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sábado, 17 de mayo de 2014

EL SOCIALISMO BOLIVARIANO - SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

 EL SOCIALISMO  BOLIVARIANO - SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

 

Bolivarianismo

Simón Bolívar.
El bolivarianismo es una corriente de pensamiento político teóricamente basado en la vida y obra de Simón Bolívar, que se ha convertido con los años en una cuestión de culto con mayor o menor apoyo en los países bolivarianos (Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Panamá y Venezuela). El Bolivarianismo, como ideología, une el republicanismo cívico-humanista y, según varios sectores izquierdistas, el socialismo.1 Hoy en día los líderes políticos basan sus propios proyectos en interpretaciones de los ideales de Bolívar. Véase por ejemplo, el más conocido y actual, iniciado por el Presidente de Venezuela Hugo Chávez, ahora promovido por su sucesor Nicolás Maduro, el Presidente de Ecuador Rafael Correa y el Presidente de Bolivia Evo Morales, quienes se basan en las ideas de Simón Bolívar y que se enmarcan en el denominado socialismo del siglo XXI, surgido a raíz de la revolución bolivariana en Venezuela. En Colombia los ideales del bolivarianismo fueron las bases fundacionales del Partido Conservador Colombiano alrededor de 1847,2 pero han sido reinterpretados hacia el socialismo por sectores del Polo Democrático Alternativo3 y sectores del Partido Liberal Colombiano (Santanderista) como Piedad Córdoba.4

Índice

  • 1 Orígenes
  • 2 Ideología
    • 2.1 Bolivianismo: antecedente de latino americanismo
  • 3 Críticas al concepto de bolivarianismo
  • 4 Personas y grupos declarados bolivarianos
  • 5 La Sociedad Bolivariana de Venezuela
  • 6 Véase también

Orígenes

El historiador alemán Michael Zeuske identifica a José Antonio Páez como uno de los primeros militares que usa y rinde el culto a Bolívar de manera clara. Hasta comienzos de la década de los cuarenta del siglo XIX parte del congreso venezolano se había negado a rendir culto a Bolívar. Páez y sus partidarios lograron finalmente en abril de 1842 que se aprobara por decreto la glorificación de Simón Bolívar. Páez también promovió la exhumación del cadáver de Bolívar desde Santa Marta y su entierro con gran pompa en Caracas.5 Páez quería también reemplazar el nombre de Caracas por el de Ciudad Bolívar, pero no consiguió apoyo para esa idea. La ciudad de Angostura sí se declararía Ciudad Bolívar en 1846.
Manuel Caballero también identifica el inicio del culto a Bolívar con el traslado de los restos de Bolívar de Santa Marta a Caracas, pero ve el paso definitivo a un culto permanente el 1883, cuando Guzmán Blanco ordena la celebración del Centenario del nacimiento de Bolívar.

Ideología

La ideología bolivariana surge y busca imponerse en pleno siglo XXI tratando sostenerse en los escritos de Simón Bolívar. Pero su origen es más bien el collage de los principios de revolucionarios de Jean-Jacques Rousseau, Karl Marx, bajo la opinión y las interpretaciones de Hugo Chávez. Es allí que esta ideología se cristaliza. Nacida Venezuela entre los años 1999 hasta el día de hoy, ha sido promovida por los chavistas por todo el continente. Los escritos de Simón Bolívar durante la lucha de independencia son muy importantes para consolidar la base intelectual del proyecto "bolivariano". Entre las fuentes más influyentes son el documento de la Carta de Jamaica, el Discurso de Angostura y el Manifiesto de Cartagena. Este idealismo busca resaltar "el derecho a la educación pública gratuita y obligatoria", el evitar la intromisión de "países extranjeros al ideal bolivariano" en las naciones americanas bolivarianas, así como "la dominación económica de las potencias europeas o de cualquier país que no comparta el ideal bolivariano. Propone, también la integración energética, económica y política de los países de Latinoamérica.6
Bolivianismo: antecedente de latino americanismo
Bolívar llegó a la conclusión de que para alcanzar la independencia definitiva de la América española, debía crearse una república grande y fuerte que pudiera desafiar las pretensiones de cualquier potencia imperial y garantizar su propia independencia, este proyecto estaba inspirado en la idea de una unión continental que abarcara desde el territorio de la Nueva España hasta el sur de Chile, la idea de Colombia como un país que debía hacerse realidad, además se debía de trabajar por la integración de los pueblos recién liberados del imperio español, la frase; la patria es América y :"Si unimos todo en una misma masa de nación, al paso que extinguimos el fomento de los disturbios, consolidamos más nuestras fuerzas y facilitamos la mutua cooperación de los pueblos a sostener su causa natural. Divididos seremos más débiles, menos respetados de los enemigos y neutrales. La unión bajo un solo gobierno supremo, hará nuestras fuerzas y nos hará formidables a todos". 7

Personas y grupos declarados bolivarianos

Fuera de Venezuela existen entidades que se declaran bolivarianos, entre ellos los presidentes de Bolivia Evo Morales,12 de Ecuador Rafael Correa13 y de Nicaragua Daniel Ortega.14 Las organizaciones políticas identificadas como bolivarianas se agrupan en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, iniciativa impulsada por Venezuela para agrupar a los partidarios de la revolución bolivariana a nivel continental.15
En Colombia los ideales del bolivarianismo fueron las bases fundacionales del Partido Conservador Colombiano,16 pero han sido reinterpretados hacia el socialismo por sectores del Polo Democrático Alternativo y algunos miembros expulsados del Partido Liberal Colombiano (Santanderista) como Piedad Córdoba por sus ideas de izquierda.17 Grupos de extrema izquierda como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en años recientes, ha anunciado que ellos consideran estar inspirados, de acuerdo a sus propias interpretaciones, en estas mismas ideas inspiradas en Simón Bolívar.

