración) de ese trabajo. A esta conclusión ya había llegado el economista David Ricardo, pero Marx la retoma de manera crítica y la profundiza. El valor de cambio sería, entonces, la forma del valor.


Luego Marx analiza las diferentes formas del intercambio de mercancías. Desde el trueque ocasional —pues al principio se producía para el consumo inmediato y sólo se intercambiaba el producto excedente— hasta que la producción se va orientando cada vez más hacia el intercambio, con lo que el intercambio se va haciendo más regular y, necesariamente, una mercancía particular —por ejemplo, el oro— se constituye en equivalente general de todas las demás. Por último, al transformarse este equivalente general en mercancía dinero, tenemos el reemplazo del oro en metálico por una representación del mismo, en monedas y en billetes.


El último apartado del primer capítulo Marx lo dedica a explicar el fetichismo de la mercancía. Como en la sociedad mercantil los productores sólo se relacionan entre sí mediante el intercambio de sus mercancías, y como este intercambio es regulado por el valor de las mismas (proceso que ocurre "de espaldas a los productores"), las mercancías mismas se convierten en el sujeto del intercambio en vez de los productores. De esta manera, el intercambio aparece como una relación social entre cosas y una relación objetiva entre las personas.


En los dos capítulos restantes de esta sección, Marx analiza el proceso de intercambio de las mercancías (M-M en el caso de trueque, M-D-M cuando ya existe el dinero; siendo M mercancía y D dinero) y los distintos papeles que cumple el dinero en la economía mercantil: como medida de los valores, como medio de circulación, como tesoro, como crédito, como dinero en sí y los diferentes aspectos económicos al respecto; también muestra cómo y por qué el dinero en tanto materialización de determinadas relaciones sociales, imprime determinadas cualidades a la sociedad en su conjunto y a sus individuos.


En la sección siguiente, que consta de un único capítulo, Marx estudia la transformación del dinero en capital. Si antes el intercambio simple de mercancías se representaba como M-D-M, la transformación del dinero en capital Marx la representa como D-M-D', siendo D' > D. La explicación de D' > D está en que una de las mercancías compradas en la primera fase (D-M) es una mercancía que produce valor nuevo, plusvalor. Esa mercancía es la fuerza de trabajo.


El proceso de producción capitalista


A partir de la sección tercera, Marx entra a estudiar el proceso de producción capitalista en sí. Hasta ahora había estudiado en abstracto a la sociedad mercantil, donde sólo existían productores de mercancías. Ahora estudia en abstracto a la sociedad burguesa donde existen capitalistas y asalariados. En la sociedad mercantil simple el proceso de producción tiene un carácter dual: por un lado proceso de producción de bienes y por el otro proceso de producción de valor. En la sociedad capitalista el proceso de producción también tiene un carácter dual, pero distinto al de la sociedad mercantil: por un lado es proceso de producción de bienes y por el otro es proceso de producción de capital, de valor que se valoriza a sí mismo. Lo que distingue a la sociedad capitalista es la organización de la producción en base al trabajo asalariado, esto es, el alquiler de la fuerza de trabajo.


La fuerza de trabajo, productora de las mercancías, se cambia, se compra y se vende como otra mercancía cualquiera y obedece a las mismas leyes del mercado, sin importar que detrás de ellas hay un hombre, con su familia: el proletario. Este proletario es libre, dice Marx parodiando el lema de la revolución francesa- pero Marx hace notar que es en realidad libre en un doble sentido: libre (o sea carente) de medios de existencia y de medios de producción (y por tanto si no vende su trabajo no sobrevive) pero libre de venderle su fuerza de trabajo al capitalista que él elija de entre los interesados en comprarla. El trabajador asalariado vende su capacidad para trabajar, pero ésta es una capacidad inseparable de la persona, y no se puede vender aisladamente; por esto una vez hecho el contrato entre capitalista y trabajador, éste, su personalidad completa, su cuerpo entero pasa a manos del otro.


En los capítulos siguientes Marx analiza las distintas formas del capital según su función en el proceso de valorización (capital constante y capital variable), el plusvalor en su forma relativa y absoluta, la jornada laboral (su extensión e intensidad) y su división en trabajo necesario y plustrabajo, la tasa y la masa de plusvalor, el papel de la cooperación en el taller o fábrica (que, gracias a la optimización de la división técnica del trabajo por la manufactura, resulta en una fuerza de trabajo social superior a la suma de las fuerzas de trabajo individuales), un análisis histórico de las condiciones tecnológicas en las que se realiza la producción capitalista (desde la manufactura hasta la gran industria mecanizada), una descripción -y denuncia- de las condiciones de vida de la clase obrera inglesa, un análisis de las distintas formas de salario y por último, en la última sección, un análisis de la acumulación de capital.