La Sociedad Bolivariana de Venezuela

Por Decreto del General Eleazar López Contreras presidente de Venezuela, el 23 de marzo de 1938 se crea la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Desde entonces la Institución se ha caracterizado por el estudio y difusión del pensamiento de Simón Bolívar y trabaja por la formación de una conciencia colectiva del ideal bolivariano.
Del 28 de julio al 7 de agosto de 1938, se reunió en Caracas el Congreso Bolivariano bajo la presidencia de Vicente Lecuna, dictó los estatutos de la recién creada sociedad e instauró su sede al lado de la Casa Natal del Libertador.
Ésta era la segunda creación, pues la primera correspondió al prócer Rafael Urdaneta, quien fundó el 28 de octubre de 1842 la Gran Sociedad Bolivariana de Caracas. El término bolivariano no se usaba todavía y fue aceptado por la Real Academia Española en 1927.
Desde el mismo momento de su creación, la Sociedad Bolivariana de Venezuela ha venido sesionando y trabajando en difundir el pensamiento bolivariano a través de obras importantes como la edición de los Escritos del Libertador, la más completa recopilación de la obra de Bolívar; la creación del Instituto de Estudios Bolivarianos y de la Fundación Rafael Urdaneta al igual que la difusión de la obra bolivariana entre los jóvenes a través de las Sociedades Bolivarianas Estudiantiles que funcionan en diferentes planteles educacionales de Venezuela.

Socialismo del siglo XXI

El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan.1 El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.
El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que debe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich revisa la teoría marxista con ánimo de actualizarla al mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.
En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez señaló que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.2 3
En una emisión de Aló Presidente en 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,4 en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.
Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

Índice

  • 1 Estructura ideológica
    • 1.1 Economía de equivalencias
    • 1.2 Constante reformulación
    • 1.3 Representatividad Democrática: Tricameralidad y Democracia Directa
    • 1.4 Objetivo : Una Democracia de Calidad Total
      • 1.4.1 Kaizen
      • 1.4.2 Auzolan
  • 2 Socialismo del siglo XXI en Latinoamérica
    • 2.1 Venezuela
    • 2.2 Ecuador
    • 2.3 Bolivia
  • 3 Socialismo del Siglo XXI en Europa
  • 4 Críticas
  • 5 Véase también

Estructura ideológica

Dieterich no establece un modelo único y absoluto para lograr una sociedad democrática, participativa, socialista y sin clases sociales. Más bien establece una metodología para elaborar lo que denomina El Nuevo Proyecto Histórico cuyos pilares estratégicos son el Bloque Regional de Poder (BRP) que sería la integración económica y política de los Estados Progresistas de la región y el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI. A eso, se suma la colaboración igualitaria y solidaria entre los Estados y los movimientos sociales, es decir, entre el BRP y el BRPP. La autogestión y la idea de Comunidades Creativas y Sostenibilidad, ideario de Ezio Manzini y la Red Mundial para el Diseño Sostenible son igualmente prácticas tangibles de este nuevo modelo.

Economía de equivalencias

Dieterich en el Socialismo del Siglo XXI propone un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.
Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio;5 además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores Dieterich sugiere usar la Rosa de Peters.
Para Dieterich, el modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.
En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.
Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.
Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.
El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

Constante reformulación

Heinz Dieterich Steffan, al final de su obra, llama a un debate abierto y constructivo para mejorar el proyecto del Socialismo del Siglo XXI, lo cual indica que dicha ideología sigue reformulándose.
Dieterich plantea que "la estatización de los medios de producción no resuelve el problema de la economía socialista del Siglo XXI. El problema económico de la nueva civilización es informático, la sustitución del precio por el valor objetivo del trabajo".

Representatividad Democrática: Tricameralidad y Democracia Directa

Los proponentes de la tricameralidad argumentan que la representación de la comunidad en cada nivel (municipal, autonómico o estatal, nacional o federal, etc.) es un problema complejo y que tiene tres fuentes (la ideológica, la sindical y la territorial). Para resolverlo se postura la existencia de tres cámaras en cada uno de los niveles citados (municipal, autonómico o estatal y nacional o federal/confederal).
[1] La Constitución Bolivariana de 1826 es un ejemplo de Constitución Tricameral.La centralización y concentración del Poder Legislativo era consecuencia inevitable de la cooptación y también del arbitraje que se esperaba de su composición tricameral. La tricameralidad –según Simón Bolívar– debía resolver los conflictos suscitados entre las Cámaras “por falta de un juez árbitro, como sucede donde no hay más que dos Cámaras” y ninguna ley quedaría sin efecto, o, por lo menos, habría sido “vista una, dos y tres veces, antes de sufrir la negativa.
En el Socialismo del Siglo XXI se redefine el concepto Soberanía en sus dos vertientes:
  1. Soberanía Política: fruto de los representantes elegidos por los ciudadanos en los órganos habilitados para ello: Parlamentos y Partidos Políticos.
  2. Soberanía Social: representada por dos ámbitos diferentes del ideológico (que estaría representado por el punto 1) el socio-económico (sindicatos y el consejo económico social y/o patronal) y el territorial ciudadano (Senado).
Frente a las grandes innovaciones se propone una constante reformulación de pequeños cambios que a mediano o largo plazo producen una mejora continua del sistema. Para este rol cobran especial relevancia todos los actores:
  1. Actores de la Democracia Representativa: representantes de la Soberanía Política (Partidos Políticos) + Representantes de la Soberanía Social (Senado + Cámara Socio-Económica).
  2. Actores de la Democracia directa: la reformulación ideológica parte de un proceso de mejora continua que parte de la base ciudadana, de alta implicación y de su continua interacción con los agentes de la Democracia Representativa.