El proceso de trabajo capitalista es un proceso de valorización y además de producción de un plusvalor. Lo que comienza con una inversión de cierta cantidad de dinero hecha por el capitalista termina, después del ciclo, en un aumento de esa cantidad. En apariencia es como si el dinero se hubiese multiplicado por sí mismo. Marx pasa a analizar y criticar las distintas maneras en que los economistas clásicos han intentado explicar este aumento, y cómo han fracasado de uno u otro modo, pero al profundizar en la teoría del valor de David Ricardo, Marx logra explicar el secreto de la plusvalía al mismo tiempo mientras estudia y expone el funcionamiento del modo de producción capitalista. La formación de la plusvalía en el sistema capitalista, expone Marx, se efectúa de la siguiente manera:


El trabajador vende su fuerza de trabajo al capitalista. El capitalista pasa a ser dueño de esta mercancía de la que por tanto dispone o hace uso durante todo el tiempo que le sea posible cada día, o sea que pone a trabajar al asalariado todo el tiempo que le sea posible o sea la jornada de trabajo, que dadas ciertas condiciones de producción, se prolongará como premisa por un tiempo mayor que el tiempo que se necesita para producir, en las mismas condiciones normales de trabajo, los medios diarios de existencia y reproducción (víveres, vivienda, educación, hijos, etc.) del obrero. Pero a cambio, el capitalista paga al asalariado un precio por su fuerza de trabajo como lo hace por cualquier otra mercancía, es decir, paga un precio equivalente a lo que costó producirla. Así que el capitalista no paga un precio por el trabajo que hace el asalariado, porque el precio de las mercancías no está determinado por el uso que se hace de ellas, sino por lo que costó producirlas, su valor: la cantidad de trabajo socialmente necesario invertida en producirlas. Aquí es clave la distinción entre la fuerza de trabajo y el trabajo. El capitalista paga el valor de la fuerza de trabajo y a cambio recibe el valor creado por el empleo de la fuerza de trabajo durante la jornada laboral. De manera que una parte de la jornada laboral, el asalariado trabaja para reproducir el valor de su fuerza de trabajo, y la otra parte trabaja "gratis" para el capitalista. Esta diferencia de valor entre el valor de la fuerza de trabajo y el valor producido por su empleo es lo que Marx denomina como plusvalía. Esta plusvalía es la base de la ganancia capitalista.


La premisa histórica básica para esto es el intercambio de mercancías, pues el capitalista compra la fuerza de trabajo como una mercancía. Esto implica la otra premisa histórica básica: que las condiciones sociales sean tales que el trabajador tenga que vender su fuerza de trabajo como una mercancía, Marx ya ha mostrado que esto es posible solamente si el trabajador carece de medios de existencia y de medios de producción para trabajar, entonces como poseedor de únicamente su fuerza de trabajo para sobrevivir se ve obligado a vender su fuerza de trabajo al capitalista. La sociedad burguesa necesita de trabajadores libres en un doble sentido: en el sentido de propietarios privados de su fuerza de trabajo y en el sentido de carentes de medios de producción propios. De esta manera, el proletario está obligado a vender su fuerza de trabajo a algún capitalista para sobrevivir, siendo libre de decidir a qué capitalista particular se la vende o siendo libre de no venderla y vivir en la marginalidad y la extrema pobreza. Los trabajadores asalariados son libres sólo en el sentido de que no son esclavos ni siervos: ningún poder personal los fuerza a trabajar. Lo que les fuerza a trabajar es el poder impersonal de la economía.


En los siguientes capítulos, Marx expone la manera en que los capitalistas intentan mantener y aumentar la plusvalía. Una manera, el aumento de plusvalía absoluta, es la extensión de la jornada laboral (lo que incrementa el tiempo en que el obrero trabaja exclusivamente para el capitalista) y la reducción del salario (lo que incrementa la parte en valor que el capitalista da al trabajador). Pero, tal como explica Marx, esto tiene unos límites "naturales" y "morales".


Por ello el capitalista también procura aumentar la plusvalía de manera relativa, modificando el proceso técnico de trabajo y las condiciones laborales, introduciendo medios de producción más eficientes y/o aumentando la intensidad o velocidad del trabajo. Esto hace disminuir el tiempo necesario para producir las mercancías en general (incluyendo los medios de existencia del obrero, pues así consigue disminuir el valor de la fuerza de trabajo). De esta manera, sin modificar la extensión de la jornada laboral, el tiempo de trabajo remunerado decrece en favor del tiempo de trabajo no remunerado. A este proceso Marx lo denomina plusvalía relativa.