Objetivo : Una Democracia de Calidad Total

La Democracia de Calidad Total constituye una metodología de mejora continua del sistema democrático. Esta metodología es aplicada desde un punto de vista de Democracia representativa más la Democracia participativa.
Sus principios:
  1. Orientación al Ciudadano: el ciudadano es productor de Democracia. Constituye medio y fin. La cadena se detiene cuando un ciudadano # Identificación de Agentes: Comunidad ideológica o política, comunidad territorial, comunidad socio-económica. Instrumento: Parlamento Tricameral (Senado/Parlamento/Cámara Socio-Económica).
  2. Principio de Autodeterminación: todos participan en la comunicación/determinación de metas.
La Democracia de Calidad Total, objetivo del Socialismo del Siglo XXI, tiene como metodología activa el Kauzolan. El Kauzolan combina la filosofía o metodología japonesa del Kaizen, aplicada originalmente en el sistema productivo industrial, con las antiquísimas experiencias participativas como el auzolan vasco, la andecha gallega, el coor irlandés o las prácticas comunales andinas denominadas minka. Dos son por tanto las bases de la metodología de una Democracia de Calidad Total: Kaizen + Auzolan, a saber:
Kaizen
La puesta en práctica de la metodología Kaizen tendría como efecto:
  1. Flexibilidad y Adaptación el ciudadano en un contexto socio-político globalizado: Shoyinka.
  2. Fomento de la Participación y de las ideas innovadoras: Soifoku.
  3. Autocontrol o Veto de la ciudadanía ante los defectos político-gubernamentales : Jidoka.
Auzolan
Es una forma antiquísima de trabajo en común vecinal. Es el ayuntamiento o la simple reunión de vecinos donde se determina cuándo y por quiénes ha de efectuarse la prestación. La institucionalización del auzolan la vemos cristalizada en las cofradías administradoras de montes y tierras comunales.

Socialismo del siglo XXI en Latinoamérica

Venezuela


Hugo Chávez, presidente de Venezuela entre 1999 y 2013.

Nicolás Maduro, actual presidente de Venezuela.
Durante el gobierno de Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde 1999 hasta el 2013, planteaba que su proyecto político la Revolución bolivariana estaba basado en la tercera vía y el bolivarianismo hasta que Chávez decidió que avanzara hacia el socialismo del siglo XXI sin dejar el bolivarianismo. El presidente Chávez ha dicho que el tipo de socialismo que se desarrolla en Venezuela también se inspira en el cristianismo,6 incluso llamó a Jesús de Nazaret como «socialista»,7 Chávez también afirmó compartir ideas trotskistas como la revolución permanente8 e ideas gramscianas.9 En el año 2007 Hugo Chávez planteó una reforma a la Constitución venezolana para modificar 69 artículos donde se proponía la formación de un Estado socialista, cambios económicos, estructurales, institucionales, políticos, entre otros, pero dicha propuesta fue rechaza democráticamente en el referéndum constitucional de 2007.
Chávez afirmaba que el socialismo del siglo XXI acepta la propiedad privada10 (a diferencia de la postura marxista-leninista),11 12 pero rechaza la propiedad privada cuando «degenera en la acumulación egoísta».13 En el programa de Gobierno de Hugo Chávez para el período 2013-2019 conocido como «Plan de la Patria» se promueve distintos tipos de propiedad, incluida la privada, pero se dice que la nueva economía socialista se debe construir «sobre la base de un amplio sustento público, social y colectivo de la propiedad sobre los medios de producción» y generar «relaciones de producción e intercambio complementarias y solidarias».14 Chávez también afirmaba que el socialismo del siglo XXI debe nutrirse de las corrientes más auténticas del cristianismo, dentro de una democracia participativa y protagónica que debe conjugar igualdad con libertad.15 También dentro del chavismo se promueve la creación de comunas socialistas con su sistema económico comunal,16 17 el apoyo al control obrero por medio de la autogestión obrera y la cogestión,18 la intervención del Estado en la economía,19 el desarrollo de programas sociales conocidos como misiones bolivarianas y la expropiación de empresas.
El actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, también se ha comprometido en continuar el proyecto del socialismo del siglo XXI en Venezuela tras el fallecimiento de Hugo Chávez en marzo de 2013.20

Ecuador


Rafael Correa, presidente del Ecuador.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa asegura que el desarrollo del socialismo del siglo XXI en su país tiene características propias21 y «que difiere totalmente de ir una estatización de los medios de producción y del socialismo tradicional», pero le da al Estado un rol protagónico para impulsar la economía.22 Correa afirma también, que «el capital (debe estar) al servicio del ser humano y no al revés»23 y se debe impulsar la democratización de los medios de producción.24 El presidente Correa también apoya la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas,25 acepta la propiedad privada pero dice que debe ser democratizada y afirma que el socialismo del siglo XXI tampoco niega el mercado pero que «hay que gobernarlo, para que no nos gobierne a nosotros».26

Bolivia


Evo Morales, presidente de Bolivia.
Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y máximo dirigente del Movimiento al Socialismo boliviano se ha declarado también a favor de construir el socialismo del siglo XXI a través de una revolución cultural anticolonial y de la creación de una sociedad plurinacional en la que coexista la democracia representativa con formas comunales e indígenas de democracia.27 28 El Gobierno de Evo Morales también se ha caracterizado por la nacionalización de hidrocarburos,29 30 aceptación de la propiedad privada31 e implementación de programas sociales.32 Evo Morales asegura también que su modelo socioeconómico «está basado en la solidaridad, la reciprocidad, la comunidad y el consenso, porque la democracia es para nosotros un consenso».33
En octubre de 2013, se aprobó una ley que permite a los trabajadores tomar empresas privadas quebradas o liquidadas y convertirlas en empresas sociales,34 constituyéndose así en empresas recuperadas.

Socialismo del Siglo XXI en Europa


Tercer congreso del partido Rusia Justa. Palacio Estatal del Kremlin, 2008
El Socialismo del Siglo XXI ha sido especialmente acogido en España por parte del Partido Comunista de España35 e Izquierda Unida,36 en Alemania de mano del Die Linke, de diferentes movimientos universitarios y de ex-altos cargos de la República Democrática Alemana como Egon Krenz, y en Rusia por el partido Rusia Justa.37
En España destacan varios colectivos socialistas: Sortu, organización independentista vasca y de izquierda abertzale, que adoptó el socialismo del siglo XXI en su linea política, y que tiene como personalidad más conocida a Arnaldo Otegi, de notoria ideología marxista, ex miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. Por su parte, el Partido Carlista con una difusa ideología socialista-monárquica autogestionaria y de nueva izquierda. Con una base sociológica mediana en el País Vasco, en 1998 fue uno de los partidos y asociaciones firmantes del Pacto de Estella, y en 2005 se pronunció en contra de la Constitución Europea. Venezuela fue destino de muchos militantes de esta formación durante la represión franquista. El ex-presidente del Partido Carlista, Carlos Hugo de Borbón Parma, en 2004 publicó el libro "Algunas Reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI", el cual, entre sus líneas, expresa textualmente lo siguiente: "El socialismo que ha muerto es el socialismo autoritario orientado hacia el control del ciudadano por una política monopolizada o controlada desde el partido único, que reclamaba un reparto del fruto de la propiedad y de la producción, pero no un simultáneo reparto del poder. Este socialismo sí ha muerto. El socialismo como ideal humano de construcción política, basado en la participación del ciudadano, en el control de su vida política y económica, así como en el reparto de los bienes, no ha muerto. Hay que decirlo una y otra vez: un proyecto socialista se hace hoy imprescindible."

Críticas

La gran mayoría de las críticas al socialismo del siglo XXI provienen de sectores de derecha, que acusan al movimiento de defender ideas "caducas" y "perimidas".38 Algunas fuentes venezolanas han acusado a José María Aznar de financiar una campaña de difamación a su gobierno a través de la empresa Repsol.39 40
El proyecto de economía de valores no está profusamente detallado en el socialismo del Siglo XXI, ni considera el grado de complejidad de determinados trabajos que exigen especializaciones científicas, y cuyo tiempo de trabajo no puede ser valorado de la misma manera que los trabajos no especializados. Tampoco considera el valor físico de la producción energética sobre el consumo energético de un determinado trabajo, conocido como tasa de retorno energético (TRE), algo fundamental para el desarrollo social, tecnológico y humano de una sociedad. Aunque los partidarios manifiestan que "el único problema que tiene es la definición del número de insumos que entran en el cálculo. Esto es un problema metrológico, es decir, de consenso y estandarización, que aparece en casi todas las mediciones científicas"
Además, según Francisco Endara D., ingeniero ecuatoriano de ideología liberal libertaria, el socialismo del siglo XXI pretende instaurar lo que llaman la economía equivalente, en donde cada ciudadano obtiene sus ingresos a partir del intercambio de tiempo empleado para realizar un producto o servicio y en este marco los ciudadanos pierden la facultad de decidir cuanto vale su trabajo.41
El marxista británico Alan Woods criticó a Eduard Bernstein y Karl Kautsky que «se presentaban como los “verdaderos discípulos” de Marx mientras impulsaban el revisionismo reformista, bajo un disfraz de “ideas nuevas”» «frente a las “viejas ideas” del socialismo revolucionario». Del mismo modo criticó a Heinz Dieterich por afirmar «haber inventado una teoría completamente nueva y original del “socialismo del siglo XXI”».42 Igualmente Woods dice que «los escritos de Dietrich simplemente repiten las viejas ideas premarxistas de los socialistas utópicos y las presentan como algo nuevo, una forma de “socialismo” sin lucha de clases sin necesidad de expropiar el capitalismo».43
En el caso venezolano, el político venezolano de izquierda y opositor al chavismo, Teodoro Petkoff, cree que dos rasgos del chavismo son el autoritarismo y el militarismo44 a pesar de que el chavismo se define a sí mismo defensor de un socialismo democrático.45 Por su parte, el Arzobispo de Mérida, Mons. Baltazar Porras, opinó que el socialismo del siglo XXI es indefinido ideológicamente, que busca "distraer la atención" y "parece más bien un supermercado". Para el Arzobispo, otras características de este socialismo son el populismo, el autoritarismo y el militarismo.46