Expone Marx que esta última consideración pone en claro que, en un momento dado del desarrollo capitalista, el aumento de la plusvalía se convierte en un problema técnico. Ante los daños físicos y morales ocasionados por la larga y extenuante jornada de trabajo, la clase obrera eventualmente se organiza y consigue imponer una disminución y reglamentación de la jornada de trabajo. Si los capitalistas ya no pueden extender la jornada de trabajo, entonces el problema del aumento de la plusvalía solamente es posible de manera relativa y se torna esencialmente en un problema técnico: mejorar los medios técnicos de la producción. La apropiación de los inventos mecánicos ha sido, a este respecto, el gran recurso de los capitalistas. No obstante, como muestra Marx, esto no quiere decir que la clase capitalista, permanentemente o al menos cada vez que la plusvalía disminuye, no intente quebrar la oposición de la clase obrera para extender la jornada de trabajo. Marx demuestra como la gran industria con la aplicación de las ciencias naturales al servicio de la mecanización del proceso de trabajo en lugar de favorecer a la clase obrera reduciendo la jornada laboral (pues lo que antes se producía en un día de trabajo artesanal se produce en una hora de trabajo industrial) termina perjudicándola de diversas maneras: hacinamiento, extenuantes jornadas de trabajo, trabajo infantil, insalubridad, etc. Esto no se debe a la industrialización misma, sino a su empleo capitalista.


El proceso de acumulación del capital


En la última sección del libro, que sintetiza los aportes de las secciones anteriores, Marx expone cómo se reproduce el capital. La plusvalía extraída en la producción se convierte en ganancia y si bien parte de esta ganancia es consumida por el capitalista, otra parte es reinvertida en medios de producción y salarios y así la convierte en pluscapital. El aumento del capital en funciones mediante la extracción de plusvalía se denomina como acumulación del capital.


Esta es la «ley general de la acumulación capitalista» demostrada y enunciada por Marx: a medida que aumenta la acumulación de capital se produce y consolida necesariamente un número creciente de obreros sobrantes para el sistema, una población supernumeraria teniendo que subsistir en condiciones precarias y presionando a condiciones de explotación mayores a los demás obreros y a mayor miseria para los obreros en general. A estos obreros sobrantes se los denomina «ejército industrial de reserva». Esto explica que a medida que se acumula capital y por consiguiente riqueza se produce de manera pareja una acumulación creciente de miseria en la mayoría de la población: la acumulación de capital en un polo es equivalente a la acumulación de miseria en el otro.


En el capítulo La llamada acumulación originaria, Marx analiza cómo en Inglaterra se crearon a estos trabajadores libres para satisfacer la demanda de fuerza de trabajo por la industria: expulsión masiva, a sangre y fuego, de los campesinos de sus tierras; y una severa represión del "vagabundeo". Mediante estos métodos extraeconómicos se logró de forma acelerada una concentración de las tierras y un proletariado disciplinado para ser explotado en la industria. «Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies.»


En el apartado 7 de este capítulo (Tendencia histórica de la acumulación capitalista), Marx, basándose en el análisis científico e histórico realizado hasta el momento, retoma el programa revolucionario expuesto en el Manifiesto Comunista: la expropiación de los capitalistas por la masa del pueblo, y el establecimiento de una asociación de productores libres mediante la propiedad colectiva sobre la tierra y los medios sociales de producción


Polémicas


En el siglo XX los economistas marxistas y los técnicos de países socialistas se apropiaron de la exposición positiva de las teorías de Marx, pretendiendo que, en vez de ser un tratado de crítica de la economía política, El capital era un tratado de economía política crítica. Las categorías que Marx trabajó en su libro han sufrido numerosos usos derivados de esa lectura. La mayor parte de las polémicas entre economistas marxistas y entre éstos y otros economistas no marxistas parten de esa lectura.


Traducciones El Capital al español


Juan B. Justo realizo la primera traducción de alemán al español.


Una exposición en castellano del núcleo de El capital que se aleja argumentadamente de los tópicos marxistas y marxista-leninistas que durante más de un siglo de polémicas cubrieron de sobreentendidos equívocos la lectura rigurosa del texto, se encuentra en el libro de Felipe Martínez Marzoa La filosofía de El capital. Taurus, Madrid, 1982.


Pablo Correa realizó una de las primeras traducciones de El capital al castellano en 1883.

ENLACES:



Hasta La Victoria, Siempre Comandante...

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