Véase también






Documento para el debate

El Socialismo Bolivariano del Siglo XXI

El presidente Hugo Chávez ha propuesto el Socialismo como la vía de desarrollo de la revolución bolivariana. Esta propuesta obliga necesariamente a un debate nacional sobre qué tipo de socialismo es el que se quiere para Venezuela, debate que tiene que considerar, necesariamente, el examen crítico de la experiencia socialista mundial.
La propuesta socialista ha sido, en términos históricos, bastante heterogénea en el mundo entero. Por ello es imprescindible saldar cuentas, en términos de reflexión crítica, con todo ese acumulado de luchas que tienen los movimientos populares por conquistar una sociedad alternativa al capitalismo. Con el presente trabajo intentamos exponer algunas de nuestras ideas en dicha dirección. Recordando que esta reflexión teórica ha sido producto de nuestra experiencia práctica de tres décadas de lucha revolucionaria en Venezuela. La lucha teórica sólo tiene sentido si se realiza a partir de un compromiso práctico con las luchas de los trabajadores y el pueblo en general.
REIVINDICAMOS A MARX Y SU PROPUESTA SOCIALISTA:

Reivindicamos la concepción que sobre el Socialismo expresaron originalmente Carlos Marx y Federico Engels. Esto lo hacemos sin caer en la pretensión teórica de querer resolver toda la problemática actual de la lucha de clases recurriendo exclusivamente a lo que escribieron los fundadores de la teoría socialista. El marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción de la clase obrera, como lo dijeran ellos mismos en repetidas oportunidades, y en ese criterio es que nos ubicamos. El pensamiento de Marx no puede encasillarse en una disciplina específica. Su perspectiva teórica corresponde a una visión de totalidad sobre la realidad social, muy en sintonía con lo que hoy se conoce como el pensamiento complejo y la perspectiva transdisciplinaria [1] .
El marxismo surgió a mediados del siglo XIX como una crítica teórica a los nefastos resultados de la economía capitalista y como una propuesta de acción práctica para la clase obrera de Europa occidental. Marx estudió a la economía capitalista de la época, llegando a conclusiones que publicó en su obra maestra, El Capital, en 1867. Para Marx, el modo de producción capitalista, basado en la explotación del trabajo asalariado (obreros) por el capital (empresarios o burgueses) encerraba una contradicción fundamental entre el carácter social de la producción en las fábricas, y el carácter privado de la apropiación de la riqueza generada.
Mediante la plusvalía, que significa trabajo no remunerado, el capitalista se apropiaba de gran parte del trabajo de los obreros, considerado como “ganancias”, mientras los propios trabajadores apenas obtenían un salario que les permitía sobrevivir para seguir vendiendo su fuerza de trabajo. La causante de esta relación desigual era la propiedad privada sobre los medios de producción. Como los empresarios eran dueños del capital, de las fábricas, de la tecnología, y los trabajadores no eran dueños de nada, obligados a trabajar para poder subsistir, la supresión de la propiedad privada sobre las fábricas y el capital permitiría democratizar la actividad productiva.
La lucha política consciente de la clase obrera, organizada en partidos y sindicatos, permitiría alcanzar el poder mediante una revolución social y la instauración de lo que él llamó “dictadura del proletariado”.
Marx extrajo su concepción del Socialismo de la experiencia concreta que suministraba la lucha revolucionaria de los obreros europeos. Entendió al socialismo como el período de transición entre el capitalismo vencido, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero muy débil aún [2] . La forma concreta que adoptaba ese período de transición la denominaba Dictadura del Proletariado [3] . Posteriormente, al acontecer la Comuna de París, en 1871, identificó a esa experiencia concreta con su propuesta de Dictadura del Proletariado, y así lo expuso en su obra “La Guerra Civil en Francia” [4] .
Federico Engels también consideró a la Comuna de París como una expresión política concreta de sus propuestas socialistas:
“Era una forma política perfectamente flexible, a diferencia de las formas anteriores de gobierno que habían sido todas fundamentalmente represivas. He aquí su verdadero secreto: la Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a cabo, dentro de ella, la emancipación económica del trabajo” [5] .
Como resultado del análisis hecho sobre la experiencia particular de la Comuna de París [6] , Marx expuso en la obra ya citada las bases fundamentales sobre las que debería erigirse la sociedad socialista:
  • El antiguo Estado burgués centralizado debe dar paso a un régimen federativo basado en la autonomía local y regional. Este régimen, más que un Estado, venía siendo la negación del Estado, y preferían denominarlo comuna.
  • Las comunas locales, regionales y nacionales estarían conformadas por delegados electos por sufragio universal, responsables ante sus electores, revocables en todo momento, y obligados por el mandato imperativo de dichos electores.
  • Todos los que desempeñaran cargos públicos debían recibir salarios iguales a los salarios de los obreros.
  • La Comuna no era un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, con funciones ejecutivas y legislativas al mismo tiempo.
  • El ejército permanente y los cuerpos policiales eran sustituidos por el pueblo armado, por milicias populares organizadas en cada localidad.
  • Desaparecía el aparato burocrático estatal.
  • La producción en las fábricas se organizaba cooperativamente por los mismos obreros, sin necesidad de los patronos capitalistas, y las cooperativas unidas regularían la producción nacional mediante un plan común, que acabaría con la anarquía en la producción y con las crisis periódicas propias del capitalismo.
  • La Comuna, al destruir el poder del Estado, no destruía la unidad de la nación, sino que la organizaba mediante un poder popular basado en la autogestión local.
  • Todos los funcionarios públicos, incluso los jueces y los educadores, eran electos por sufragio universal.
  • Se establecía que con respecto al Estado, la religión era un asunto de incumbencia privada.
  • La educación se sustraía tanto del control de la iglesia como del control del Estado, quedando en manos de las comunidades organizadas (comunas).
  • La Comuna representaba el interés de los obreros, de los campesinos y demás capas sociales explotadas por el capitalismo. Igualmente representaba el interés de los pueblos del mundo que luchan contra la dominación del capital.
Marx entendía que las transformaciones políticas derivadas del poder de los obreros, lo que él llamó la reabsorción de la sociedad política en la sociedad civil, debían servir para extirpar las bases de la explotación capitalista, expropiando a los expropiadores, eliminando la propiedad privada sobre los medios de producción. En otras palabras, y traducido a nuestra realidad, el poder del pueblo, al intentar resolver los problemas neurálgicos que afectan a los oprimidos, tiene necesariamente que atentar contra la propiedad burguesa.

ACTUALIDAD DE LA PROPUESTA MARXISTA.

El socialismo no es en modo alguno un modelo político más. El socialismo desarrollado a partir de las ideas de Carlos Marx implica una toma de partido con relación al sistema capitalista, y a la lucha de clases que en él se genera. El socialismo implica luchar por la superación de las relaciones de explotación implícitas en el control que la burguesía internacional mantiene sobre los medios de producción, sobre el capital y la tecnología en todo el mundo. El socialismo significa alcanzar la mayor democracia posible, la democracia de las grandes mayorías hoy oprimidas por el capitalismo. El socialismo es el poder del pueblo, como herramienta de lucha para su liberación. Muchas de las ideas de Marx sobre el socialismo están implícitas en las propuestas actuales de la democracia participativa y en el modelo de la economía social.
El socialismo marxista va más allá de las tesis keynesianas y socialdemócratas que se limitan a reconocer las desigualdades generadas por el capitalismo y a proponer que el Estado burgués actúe como redistribuidor de la riqueza. Ese camino lo recorrió la burguesía internacional a lo largo del siglo XX, y no pudo resolver lo fundamental de dichas desigualdades. El modelo neoliberal implantado en las últimas décadas del siglo XX, terminó de enterrar cualquier esperanza de que el capitalismo tuviera una alternativa reformista para el bienestar de los pueblos.
En el contexto actual de la globalización unipolar hegemonizada por los Estados Unidos, la propuesta socialista implica cuestionar el orden internacional y sus centros de poder (el G-7, las grandes multinacionales y los organismos multilaterales). Implica proponer un nuevo orden internacional basado en el respeto a la autodeterminación de las naciones. Implica superar el modelo económico basado en el afán de lucro, y construir una economía social, solidaria, basada en la cooperación de los trabajadores a nivel mundial. Implica construir bloques de países y de fuerzas sociales que enfrenten conjuntamente al centro de poder imperialista.


EL SOCIALISMO DEBE HACERSE ESPECÍFICO EN AMERICA LATINA:
“Profesamos abiertamente el concepto de que nos toca crear el Socialismo Indoamericano, de que nada es tan absurdo como copiar literalmente formulas europeas, de que nuestra praxis debe corresponder a la realidad que tenemos delante ... No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América ni calco ni copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al Socialismo Indoamericano. He aquí una misión digna de una generación nueva”.
José Carlos Mariátegui.
En América Latina han surgido significativos aportes a la propuesta socialista. El peruano José Carlos Mariátegui introdujo la tesis de que el socialismo en Latinoamérica tenía que integrarse a las realidades de nuestros pueblos indígenas. Al mismo tiempo, consideró la incorporación de los campesinos como fuerza revolucionaria fundamental, junto a la clase obrera [16] . El socialismo indoamericano de Mariátegui revive en el siglo XXI con las rebeliones indígenas de Bolivia, Ecuador, Perú y México.
La Teoría de la Dependencia, formulada por varios teóricos latinoamericanos en los años 60, permitió explicar desde el punto de vista marxista que el proceso de desarrollo económico del capitalismo mundial era el causante de nuestro subdesarrollo. Por tanto, superar la dependencia y el subdesarrollo económico implica que nuestros países rompan con los lazos de dominación que desde hace siglos mantiene sobre nosotros el centro de poder del capitalismo mundial. La riqueza de los países industrializados fue explicada gracias a la pobreza de los países dependientes. Las desigualdades en el mundo globalizado no son causadas por la mayor o menor capacidad de cada nación para desarrollarse. Las desigualdades entre los países han sido provocadas históricamente por los mecanismos de dominación que los imperios coloniales primero, y las potencias imperialistas después, impusieron por todo el mundo [17] .
Ernesto Ché Guevara introdujo la perspectiva de una lucha continental contra el imperialismo yanqui. El Ché consideró que no era posible derrotar al imperio en un solo país. Que el proyecto de revolución popular debía tener un carácter latinoamericano. Por ello se trasladó al centro de Suramérica, a Bolivia, con el fin de iniciar desde allí una lucha continental de liberación. De igual forma, el Ché enfatizó en la necesidad de superar las relaciones económicas capitalistas como garantía para la construcción de un verdadero socialismo [18] .
América Latina reúne un gran legado de luchas populares revolucionarias, en la que destaca la Guerra de Independencia liderada por Simón Bolívar. Es toda una corriente histórico-social de resistencia y lucha que nos define un camino a seguir, fundado en el nacionalismo y el antiimperialismo del cual Bolívar fue el precursor [19] .
José Martí enfatizó en el fundamento mestizo de nuestra cultura latinoamericana, en la especificidad de nuestro continente, en la necesidad de construir nuestros propios principios de organización social [20].
El Socialismo del siglo XXI debe considerar también a los nuevos movimientos sociales que han surgido en el mundo globalizado. Los llamados movimientos antiglobalización implican una diversidad de manifestaciones sociales y culturales que juegan papeles importantes en las luchas de los pueblos. Los movimientos ecologistas, los movimientos indígenas, los movimientos feministas, los movimientos de desempleados (como los piqueteros), son nuevas manifestaciones de la lucha social que se agregan a los tradicionales movimientos obreros y campesinos. En este sentido, la clase obrera ya no puede jugar el papel de dirigente exclusivo del proceso revolucionario, pues la sociedad capitalista se ha hecho mucho más compleja y diversa.
EL SOCIALISMO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA:
Las ideas anteriores han sido reivindicadas de una u otra forma por el proceso revolucionario bolivariano, y el propio presidente Chávez las ha hecho suyas en numerosas ocasiones.
El socialismo bolivariano no puede ser jamás una imitación de las fracasadas experiencias del “socialismo real”. En ese sentido, podemos afirmar que la revolución cubana, construida sobre buena parte de los errores cometidos por los soviéticos, debe más bien aprender de nosotros, aunque sin negar los valiosos aportes que está haciendo y pueda continuar en el futuro.
La discusión teórica la concebimos como vinculada permanente y simultáneamente a la práctica social. No buscamos un nuevo cuerpo teórico, un nuevo dogma especificado en principios y leyes, sino que concebimos a la teoría como un proceso que se modifica en el desarrollo de la práctica revolucionaria de los pueblos que luchan. Estas ideas son apenas un punto de partida para el debate. No pretendemos haber resuelto todos los problemas referidos a la definición sobre el Socialismo que debemos construir en Venezuela y en toda América Latina.
El objetivo del Socialismo es alcanzar una sociedad que se fundamente en la cooperación solidaria entre personas libres e iguales. Debatir sobre el socialismo es debatir sobre las necesidades del pueblo venezolano. El desarrollo inmediato y futuro de la revolución bolivariana depende de las conclusiones a las que se llegue en este debate. Todos sabemos que dicho debate está dificultado por una dirigencia burocrática que en su mayoría adolece de conocimientos teóricos y que no desea abrir espacios de participación.
Invitamos a todos los colectivos populares organizados a lo largo del país, a los movimientos obreros, de estudiantes, de campesinos, a las cooperativas, comités de tierra y de salud, a las organizaciones populares en general, a asumir este debate, a exigir a nuestros dirigentes que definan su perspectiva sobre el socialismo. La nueva sociedad que construyamos tiene que ser delineada por el pueblo, combinando la reflexión teórica con la praxis revolucionaria.El Socialismo que nazca en Venezuela sólo puede ser posible si es producto de un esfuerzo colectivo. El Socialismo del siglo XXI no puede depender de un partido o de un grupo de partidos en particular, ni de dirigencias mesiánicas que supriman la verdadera participación protagónica del pueblo. La Venezuela Socialista será construida con la participación de todos. La democracia bolivariana será el mejor antídoto para evitar que aquí se reproduzcan los errores y los vicios que hicieron colapsar los anteriores procesos revolucionarios a nivel mundial.
Maracaibo, marzo de 2005.
Roberto López Sánchez
Miembro del Movimiento 13 de Abril – Proyecto Nuestra América. Historiador. Profesor de la Universidad del Zulia. Maracaibo.




“El socialismo, lo sabemos, no puede decretarse: tiene que construirse y crearse colectivamente. Es la capacidad crítica y creadora, constructora y liberadora del pueblo, la que le da vida a una nueva sociedad”. Hugo Chávez (2009)
“Yo soy socialista de la nueva era, del siglo XXI y estamos planteándole al mundo revisar la tesis del socialismo cristiano. Si Cristo viviera aquí, fuera socialista”. Hugo Chávez
“No vamos a copiar ningún modelo…el nuestro será un socialismo cristiano, bolivariano, ecológico, zamorano…socialismo democrático, que debe sustentarse en la soberanía del pueblo y no en un soberano”. Hugo Chávez
“Nada ni nadie podrá desviarnos del camino hacia el socialismo bolivariano, el socialismo venezolano, nuestro socialismo”. Hugo Chávez (2007)
“La vía venezolana hacia el socialismo es una propuesta histórica, política, social y económica en construcción teórica y práctica. Construcción colectiva para que el país la haga suya. El socialismo es una opción real y viable. Lo que es inviable es el dualismo esquizofrénico entre lo político y social que está en la base del capitalismo. En este sentido, la vía venezolana hacia el socialismo supone una transformación a fondo de la estructura económica para viabilizar una mejor redistribución de la riqueza social que pertenece a todos y todas. Ello supone distintas formas de propiedad”. Hugo Chávez (2009)
“(…) si alguien me pregunta ¿Chávez vamos hacia el socialismo? Yo le diría: sí, socialismo que estamos inventando, un socialismo nuevo. ¿Cuál es el camino hacia el socialismo, cuál es el camino a través del cual vamos construyendo el nuevo socialismo? Yo diría: ese camino se llama democracia revolucionaria. La que está en marcha en Venezuela, empujada por un pueblo en dinamización permanente, en movilización permanente, en estudio permanente, hay que estudiar todos los días, discutir en debate permanente, en trabajo permanente”. Hugo Chávez (1 de mayo de 2005).
Definimos el socialismo como un sistema social, en el cual lo determinante de su economía es la propiedad social de los medios de producción y la distribución de la riqueza social así producida con criterios de equidad y justicia, “donde se espera de cada uno según su capacidad y se retribuye a cada uno según su trabajo”. A la vez, el Socialismo es un sistema donde lo determinante en la conciencia es el deber social. La propiedad social, al restituir la sociabilidad en la base económica, inicia la recomposición, la integración, la sanación del humano escindido”.
I
Un socialismo que recoja todos aquellos valores y principios como la justicia social, solidaridad, bienestar colectivo, igualdad, unidad, gobernabilidad, democracia, participación protagonismo popular, patriotismo, antiimperialismo, autodeterminación, respeto a los derechos humanos y la diversidad cultural, y protección del medio ambiente.
II
Un Socialismo que signifique el rescate de las relaciones amorosas entre los humanos y de estos con su entorno. Con una economía donde la riqueza por todos producida será para el beneficio de toda la sociedad; la creación de una sociedad donde todos seamos humanos, donde la suerte de cada uno de sus hijos esté entrelazada con la suerte de la sociedad entera. Sólo una sociedad así recupera su sanidad, al dejar de colocar el lucro en el centro de toda actividad, aun por sobre la naturaleza y el humano, al devolver la esencia a todas las cosas que bajo el capitalismo han sido convertidas en mercancía. Solo una sociedad así puede revertir el daño ecológico, restablecer el equilibrio natural, rescatar la posibilidad de la vida sobre el planeta.
III
Un socialismo que destruya todos los elementos de la vieja sociedad que todavía permanecen (incluyendo el soporte para la lógica del capital); que promueva el ideal de establecer nuevas relaciones de convivencia humana basadas en la equidad, la justicia social y la solidaridad.
IV
Un socialismo que trascienda el modelo capitalista; que nos conduzca al desarrollo y al bienestar; que coloque a la economía al servicio del ser humano, como instrumento fundamental para generar igualdad; que integra a la naturaleza y al ser humano, y nos permita restituir el equilibrio perdido; que sea profundamente conservacionista de la naturaleza; que le de poder al pueblo, poder a la sociedad; que signifique una ruptura  radical con el  modo de ser capitalista; que logre socializar las conciencias, los valores humanos y los medios de producción; que se fundamenta en nuestra historia, tradiciones, valores y cultura; hace posible distribuir el producto social a cada cual según su trabajo (en la primera fase) y a cada cual según sus necesidades (en una segunda fase); donde se establezcan una relaciones de producción socialistas y se planifique en función de las necesidades prioritarias en cada situación histórico-concreta, a partir del desarrollo endógeno del pueblo para el pueblo, sustentable ecológicamente, en paz y cooperación con el resto de los pueblos del mundo; que sea el resultado de una profunda revolución en el plano de la conciencia, la cultura y el sistema de valores; que extirpe el individualismo, egoísmo, consumismo y la idolatría del dinero y anteponga la ética de la vida, el amor y la solidaridad entre humanos.
V
Un socialismo que nos permita dar el salto “del reino de la necesidad al reino de la libertad”; un socialismo que sea sinónimo de poder popular; imbricado con la unidad latinoamericana y caribeña; que se plantee como asunto fundamental el desarrollo de una sólida base material asentada en la propiedad social de los principales medios de producción; que desarrolle una economía que incorpora otra racionalidad y otros valores en la producción de bienes y servicios: ya no se trata del afán de lucro y la máxima como móvil, sino la satisfacción de las necesidades colectivas; la primacía de los valores de uso sobre los valores de cambio; la superación de las relaciones mercantiles y sus múltiples expresiones: dinero, precio, ganancia y trabajo asalariado; el trabajo se convierte en una actividad libre y creadora; la superación del consumismo; la modificación del modo de producción y el establecimiento de nuevas formas de distribución y consumo; con una nueva racionalidad económica que tenga que ver con que el reparto de los excedentes de la producción, resultado del esfuerzo colectivo, se guíe por los principios de la solidaridad, la equidad y la cooperación; que se plantee formas alternativas sobre cómo disfrutar el tiempo libre e impulsar el ocio creador; que se proponga, fundamentalmente, crear una civilización y una cultura nuevas, en las cuales la libertad y la democracia existan por vez primera para todos y todas; que sea el resultado de nuestras propias luchas, experiencias y tradiciones comunales e igualitarias de las etnias y en general de nuestro pueblo por superar el colonialismo y el capitalismo; que asimile también, las experiencias históricas internacionales que bien pueden arrojar luces a nuestra causa.

Reflexión necesaria
La ideología de la Revolución que ha superado la prueba de la práctica-seguirá siendo, por supuesto, el bolivarianismo: es el cemento de la cultura nacional y de la integración latinoamericana; reempata el hilo de nuestra historia y recupera la visión histórica de nuestro pueblo, dándole la percepción de un continuum que enlaza el pasado, el presente y el porvenir; se ha enriquecido y se enriquece constantemente con las ideas de redención que han surgido y van surgiendo del pensamiento venezolano, latinoamericano y universal, con Jesucristo y Marx como sustentos fundamentales.
“Los valores que fundamentan a un ser socialista y universal, se ubican fundamentalmente en los aportes de los (neo)marxistas y guevaristas, entre otros:
a) Reconocimiento al capitalismo como moribunda expresión del individualismo, dominación, discriminación, competencia salvaje, explotación, egoísmo y usura, generando pobreza, miseria, desestabilización, violencia, desequilibrios socio-ambientales, desertificación y contaminación extrema y al gobierno norteamericana como tenaz terapeuta;
b) Creer firmemente en la construcción de una ideología revolucionaria socialista para la liberación, mejorar la calidad, desarrollar con justicia las relaciones humanas y alcanzar un pueblo consciente y organizado;
c) Estar preparado para combatir la contrarrevolución en cualquier terreno que plantee y con todos los medios posibles;
d) Ser humanista, revolucionario, antiimperialista e internacional a través de la lectura, el estudio, la investigación, la ética, la participación, el diálogo, el debate y la práctica cotidiana”.



Chávez: "Soy socialista, bolivariano, cristiano y también marxista" 






CHAVEZ SOBRE EL SOCIALISMO

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